Economía
España y Cataluña. CT

CATALUÑA ha sumado 7.391 parados en su peor mes de noviembre desde 2009, que fue espantoso en materia de pérdida de empleo.

Se trata del primer descenso de la ocupación en la región en los últimos cuatro noviembres. Entre tanto, en Madrid el paro bajó en más de ocho mil personas el pasado mes.

El mercado de trabajo, por tanto, también ha comenzado a sufrir los efectos del disparatado proceso secesionista abierto por la facción separatista, un intento suicida que, de perdurar en el tiempo, se llevaría por delante toda la economía catalana. Y esta afirmación, visto lo visto, no supone ninguna exageración.

Desgraciadamente, el daño, en cualquier caso, ya está hecho, pues se ha creado tal desconfianza que será difícil revertir la situación a corto plazo.

Aquella tierra de oportunidades es hoy territorio de huida de los inversores, donde la vivienda también se deprecia.

El éxodo de empresas ya se acerca a las 3.000 desde el 2 de octubre, según los últimos datos del Colegio de Registradores. Solo el pasado viernes hubo otros 31 traslados de sede.

El goteo es incesante. Un desastre sin matices que alcanza uno por uno todos los vectores de la autonomía. Porque también ayer se conocieron datos de los ingresos de los hoteles de Barcelona, que han caído un 12,5 por ciento en noviembre. La ocupación en octubre fue la más baja desde 2008 y en noviembre cayó un 9 por ciento respecto 2016.

Los establecimiento se han visto obligados a bajar el precio de las habitaciones para recuperar el enorme trastorno que está causando la anulación de reservas desde el fatídico 1-O.

Este es el panorama... Y así se podría seguir con todos los indicadores económicos. Los catalanes tienen quince días para meditar sobre quiénes les han conducido a esta catástrofe económica. Y en su mano está devolver a Cataluña la prosperidad que el independentismo ha querido arrebatarles.