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En un año que ha empezado de manera triunfal para la bolsa de la eurozona -sube un 4% en menos de un mes-, el temor a que un euro demasiado fuerte haga descarrilar a la región se ha incrementado en el mercado

En un año, este de 2018, que ha empezado de manera triunfal para la bolsa de la eurozona -sube un 4 por ciento en menos de un mes-, el temor a que un euro demasiado fuerte haga descarrilar a la región se ha incrementado en el mercado.

Tras un 2017 en el que la divisa común se apreció frente a las 16 grandes monedas mundiales, 2018 ha arrancado con una subida del 3,5 por ciento frente al dólar.

Este ascenso no es tan pronunciado si se tiene en cuenta una cesta de divisas ponderadas, ya que se queda en el 1,6 por ciento. Con este escenario, la pregunta clave para los inversores es si la revalorización de la moneda única puede noquear a las compañías exportadoras y a la bolsa de la región.

Como reseña Carlos Jaramillo en 'El Economista' este 28 de enero de 2018, , en UBS recalcan que una apreciación del 5 por ciento en la moneda común frente a una cesta de divisas ponderadas borra entre el 2 por ciento y el 3 por ciento del beneficio por acción.

Un escenario así supondría borrar de un plumazo una parte sustancial del incremento de ganancias esperado para 2018 -del 7 por ciento-, pero por el momento las estimaciones permanecen prácticamente inalterables, al subir un tímido 0,1 por ciento en el año.

Echando la vista atrás a lo sucedido durante 2017, cuando entre junio y septiembre el euro subió un 7 por ciento frente al dólar, en UBS recuerdan que "las firmas con una alta exposición a EEUU vivieron las rebajas de beneficio relativas más grandes en una década, pero esto fue compensado por las sustanciales subidas a las firmas domésticas, lo que significa que a nivel de índice todo quedó igual".

En este sentido, en la entidad aseguran que "la combinación del crecimiento sólido de la facturación y la escalada de los márgenes por el apalancamiento operativo debería más que compensar los efectos negativos de que el euro se aprecie".
La demanda interna

En esta misma línea, en el equipo de análisis de Credit Suisse no consideran que "la divisa sea un viento en contra demasiado fuerte". Según destacan en el banco helvético, "la recuperación está produciéndose gracias a la demanda interna, por lo que es mucho menos sensible a las variaciones de la divisa".

Una opinión que comparten desde Amundi Asset Management, donde aseguran:

"las exportaciones se están beneficiando de la resincronización del ciclo global, lo que está apuntalando la demanda por productos de la eurozona. En este contexto, pensamos que la subida del euro no será suficiente para poner en peligro la recuperación".

Según los datos recopilados por la gestora, las compañías del índice MSCI EMU -que agrupa valores de 10 países desarrollados de la unión monetaria- obtienen el 46 por ciento de sus ingresos en la eurozona y solo un 17 por ciento en Estados Unidos.

Asia Pacífico excluyendo Japón sería el tercer mercado -con un 10 por ciento- y Reino Unido el cuarto, con un 6 por ciento -ver gráfico-.
Quién puede subir

En la corta vida de la divisa común ya se han producido periodos de una fuerte revalorización de la moneda y estos no siempre han venido acompañados de una debilidad de las ganancias.

En concreto, entre 2002 y 2008 el euro se apreció cerca de un 47 por ciento frente a una cesta ponderada de divisas al tiempo que los beneficios de las cotizadas de la región incrementaban de manera constante hasta alcanzar un máximo histórico -que aún está por batir- entre 2007 y 2008.

"Argumentamos que un euro más fuerte no es incompatible con una recuperación de los beneficios. De hecho, una de las razones para la fortaleza de la divisa es la mejora del entorno macroeconómico en Europa y el impulso de los resultados empresariales. Y ya habido periodos en el pasado en los que el euro se ha apreciado y las ganancias han subido".

En todo caso, para olvidarse del dolor de cabeza que puede suponer una subida de la divisa común, los analistas recomiendan centrarse en aquellos valores europeos que concentran la inmensa mayoría de sus ventas dentro de la región.

"Sus valoraciones son atractivas y su exposición doméstica es, en cierto modo, una forma de cubrir una subida de la divisa".

En UBS identifican cuatro compañías con el cien por cien de sus ventas en la eurozona y a las que otorgan una recomendación de compra: las inmobiliarias Deutsche Wohnen y Gecina, la teleco KPN y el gestor aeroportuario Aena.