Funcionarios, oficinas, ventanillas, trámites y burocracia.
EP
Resulta paradójico, además, que las dos comunidades autónomas con mayor tasa de desempleo, -Andalucía y Extremadura, ambas gobernadas por el PSOE- sean también las que cuentan con mayor peso del sector público
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La capacidad del presidente del Gobierno para improvisar, mentir, dar la vuelta a las cosas y dirigirlas sibilinamente contra el Partido Popular no tiene límite. La última jugada la trató de llevar a cabo el lunes durante la cuarta Conferencia de Presidentes.
Zapatero se presentó con la pretensión de lograr a toda costa un acuerdo económico para hacerse la foto, pero en el PP no estaban dispuestos a responsabilizarse de la crisis y salieron respondones.
El malestar en las filas populares estaba más que justificado porque el acuerdo tenía trampa.
El Gobierno ZP y los presidentes socialistas trataron de centrar la agenda del día en el desempleo y en el déficit público, apelando a la responsabilidad de las comunidades en los mismos -con la ley de economía sostenible de fondo-, mientras que los populares elevaron una enmienda a la totalidad de la política económica de Zapatero, denunciando la pretendida transferencia de responsabilidad del presidente.
Y es que mientras el rígido e intervenido mercado laboral español ha seguido con su duro ajuste y el número de parados aumentaba hasta cotas inimaginables -4,5 millones de desempleados según Eurostat- ZP alentaba a sus presidentes de las comunidades autónomas -en especial la andaluza, la extremeña y la castellano-manchega- para maquillar los datos del desempleo mediante el estímulo del empleo público.
¿El resultado? Andalucía se ha convertido en la región con la plantilla pública más abultada: en total, medio millón de funcionarios trabajaban en julio en la comunidad -último dato disponible- , 75.000 más que Madrid, donde tienen su sedes los principales organismos estatales y ministerios de la Administración central.
Resulta paradójico, además, que las dos comunidades autónomas con mayor tasa de desempleo, -Andalucía y Extremadura, ambas gobernadas por el PSOE- sean también las que cuentan con mayor peso del sector público, muy por delante del resto de las autonomías.
El engaño se ha puesto de manifiesto y, de paso, ha puesto al descubierto otro. ZP es el responsable de que la plantilla de funcionarios de este país se haya disparado hasta alcanzar la cota de los 2,7 millones de personas.
Ello quiere decir que 12 de cada 100 activos trabajan en la Administración.
Si a ello se suma el millón de trabajadores empleados en las empresas públicas, la cifra de los que cobran un sueldo de un organismo público llega a los 3,7 millones de personas, el 16 %de la población, cifra desconocida en Europa. Zapatero mantiene desde hace años un creciente chorreo de gastos, alegrías y personal a su cargo mientras castiga al ciudadano con más impuestos.
Un dispendio insoportable que se le ha ido de las manos con la escalada del déficit público -va a cerrar el año en torno al 10%- y que ahora pretende arreglar con la bendición del PP.
Un nuevo engaño que no ha podido perpetrar y que pone de manifiesto, una vez más, el distinto rasero que tiene a la hora de medir las cosas.
Mientras los suyos le han ayudado a maquillar el paro con empleo público, con falsas afiliaciones a la Seguridad Social de jóvenes y con el abultamiento de los llamados Deno (Demandantes de Empleo No Ocupados), ahora pretende que los presidentes, incluidos los del PP, no contraten para arreglarle el déficit público.
Habrá que recurrir por enésima vez a la frase de Rubalcaba, por desgracia más manoseada que los famosos brotes verdes de Elena Salgado, de que "España no se merece un Gobierno que miente". Pues eso.