Zapatero y Angela Merkel en la CeBIT de Hannover.
Merkel se ha puesto en jarras y a trabajar con Francia en un Gobierno económico de la Unión Europea
/>
/>
/>
El presidente del Gobierno cree que puede seguir esperando. Da la impresión de que continúa confiando en su buena suerte. Mientras, el país se desangra. Todo el dinero derrochado en cheques para supuestamente levantar el consumo –y con ello la actividad y el empleo– no han dado fruto.
Al contrario, han agravado de tal manera las cuentas públicas que mucho tendrían que cambiar las cosas para que pudiéramos cumplir con las exigencias del plan de estabilidad enviado a Europa hace apenas unas semanas. Mucho se ha hablado estos días sobre que España no es Grecia.
Y no lo es. Pero atención, porque en Europa ya le han visto el plumero a Zapatero y siguen paso a paso su incapacidad para abordar los problemas de la economía y enderezar a medio plazo la situación. No hay más que oír a la canciller alemana y a su ministro de Finanzas dejando avisos para navegantes.
Puede haber sanciones, expulsión temporal del euro y suspensión del derecho de voto. Merkel se ha puesto en jarras y a trabajar con Francia en un Gobierno económico de la Unión Europea que ampliaría los poderes de la Comisión. La idea es que actúe cuando un país pueda poner en peligro la unión monetaria.
Además, se piensa seriamente en la creación de un FMI a la europea que concedería ayudas ligadas a medidas muy duras de corrección de los desequilibrios para reforzar la confianza de los mercados. Alemanes y franceses se cuidan mucho de poner nombres.
Pero si Zapatero sigue en sus trece, si sigue en la idea de que la suerte, o no se sabe qué, nos sacará de ésta, además de arruinar este país se está exponiendo a que desde Europa le hagan los deberes. Ya se llevó la semana pasada un toque de atención del BCE, que no ve concreción en los planes presentados y en las últimas horas Moody’s habla de ajuste doloroso y prolongado.
Todo lo importante está en manos distintas a las del Gobierno. Zapatero no quiere rasguños. ¿Cuánto tiempo le dará Europa y cuánta paciencia tendrán los mercados?
Originalmente publicado en La Gaceta.