Economía
Fuentes de alimentación Pixabay

Con el paso del tiempo, la evolución de la sociedad y la evolución de la tecnología se están convirtiendo en una constante que, además, se encuentra conectada de forma inseparable. Todos los avances, los cambios, las innovaciones conseguidas en el ámbito tecnológico afectan a nuestra calidad de vida de una forma tanto directa como indirecta.

Y es algo que queda evidente con tan solo echar un vistazo cuando vas por las calles. Hace una década nadie habría imaginado que, en pleno 2018, las personas iríamos andando siempre con un pequeño, o no tanto, teléfono móvil en las manos. La conectividad permanente a internet se ha convertido en uno de los casos más definitorios de esta conexión entre tecnología y sociedad. Leemos, nos comunicamos, nos informamos, proclamamos, difundimos e incluso compramos, si queremos, a través de plataformas online.

Son muchos los cambios que se han llevado a cabo gracias a esto. Cambios que han alterado por completo nuestra forma de desempeñar determinadas tareas rutinarias; pero también son muchos los cambios que se avecinan. Algunos impredecibles, otros fáciles de observar. De hecho, uno de ellos, a tenor de lo ocurrido sobre todo en los últimos meses, amenaza con alterar por completo el sistema económico del mundo entero.

Las criptomonedas, el dinero virtual que se mueve por internet y que el que más y el que menos ha oído por ahí en conversaciones sobre las fluctuaciones del Bitcoin, se están colando cada vez más en nuestro entorno. De hecho, apuntan a convertirse en el estándar que sustituya al dinero tradicional en el medio-largo plazo.

Su validez ahora mismo se limita a la realización de transacciones a través de la red de redes, aunque ya hay tiendas físicas que las admiten. Conseguirlas es algo que requiere de un complejo proceso de cálculo destinado a potentes equipos informáticos, lo que se conoce como minado de datos. La seguridad de este procedimiento es tal, que cuenta con la total garantía de ser "impirateable" y, en caso de poderse, suponer una inversión tan elevada que no valga la pena.

Son algo transparente, seguro y directo de comprador a vendedor, o viceversa. De la misma forma que con el dinero tradicional, existen numerosas variantes que cuentan con un valor diferenciado. El caso más ilustrativo es el conocido Bitcoin; pero hay otras alternativas que también están ganando en popularidad durante los últimos meses, y una de ellas es el Ethereum.

Ethereum, un nuevo camino para la criptodivisa
Algo menos conocido que el gran icono de la criptomoneda; pero con un porvenir interesantísimo. Tanto, que comprar Ethereum se ha convertido en la prioridad de muchos inversores, dispuestos a aprovechar ese viento que pronto soplará a favor de esta forma de dinero.

Analizando sus orígenes, es conveniente aclarar que, en realidad, el nombre de Ethereum hace referencia a la plataforma de la que procede, diseñada por el ruso Vitalik Buterin. La divisa, originalmente denominada Ether, adquirió este nombre debido a la popularidad que ambas han conseguido en poco tiempo.

Para muchos, sus similitudes con el Bitcoin son algo más que evidente; pero hay ciertos matices interesantes que influyen, sobre todo, en su capacidad para aumentar o disminuir su valor. Mientras que la moneda creada por Satoshi Nakamoto cuenta con un límite máximo de 21 millones de unidades, el Ethereum no tiene límite alguno.

El valor actual del Ethereum supera los 1.000 euros, y no tiene intenciones de disminuir durante los próximos meses, sino de todo lo contrario. Su normalización, siendo una moneda aceptada para realizar pagos, transacciones y contratos inteligentes en cada vez más empresas y compañías, apunta a perfilar aún más su valor hacia el alza.

Con la barrera del millar rota, y la senda de ascenso que no pretende soltar (en el mes de diciembre experimentó un crecimiento de más del 100%), se está convirtiendo en el objetivo de inversores que buscan maximizar ganancias en el corto plazo; como también en toda una fuente de alegría para los veteranos que invirtieron hace años, viendo cómo su inversión ha disparado su valor en el largo plazo.

A consecuencia de todo esto, se puede hablar del Ethereum, o Ether, como la otra gran alternativa al poderoso Bitcoin. Ambos comparten el mismo sistema de seguridad y, aunque se muevan a través de plataformas diferentes y tengan un ritmo también distinto, poseen una base y una perspectiva de futuro bastante alentadora.

Es cuestión de tiempo que veamos a esta criptodivisa siendo aceptada en infinidad de establecimientos. Cuando esto ocurra, cuando se termine de pulir su sistema para ofrecer una seguridad aún mayor y las grandes entidades logren darle el visto bueno, estaremos alcanzando un importante cambio en el sistema económico que está comenzando a aparecer ahora.