Economía
Economia, Ibex y Bolsa. IU
Si la percepción de vuelta a la normalidad se instala, hay que comprar en especial bancos: El Santander es el banco con mejor recomendación del sector en España, le sigue Caixabank

La banca europea reúne una de las tres B que alguien suele buscar a la hora de comprar algo, la de barato. Y no es un descuento menor: es justo el doble del que históricamente ha ofrecido.

Que, además, sea buena (e incluso bonita, quién sabe) depende de cómo de rápido llegue la subida de tipos en Europa, básicamente porque de ello depende que engorden sus márgenes.

Pues bien, la probabilidad de que se produzca un alza este mismo año, a finales, ha crecido del 30 al 56 por ciento en una sola semana.

Eso explica el apetito feroz de los inversores en los últimos días por la banca, que ha llevado al sector a romper la resistencia que presionaba sin éxito desde hace cinco meses y que abre la puerta a un avance adicional del 6 por ciento, hasta los máximos de 2015 -cerró la semana como el segundo más alcista de Europa, con una subida del 3,53 por ciento-.

Aunque las recomendaciones de incluir sus títulos en cartera aún no abundan en el sector (en España no hay ni una), el viento que sopla a favor de éste invita, como mínimo, a estudiar si merece un hueco en la cesta de la compra.

Como escriben Cristina García y Arantxa Rubio en 'El Economista' este 14 de enero de 2018, hay que estudiarlo, en primer lugar, porque las últimas actas del Banco Central Europeo (BCE) presentadas el jueves volvieron a alimentar la expectativa de que el fin de los estímulos se acerca, ahora que el crecimiento económico acompaña y puede dejar paso a una fase expansiva de la economía, que aumente el consumo y, por tanto, los precios.

Y una vez se cumpla ese objetivo -aunque cada vez parece menos necesario la consecución del 2 por ciento de inflación-, el camino para iniciar la normalización estará despejado. Ese es el mensaje que el mercado ha vuelto a comprar esta semana por tercera vez desde 2016: la primera fue en noviembre de aquel año, cuando Donald Trump ganó las elecciones en Estados Unidos bajo promesas de políticas expansivas que dieron lugar a la interpretación de que obligaría a los bancos centrales a pisar el acelerador en la retirada de estímulos; mientras que la segunda fue en junio de 2017, tras el discurso de Mario Draghi, presidente del BCE, en Sintra, donde puso a pensar al mercado, como ahora, en la subida de tipos.