Economía
Cuando un chino da la mano es más importante que firmar un contrato

Veline Ong es una empresaria china de 35 años que se hizo a sí misma hasta fundar una de las empresas pioneras en facilitar los contactos entre inversores chinos y españoles. Ong, que habla un español perfecto, vio la oportunidad de negocio en las dificultades que tenían los españoles para vender en China.

Al principio se dedicó la importación y exportación pero tiempo después se dedicó a asesorarles para dar otra imagen a los productos. "Los chinos son muy exigentes, les cuesta confiar en productos de fuera. Yo estoy muy orgullosa de España y quiero que los productos se conozcan fuera", cuenta a Periodista Digital.

Su empresa Veline Group cuenta con una veintena de colaboradores en nuestro país y un centenar en el país asiático. Ofrece toda la ayuda necesaria a las empresas; desde inversores, permisos de aduana a la distribución y venta.

  • "A los chinos les encanta el vino y el aceite de oliva, hemos exportado más de 3.000 contenedores de productos gourmet"
  • "Los españoles no saben vender. Creen que por tener un buen producto y venderlo a buen precio ya es suficiente. Y olvidan que todo entra por la vista, y Veline Group da servicio a los empresarios para adaptarse a los consumidores en China"
  • "Los inversores chinos están interesados en la Golden Visa, en comprar casa en España porque aquí se vive muy bien. Los servicios públicos españoles atraen a muchos chinos que se quedan en este maravilloso país"
  • "Los chinos son eficientes pero muy desconfiados. Cuando negocian quieren saberlo todo de quien tiene delante y ver si es fiable. Y eso lleva mucho tiempo. Cuando una persona es fiable, los chinos la reciben rápidamente"
  • "La situación de Cataluña impactó bastante y paralizó una inversión hotelera muy grande en Barcelona. Los chinos no quieren una Cataluña independiente, quieren trabajar con España"
  • "Si España estaría más unida, sería el mejor país del mundo. España es un portal para expandirse en Latinoamérica"
  • "Wanda se sintió ofendido y engañado por las autoridades españolas. Hubo muchos malentendidos. Cuando un chino da la mano es más importante que firmar un contrato, y aquí en España cambian las reglas de juego constantemente".
  • "Necesitamos menos papeleos: los chinos no entienden tanta burocracia"