Economía
Miguel Blesa, inspector de Hacienda y banquero. PT

La familia aseguraba que había sido un accidente. Decían que Miguel Blesa había ido al coche a por algo y al mover el arma para coger una cosa tuvo la mala suerte de que se le disparó.

Pero un día después de la tragedia la autopsia confirmaba que el ex presidente de Caja Madrid se había suicidado con un rifle de caza mayor disparándose en el tórax.

España entera quedó impactada cuando saltó la noticia: el cadáver de Miguel Blesa fue encontrado en una finca de Villanueva del Rey (Córdoba), un lugar que visitaba con frecuencia para cazar. allí estaba desayunando con unos amigos y se levantó diciendo que iba a mover el coche.

Doce días después del suceso, el cementerio de La Virgen de los Linarejos, donde fue enterrado, es un peregrinar de curiosos que se acercan a visitar la tumba del expresidente de Caja Madrid.

Por si la autopsia no fuera suficiente, se ha sabido que ha sido hallada una nota entre sus pertenencias en la que Miguel Blesa se despedía de sus familiares y allegados sin dar explicaciones.

Como desvela 'Informalia' este 31 de julio de 2017, se trata de un texto escueto que la familia no querido hacer público seguramente por el dolor que supone a sus seres queridos, apenas unos pocos.

Ni uno solo de los ex altos cargos que nombró en sus 13 años al frente de la entidad financiera acudió a despedirlo al camposanto.

Su mentor y antiguo compañero, José María Aznar, no le hablaba hace años, sin duda por el asunto de las black. El divorcio de su primera mujer, María José Portela, íntima de Ana Botella, tal vez influyera en el alejamiento definitivo del ex presidente.

Puede decirse sin miedo a equivocarse que Blesa tenía pocos amigos. Hasta con sus ex secretarias acabó mal y al parecer les echaba en cara que trabajaran para los directivos de la nueva etapa.

La nota va dirigida a los suyos: la hija que tuvo con su primera mujer y que al parecer no guardaba buena relación con su madrastra; Gema Gámez, la viuda, a la que conoció en Caja Madrid. En realidad solo le quedaban sus dos mujeres: su esposa y su hija Cus. Y no se llevaban bien entre ellas.

La única hija de Blesa y Portela no acudió a la boda de su padre. Y tampoco Gámez estuvo invitada a la de Cus Blesa Portela con Miguel Vallterra de Simón. Fue en 2010, en el Cortijo de Mónico, y entre los asistentes se contaban nombres ilustres como el de José María Aznar y Jaime de Marichalar.

Con un sueldo de tres millones de euros al año, el empresario podía permitirse tantos lujos como le apetecieran... Hasta que los jueces entraron en su vida de capricho.

Gema Gámez se casó con Miguel Blesa en 2013, después de que el ex banquero se divorciara de su primera esposa. El empresario fallecido hubiera cumplido 70 años este 8 de agosto. Gámez, 27 años más joven, trabajaba cuando se conocieron en Caja Madrid, en el departamento de Mercado de Capitales.

Juntos se habían mudado a El Plantío a una finca que estaba embargada. Los apenas cuatro años de su matrimonio no han sido un camino de rosas pero nadie esperaba un final como éste.

Tras la sentencia condenatoria por las tarjetas black, Blesa vivía casi sin relacionarse y su relación con Gema era el centro de su inexistente actividad social.

A su esposa se aferraba hasta el pasado 19 de julio. Miguel Blesa, que aseguraba no tener dinero, vivía con Gema Gámez en una casa en la urbanización El Pinar de La Florida, en El Plantío, al noroeste de la capital: 800 metros cuadrados de residencia con jardín y piscina comunitaria.

Blesa había planeado una boda por todo lo alto, en junio de 2013, con invitados de postín pero el proceso judicial truncó su romántica hoja de ruta y en lugar de una celebración matrimonial en la finca Las Jarillas, el financiero se fue de luna de miel a Soto del Real. Cuando salió de prisión se celebró el enlace.

Fue en octubre de ese mismo año y en Las Jarillas pero nadie de la cúpula del PP estuvo presente.

En marzo de este año llegaría la condena a seis años de cárcel por el caso de las tarjetas opacas a Hacienda y aunque la Audiencia Nacional no impuso medida cautelar alguna hasta que la sentencia fuese firme, Blesa no pudo soportar la presión ni esperar a que el Supremo resolviese su recurso.