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Luis Enrique, en el banquillo del Barça, durante el partido de cuartos de final de la Champions League. BC

Mensaje recibido. La eliminatoria del Barcelona contra la Juventus dejó avisos a navegantes por doquier. Entre todos, uno muy peligroso.

La primera parte ante la Juventus, como el encuentro de ida frente al PSG, fue una demostración más del despropósito que reina en la caseta azulgrana. Un grupo sin capitán y a la deriva.

Tras lograr echar a Luis Enrique, la plantilla plante a las alturas la llegada de un técnico amigos de los que mandan –Jorge Sampaoli-, un perfil dominado –Unzué- o un perfil bajo –Valverde-. Complicado.

El Barcelona duda. El grupo, avisan, necesita mano dura desde ya. Las primeras advertencias de desconexión, privilegios y desorden asaltan el Camp Nou al punto de replantear la elección del sustituto de ‘Lucho’ por un nuevo candidato que entra con fuerza en las quinielas.

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