Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE.
EFE
Después de mandar a más de 600 personas al paro y hacerles pasar previamente por el calvario de no tener sueldo, su imagen para negociar una reforma laboral está seriamente dañada
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El presidente de la Confederación Española de Organización Empresariales (CEOE), Gerardo Díaz Ferrán, ha echado el cierre en Air Comet después de que un juez británico paralizara sus aviones por deudas impagadas. Pero se niega a abandonar su cargo como presidente de la patronal.
El despido ha sido el regalo de Navidad para 640 trabajadores de Air Comet que llevan meses sin cobrar. No obstante, según informa El Mundo en un artículo titulado 'Díaz Ferrán dice que no dimitirá de la CEOE por la crisis de Air Comet', el patrón de patrones confirmó vía telefónica que, a pesar del "duro golpe personal", no dimitirá como presidente de la patronal.
"Me llegan apoyos de toda España, porque consideran que son problemas empresariales desgraciadamente extendidos por toda España"
"Precisamente, al ser tan duramente dañado por la crisis, me hace entender lo que han pasado y están pasando otros empresarios que han tenido que cerrar"
Díaz Ferrán se siente ahora lleno de razón para luchar por los empresarios y la falta de financiación. Eso sí, lamenta la pérdida de puestos de trabajo.
LIDERAZGO CUESTIONADO
No obstante, puede que su voluntad no sea suficiente ni tampoco las llamadas de apoyo de sus colegas, y Díaz Ferrán tenga que dejar su sillón en la CEOE. Su liderazgo está más que cuestionado.
Tras meses de conflictos con los trabajadores y la quiebra de Air Comet, aún le queda por solucionar su deuda con Caja Madrid, que asciende a casi 27 millones de euros.
¿CRISIS O GESTIÓN?
Tendrá que aclarar si las dificultades de sus empresas tienen una única causa, la crisis, o detrás hay también una mala gestión. Lo cierto es que el presidente de la CEOE ha dedicado tiempo a otros menesteres propios de su cargo público y no sólo a sus empresas particulares.
Después de mandar a más de 600 personas al paro y hacerles pasar previamente por el calvario de no tener sueldo, su imagen para negociar una reforma laboral está seriamente dañada.