Economía
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El derecho al trabajo se reconoce en las normas fundamentales de derechos humanos como son la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales así como en textos internacionales como la Carta social europea,​ el Protocolo de San Salvador,​ la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos y en textos nacionales como son las Constituciones de numerosos países, según wp.

El artículo 23 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, considerada el fundamento de las normas internacionales sobre derechos humanos, en relación con el Derecho al Trabajo, indica:

Artículo 23. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

A raíz de que The Guardian publicara un artículo sobre el día a día en una fábrica de Foxconn en Hengyang en la que Amazon («propiedad del hombre más rico del mundo») fabrica sus dispositivos Kindle, ha vuelto a la actualidad el asunto de las condiciones de trabajo en las fábricas chinas. El texto que narra la experiencia de una trabajadora infiltrada en una de estas fábricas es completo y detallado: Underpaid and exhausted: the human cost of your Kindle (The Guardian), según microsiervos.

Básicamente habla de turnos de trabajo largos y repetitivos (más de las 36 horas semanales que marca la ley china), en los que a veces se alcanzan las 80 horas semanales y donde no hay tiempo libre ni para comer ni para ir al baño. Las personas que trabajan allí –en el reportaje la infiltrada se encarga de limpiar con un cepillo el plástico de los Kindles para darles el «toque final»– sufren incluso agotamiento y malestar físico por lo exigente del trabajo, tanto en cuotas como en estrés. Todo ello aderazado con «despidos instantáneos» cuando hay poca demanda y nuevas contrataciones temporales de corta duración cuando se necesita más mano de obra.

«Pues vaya novedad» – podrían decir un montón de colectivos españoles en los que el trabajo precario campa a sus anchas, desde las kellys de los hoteles a los repartidores a domicilio, quienes trabajan en el aeropuerto e incluso los consultores informáticos (especialmente en las famosas «cárnicas»).

Foxconn saltó a la palestra hace años cuando se denunciaron estas condiciones en la fabricación de los iPhones de Apple, que tuvo que vigilar mucho más de cerca todo el proceso (todavía se siguen fabricando al lado de los Kindle, dado que Foxconn es una de las empresas mas grandes del mundo de la tecnología).

VÍDEO DESTACADO: Tronchante: así es el trabajo con sindicatos y sin sindicatos