Economía
Bitcoin YT/Imagen Ilustrativa

En el mundo de las criptomonedas, cuando te percatas de un robo ya es demasiado tarde. No hay vuelta atrás, no hay botón "deshacer", ni se puede forzar la devolución de una transacción. No se aceptan cambios ni devoluciones. El caso más parecido que se recuerda de este tipo de robos es el que sufrió la plataforma Mt.Gox en 2014. Poco después de confirmarse, la empresa desapareció y el precio del bitcoin cayó en picado. Al contrario que en el caso Mt.Gox, Coincheck afirmó en una rueda de prensa que seguirá operando y que intentará devolver el dinero a todos sus clientes.

Los robos de este tipo de divisas resultan especialmente interesantes por lo opacos y transparentes que resultan al mismo tiempo. Opacos porque no hay nombres, apodos, huellas dactilares o fotos del intruso con un pasamontañas. Pero transparentes porque la mayoría de criptodivisas se basan en un sistema (conocido como blockchain) por el cual todas las transacciones y cuentas se pueden consultar de forma pública. Por ejemplo, la primera transacción registrada de bitcoin por un bien tangible, la compra de dos pizzas por 10.000 bitcoin en 2010, se puede consultar aquí.

De la misma forma ,se puede comprobar la cuenta que recibió el dinero del robo y tirar del hilo para descubrir todas las cuentas con las que ha interactuado. ¿Qué posibilidad hay de encontrar quién se oculta tras estas direcciones? Prácticamente ninguna. Pero lo que sí se puede hacer es rastrear hasta la última moneda robada, analizando las cuentas hacia las que se deriva. Los responsables de la criptodivisa y de Coincheck están trabajando para marcar todas estas monedas como "robadas". El clásico truco de los billetes marcados.

Para cambiar una cantidad tan grande de esta criptodivisa por euros o dólares, el ladrón tendrá que pasar antes o después por un intercambio. Al detectar que está recibiendo dinero de una dirección marcada como involucrada en el robo, deberían saltar todas las alarmas, evitando que el ladrón se salga con la suya.

Por el momento, la lista de direcciones marcadas continúa en aumento, mientras el ladrón sigue moviendo los fondos, probablemente en un intento de despistar o realizar pruebas antes intentar el truco final. Hacer desaparecer 400 millones de euros que todo el mundo observa.

Fuente original: Arturo Bracer, EHuffPost/Leer más

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