El madridista Raúl se echa las manos a la cabeza al verse eliminado por el Alcorcón.
EFE
Los blancos fueron un equipo sin alma y en ningún momento dieron sensación de poder remontar el 4-0 de la ida
El Santiago Bernabéu despidió al Real Madrid con una pitada monumental tras contemplar como los galácticos de Pellegrini, los futbolistas mejor pagados del mundo, apenas podían ganar ganar al Alcorcón con un solitario gol y en el minuto 81.
Los blancos fueron un equipo sin alma y en ningún momento dieron sensación de poder remontar el 4-0 de la ida.
El Real Madrid defraudó al público que pobló las gradas confiados en una posible remontada de su equipo ante el Alcorcón.
MÁS MIEDO QUE CALIDAD
Los blancos no encararon el partido con la tensión que exigen las gestas y se mostraron impotentes ante un rival de Segunda B que controló perfectamente el partido.
Sólo Van Nistelrooy en el 5' inquietó a Juanma en la primera mitad.
Tras el descanso, la tónica fue la misma. Van Nistelrooy estrelló un balón en el larguero y poco más.
El Madrid logró marcar demasiado tarde, en el 82', por medio de Van der Vaart. Buscó el milagro pero cayó eliminado merecidamente.
Hubo hasta ovación de gala del Bernabéu a los chavales del Alcorcón. Cara de resignación de Florentino en el palco. Primer título que se esfuma en su mega proyecto.
El Estadios Santiago Bernabéu ha sido asaltado por los amarillos y en lugar de blanco ha quedado rojo... ¡de vergüenza!
LO SOBRENATURAL DEL ALCORCÓN
Como escribe José Sñamano en El País- "Real Alcorcón"- hay algo sobrenatural en el fútbol, un soplo mágico, casi parapsicológico, que en ocasiones resulta irresistible incluso para su legión de detractores.
En jornadas como la de esta noche se disparan los adeptos: una muchachada con embrujo y aire amateur que sale triunfal de una de las mayores pasarelas del mundo.
Enfrente, abocado a la capitulación, algo más que un equipo de fútbol, una institución con un eco universal que alista a varios de los mejores jugadores del planeta. Pero este juego tiene alma. Y el Alcorcón, también.
Sólo así cabe comprender su gesta, su milagrosa actuación frente al Real Madrid, al que con algo más que alma sometió en Santo Domingo y con un amor propio encomiable resistió en Chamartín, un escenario atlántico para cualquier segunda b.
BLANCOS DE VERGÜENZA
Si cabe, su trance en el Bernabéu fue aún más épico que en la ida. Esta vez no se encontró con un grupo de perezosos excursionistas que acuden con desdén a la periferia y causan un espanto mayúsculo.
Anoche, el Madrid, herido en su orgullo, azotado con razón tras su desplante de la ida, tuvo otro espíritu, el de Juanito y el de Raúl.
Con las gradas en combustión, como si en el cartel estuvieran el Derby County o el Anderlecht, el equipo de Pellegrini pasó un calvario. No por los apretones del Alcorcón, sino por la necesidad de gestionar sus propias angustias frente al reloj.
Un Madrid simple hubiera rebajado el entusiasmo visitante. Pero los madridistas, en estado febril, afrontaron el duelo con tanta impaciencia como individualismo.
Cada pase tenía que ser el definitvo, cada remate, el tercer gol antes que el primero o el segundo.
LOS DEL BARRIO EN LA TRINCHERA
Atrincherado sin otro remedio, con ese tono de equipo barrial, de aquellos que antaño de forjaban en las plazas, el Alcorcón se mantuvo firme ante cada asalto madridista.
El público que había llenado el Santiago Bernabéu, confiado en la remontada, pidió a gritos la marcha de Manuel Pellegrini.
Corría el minuto 70 del partido cuando el técnico chileno decidió quitar a uno de los futbolistas que mejor estaban jugando de su equipo, Lass Diarra, para dar entrada a Marcelo.
Entonces, la mayoría del público, 79.500 personas en total, mostró su enfado y gritó al unísono "Pellegrini, dimisión" durante casi 30 segundos. Seguramente fue uno de los peores momentos que ha vivido el entrenador del Real Madrid desde que llegó al club.
Fue la primera vez que tuvo que escuchar las quejas de su público de una manera tan directa.
Con 20 minutos por delante, el Real Madrid intentó lavar su cara. Apenas lo consiguió. El holandés Van der Vaart marcó el primer y único tanto del partido y a la postre el de una victoria mínima ante un rival de Segunda División B.
FICHA DEL PARTIDO
REAL MADRID 1 - ALCORCÓN 0