Economía
Artur Carulla, Ferrán Rodés y Víctor Font.

Los dueños del diario nacionalista Ara son dos familias opulentas de Cataluña: los Carulla y los Rodés, a los que se suma el empresario Víctor Font, dueño de Delta Partners, que vive divínamente en Dubai y sueña con ser presidente del Barça.

Estos ilustres miembros de la burguesía catalana están en la diana de los separatistas por negarse a difundir en su diario Ara la publicidad sobre el referéndum ilegal que el Govern de Carles Puigdemont quiere celebrar el próximo 1 de octubre. --Boicot independentista al 'Ara', uno de sus periódicos de cabecera--

Algo sorprendente teniendo en cuenta que estos han vivido divinamente gracias a las generosas subvenciones de la Generalitat. La decisión del periódico respondería --según Crónica Global-- al aviso de Fiscalía de la ilegalidad que cometen los medios de comunicación que divulguen la campaña del 1-O.

El mismo motivo que provocó que ninguna agencia de medios, incluida la propia Havas Media --en la que tiene un papel accionarial y directivo relevante la familia Rodés--, se negara a gestionar la publicidad que llama a la participación de los ciudadanos en el referéndum ilegalizado.

Los Rodés son los publicistas del independentismo catalán. Así, lo reflejan las últimas adjudicaciones de campañas publicitarias de la Generalitat, eso sí, concurso público mediante, pero que siempre se ha llevado la agencia Arena Media, curiosamente. --¿Quién es Alfonso Rodés, nuevo presidente de Havas España?--

Tampoco han querido asumir el riesgo de retar a la justicia El Periódico, que está abiertamente enfrentado con Puigdemont desde que le desmintiera tres veces una información sobre los atentados, y La Vanguardia, que siempre se ha mantenido más de perfil. No han aceptado emitir la publicidad el Diari de Tarragona, el Sport o Crónica Global.

El único medio privado marcadamente independentista (igual que el Ara) que está difundiendo la publicidad del referendum es el Punt Avui, que fue el segundo diario catalán que más dinero recibió el año pasado de la Generalitat por ayudas al idioma y publicidad institucional: unos 2,8 millones.

Fuentes cercanas a las familias aseguran que los Carulla y los Rodés se alejan del independentismo ante el auge de la CUP y la deriva antisistema y comunista que pudiera tomar un futuro Estado catalán. En este punto, el dueño de Gallina Blanca, Artur Carulla, ya dio un paso atrás en 2015, asegurando que "era catalanista" y negándose a formar parte del Diplocat.