El seleccionador Kim Jong Hun no lo estaría pasando nada de bien
Sólo los jugadores nacidos en Japón, Jong Tae-Se y Un Yong-Hak, quedaron exentos de la sesión
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La selección de fútbol de Corea del Norte recibió un aluvión de críticas de forma pública, después de haber perdido sus tres partidos de la Copa del Mundo de Sudáfrica, uno de ellos por goleada ante Portugal (0-7), por órdenes del líder coreano Kim Jong-Il.
El combinado nacional tuvo que comparecer en un escenario en el Palacio de Cultura del Pueblo el pasado 2 de julio de 2010, justo tres días después de haber regresado de Sudáfrica, y fue sometido a duras críticas durante seis horas.
Sólo los jugadores nacidos en Japón, Jong Tae-Se y Un Yong-Hak, quedaron exentos de la sesión.
Alrededor de 400 funcionarios, entre ellos el viceministro del Partido de los Trabajadores, el ministro de Deportes Pak Myong-chol, otros atletas y estudiantes formaban parte de la audiencia, que dirigida por Ri Dong-kyu, un comentarista deportivo de la Televisión Central Coreana, señaló los errores de cada uno de los futbolistas.
Los jugadores podrían no haber sido los peor parados, pues según publica el ABC, en el país asiático circulan rumores sobre la posibilidad de que el entrenador Kim haya sido expulsado del partido o incluso enviado a trabajar en una obra de construcción en Pyongyang.
En Sudáfrica, Corea del Norte disputaba el Mundial por primera vez en 44 años.
En noviembre de 2009, el Gobierno otorgó a todo el equipo nacional honores especiales, e incluso Kim Jong-Un, hijo del mandatario norcoreano, realizó una visita personal al campo de entrenamiento para animarlos.
Las esperanzas puestas en el combinado eran muy grandes.
Tanto que desde varias fuentes se había atribuído la derrota ante los lusos a la intervención personal del propio Kim Jong-Il, que habría ordenado a su selección una temeraria estrategia ofensiva.