Indigentes en la fuente de Colón.
ABC.
"Eso me da vergüenza ¿No sabrás de algún empleo?"
Los efectos de la crisis económica son cada vez más duros y apabullantes. No sólo ha aumentado el número de parados, también lo ha hecho el número de personas sin hogar. De acuerdo con los últimos datos presentados por el Programa Personas Sin Hogar de Cáritas Española con motivo del Día de los Sin Techo que se celebró el pasado mes de noviembre: la mitad de personas que residen en la calle (hombres en su mayoría, cerca del 90%, y con una media de 39 años) buscan trabajo. Igualmente y, pese a lo que pudiera parecer, el 13% ha pasado por la universidad y el 63% ha terminado la educación secundaria.
A LA SOMBRA DE COLÓN
La masiva llegada de indigentes ha provocado, por ende, el uso de nuevos y diferentes espacios antes inutilizados. Uno de estos lugares es la mítica fuente que hay en la Plaza de Colón en Madrid. ABC en un artículo titulado ‘Un «hostal» en la fuente de Colón', recoge que en los últimos cinco meses se ha multiplicado el número de personas que duermen al amparo de esta fuente.
Positivamente su convivencia es pacífica y tranquila, incluso, con los empleados del centro cultural que está bajo la fuente. Tal y como han manifestado a ABC una trabajadora de este centro: "Antes de que comiencen las funciones teatrales, sobre las ocho de la tarde, se marchan. Vuelven a las once de la noche y duermen hasta que volvemos a abrir".
A LA ESPERA DE UN VUELO QUE NUNCA LLEGA
El areopuerto de Barajas también se ha convertido, en estos tiempos, en un buen lugar para dormir. ABC en su artículo ‘Barajas, refugio para decenas de indigentes' señala que cerca de 100 personas habitan y pasan las 24 horas del día en las zonas menos visibles de este transitado aeropuerto.
A diferencia de lo que ocurre en Colón, aquí los problemas si parecen estar a la orden del día: "Montan el espectáculo" además, "hay una mujer que ha paseado desnuda dos veces. Otras se pegan y tienen broncas", explicaba un operario al diario ABC.
"SÓLO BUSCO UN TRABAJO"
Una de las muchas personas que habitan estos lares es Juan, nombre ficticio y que encontró en la periodista de ABC una forma de desahogarse: "El 15 de enero finalicé mi último contrato como barrendero. No he encontrado nada desde entonces y me he visto en la calle porque no tenía con qué pagar nada".
A diferencia de otros ‘compañeros de triste profesión' no se atreve a pedir dinero. Su objetivo es encontrar un empleo y a ello dedica todo el día. "Eso me da vergüenza ¿No sabrás de algún empleo?"