Economía
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La inflación en Alemania ha caído hasta el 1,4% en el mes de enero

Los precios siguen dormidos en la Eurozona. La tasa de inflación interanual del área monetaria se ha situado en enero en el 1,3%, una décima por debajo de la lectura correspondiente al mes anterior y el menor incremento de los precios en la eurozona desde julio de 2017.

Un buen ejemplo de lo que está sucediendo con los precios es Alemania, paradigma de este letargo inflacionario a pesar de estar en un momento económico muy dulce. La inflación alemana ha retrocedido inesperadamente en enero por segundo mes consecutivo, quedándose muy lejos del 2%.

Explica Vicente Nieves en 'El Economista' este 31 de enero de 2018 que este dato, en un país con una de las tasas de paro más bajas de la Eurozona, muestra el desafío al que se enfrenta el Banco Central Europeo (BCE), ahora que ha comenzado a reducir las compras mensuales de bonos y que ya se pone fecha a las primeras subidas de tipos.

 Una política monetaria más restrictiva puede insuflar aún mayor fuerza al euro, lo que sería contraproducente para alcanzar el objetivo de inflación del 2%.

El índice de precios al consumo armonizado (IPCA) registró un aumento del 1,4% interanual en enero, según ha informado este martes la Oficina Federal de Estadísticas. La cifra se sitúa por debajo del incremento del 1,6% registrada en diciembre y de la estimación de los analistas consultados Bloomberg.

En el caso de la Eurozona, la inflación tocó el 2% en febrero de 2017, con la ayuda inestimable del petróleo -se sitúa en el 1,3% en enero-. Sin embargo, sin contar ese mes suelto, los precios llevan sin crecer al 2% anual en el área euro desde enero de 2013.

La contención salarial, un mercado laboral que ha estado funcionando a medio gasta hasta hace relativamente poco y unos precios energéticos que sufrieron un colapso en 2014, han sido algunos de los factores que han evitado que los precios alcancen el objetivo del BCE. Ahora, la renovada fortaleza del euro puede dilatar la consecución de este objetivo.

El euro se come al petróleo

Desde el ING Research señalan que este dato demuestra que la apreciación del euro ha compensado la subida del precio del petróleo y que la inflación subyacente (sin contar alimentos frescos ni productos energéticos) continúa siendo baja.

"Mientras que los precios del petróleo han subido más de un 16% en los últimos doce meses, la fortaleza del euro parece haber amortiguado su impacto inflacionario. Sin embargo, los precios del petróleo denominados en euros han subido menos de un 5% en el mismo periodo", destaca Carsten Brzeski, economista jefe de ING en Alemania.

El aumento de los precios sigue siendo débil a pesar de que la economía más grande de Europa disfruta de un fuerte crecimiento, con una tasa de paro en mínimos históricos que está reforzando el consumo, mientras que los fabricantes tienen problemas para atender todos los pedidos por el auge de la demanda extranjera y la escasez de mano de obra cualificada.

"Una inflación más débil en la economía más grande de la zona del euro es una mala noticia para los encargados de política del Banco Central Europeo que están pidiendo el final del programa de flexibilización monetaria lo antes posible", según explican Maxime Sbaihi y Jamie Murray, analistas de Bloomberg.

El economista jefe del BCE, Peter Praet, argumentó el lunes que todavía hay camino por recorrer antes de que la inflación vuelva a la normalidad. Praet pide paciencia y persistencia con ayuda de la política monetaria.

Desde el banco germano Commerzbank creen que la inflación subyacente podría comenzar a subir en Alemania en un futuro no muy lejano. "La economía alemana se está expandiendo y los trabajadores cualificados son escasos. La escasez de trabajadores cualificados ha dejado de ser problema de un solo sector. Esto, junto a las expectativas de una inflación al alza, debería dar a los sindicatos mayor poder de negociación sobre los salarios".

Los analistas del banco alemán creen que la era de la moderación salarial en Alemania podría estar llegando a su fin, "una tendencia al alza en los salarios debería traducirse en una inflación subyacente superior".