Messi.
El Barça sigue encabezando la tabla en solitario con 23 puntos, uno más que el Madrid
El Barça tuvo paciencia. Pero Osasuna tuvo fe.
Un gol de Piqué en propia meta en el último suspiro recompensó a Osasuna y dejó con cara de bobo al Barça, que no jugó mal.
Con el tiempo cumplido y los tres puntos casi en el bolsillo, el Osasuna consiguió el empate con un gol del zaguero Gerard Piqué en propia puerta cuando intentaba despejar un disparo de Javier Camuñas.
Los azulgranas sufrieron durante 70 minutos para intentar romper el empate inicial mientras Osasuna aguantaba las embestidas del rival.
A los 71, Osasuna bajó la guardia, lo que permitió al argentino Lionel Messi armar una jugada con el capitán Carles Puyol, quien envió un centro para que el tanto de Seydou Keita.
Keita tiene seis tantos, los mismos que Messi y a uno de su compañero y máximo artillero de la liga, Zlatan Ibrahimovic.
El Barça fue superior en la segunda mitad y el arquero Ricardo López tuvo que emplearse a fondo para repelar los disparos de Messi e Ibrahimovic.
Pero Osasuna no se arrugó y siguió buscando el empate que se convirtió en realidad segundos antes del silbido final cuando Camuñas mandó un centro desde la banda que Piqué intentó despejar sin fortuna.
A pesar del empate, el Barça sigue encabezando la tabla en solitario con 23 puntos, uno más que el Madrid. A renglón seguido, con 19 puntos, viene el Sevilla que le ganó 2-0 al Xerez.
El partido se celebró entre Chygrynskiy, Piqué y Abidal, de central a central y de ahí al lateral y tiro porque me toca. El Barça encontró serias dificultades para desplazar rápido el balón porque Xavi no tenía el día brillante como acostumbra y estaba rodeado de muchos adversarios, Busquets flojeaba por el medio y el balón llegaba sin limpieza a Messi e Ibrahimovic.
No se gustó el Barça, que echa de menos a Dani Alves, el lateral con más influencia del planeta.
El equipo careció de vuelo, profundidad y chispa en la primera parte. Su mejor ocasión provino del laboratorio, lo que da una idea del aprieto en que le colocó Osasuna.
Xavi lanzó un córner, mientras los jugadores del Barça revoloteaban sobre el área de Ricardo buscando el aclarado para Ibrahimovic. Lo consiguieron con una sutileza alucinante, pero el tiro del sueco rebotó en la mano de Josetxo.
El Osasuna dejaba ronchas de piel por el estadio en un abnegado trabajo que estuvo a punto de dar frutos. Aranda reclamó un penalti ante Piqué que no lo pareció y Juanfran deslizó un par de quiebros frente a Abidal que comprometieron los nervios de Valdés.
Con velocidad y un físico poderoso, Aranda sacó petróleo donde no había casi nada. Un delantero interesante que obligó a Piqué a enseñar lo mejor de sí mismo. Osasuna reclamó el derecho a ganar el partido y acumuló argumentos frente a un Barça que no encontraba el agujero para levantar la cazuela.
Osasuna llegó hasta donde pudo en su propuesta física. Hasta que aguantaron las reservas de Aranda, que se retiró con calambres. El Barça tuvo la virtud de no desesperarse.
Fue en un engaño. Messi amagó con el cuerpo, se llevó a dos defensas y dejó todo el costado libre para Puyol, que centró con propiedad al área. Por allí apareció un futbolista en estado de gracia. Keita cazó el servicio. El gol del africano estuvo a punto de destrozar a su rival, que se quedó momentáneamente sin vitalidad. Pero siguió en la pelea, preso de su fe, y remontó gracias a la pierna de Piqué.