Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE.
EFE
Díaz Ferrán ya ha presentado una demanda contra el Gobierno de la argentina Cristina Fernández de Kirchner
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Con miles de pasajeros repatriados «in extremis» por el Ministerio de Fomento, el presidente de Air Comet y de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, reconoció este miércoles que él mismo «no hubiera elegido Air Comet para volar a ningún sitio».
«La situación de huelgas que vivía la compañía no transmitía seguridad», dijo el empresario durante una rueda de prensa en la sede la compañía.
Pero la polémica no quedó ahí. Díaz Ferrán también blindó su gestión al frente de la patronal de empresarios:
«Ni se me pasa por la cabeza dimitir como presidente de la CEOE. Los problemas de mis empresas no tienen nada que ver y los empresarios me apoyan».
El propietario del Grupo Marsans intentaba así dar carpetazo a las críticas que ha comenzado a recibir su persona a raíz de las graves dificultades financieras por las que atraviesan sus negocios.
«El pasado 16 de diciembre puse mi puesto a disposición del Comité Ejecutivo y la Junta Directiva por si consideraban que los problemas en mi empresa podían perjudicar a la organización y por unanimidad me dijeron que de ninguna manera podía dejar la CEOE».
Al respecto, en el entorno de la patronal se asegura que, en efecto, ésta seguirá siendo la postura oficial de los empresarios aunque, eso sí, «siempre que no haya nuevas sorpresas».
10 DÍAS DE PLAZO
Dentro de la CEOE, sin embargo, la intranquilidad por la factura reputacional que puede cobrarse este caso y las dudas en torno a la idoneidad de la figura de Díaz Ferrán para liderar la negociación del diálogo social van en aumento.
Los teléfonos de los dirigentes empresariales van a sonar con reiteración en los próximos 10 días y no precisamente para felicitarse las fiestas.
La crisis de Air Comet, propiedad del presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, ya afecta a la imagen de la patronal, que intentó conjurar ese peligro el pasado 16 de diciembre en una junta directiva que arropó sin excepciones a su máximo dirigente. Con el bloqueo de la aerolínea, la adhesión inquebrantable al presidente se ha resquebrajado.
CAMBIO EN LA CUMBRE
El sentir creciente entre los vicepresidentes de la CEOE es que se impone un relevo en la presidencia para evitar que la negociación con sindicatos y Gobierno, que empieza el 4 de enero, se enmarañe por circunstancias personales. La primera junta directiva de la patronal no tendrá lugar, en cambio, hasta el próximo 20 de enero.
La solución más rápida es una dimisión irrevocable de Díaz Ferrán. Los candidatos mejor situados para sustituirle y asumir la negociación con Gobierno y sindicatos son los vicepresidentes Juan Rosell (Foment del Treball) y el andaluz Santiago Herrero (CEA).
Por lo pronto, Air Comet no viene cargado precisamente de buenas noticias, aunque sí de polémica.
LAS CAUSAS DE LA QUIEBRA
El empresario no dudó al enumerar las causas de su quiebra y lanzar un dardo a las entidades financieras: «Lamento que una empresa viable y bien gestionada haya tenido que cerrar por falta de crédito».
Díaz Ferrán aludió a la «durísima crisis económica» y a la decisión «desproporcionada» del juez británico -que prohibió la venta de más billetes la actividad de los aviones- como causas del cierre de su negocio.
«En cuarenta años como empresario es la primera vez que me enfrento a un concurso de acreedores y a una situación tan dramática».
Como puntilla, el presidente de la CEOE apuntó al Gobierno argentino, a quien acusó de haber incumplido un acuerdo dentro del proceso de nacionalización de Aerolíneas Argentinas, por el que Air Comet debería haber recibido 200 millones de dólares.
DEMANDA CONTRA EL GOBIERNO ARGENTINO
Díaz Ferrán ya ha presentado una demanda en este sentido contra el ejecutivo de Cristina Fernández que, de resolverse favorablemente sería un indudable balón de oxígeno de cara a la resolución del concurso de acreedores que ya ha presentado el empresario.
No obstante, en una rueda de prensa en la sede de Air Comet, Díaz Ferrán quiso recalcar que su empresa era viable pese a la imposibilidad para pagar el combustible, el «leasing» (alquiler) de los aviones y las nóminas de sus empleados porque «el grupo Marsans -también de su propiedad- ha estado inyectando 143 millones de euros a la aerolínea».
Ahora bien, el empresario advirtió de que sus abogados están estudiando si él y su socio, Gonzalo Pascual, son los propietarios de la compañía. Según explicó, «habíamos firmado un contrato de compraventa con el Grupo Air Transport y el día 20 de diciembre se debería haber firmado el primer pago, aunque no fue así».
Así, la conclusión sólo podía ser una:
«Air Comet era un proyecto emocionante que ya está roto».