Economía
La bandera de España. ET

La economía española no sólo bate ya en crecimiento a las más fuertes de la UE, con un PIB al 3,1% en el segundo trimestre, sino que, además, es la que tiene un PIB con mayor recorrido futuro al alza de la eurozona.

Si atendemos a la brecha existente entre el PIB real y el PIB potencial, conocida como output gap, España lidera la capacidad de crecimiento de los países que comparten el euro como moneda común. Nuestro país guarda una distancia del 2,9% respecto a su máximo nivel de rendimiento posible, lo que explica el fuerte crecimiento que viene registrando nuestro país.

En términos estrictamente numéricos sería superada por Grecia, con un 10,5% de brecha respecto a su PIB potencial, pero el caso heleno no es comparable en el ranking, ya que el comportamiento la economía griega, hospitalizada bajo la cápsula del tercer rescate consecutivo, distorsiona la medición, según explica el investigador de la Universidad de Essex Javier Santacruz.

En el punto opuesto se encuentra Alemania, cuya sobrecapacidad la sitúa un 1,8% por encima de su PIB potencial. En similar situación se encuentra Irlanda, forzando la maquinaria del tigre celta hasta un 1,6% por encima de su máxima capacidad teórica.

En 2018, España se mantendrá -junto a Italia y Francia- en el triunvirato líder en capacidad de crecimiento europea, pero pierde su liderazgo, según las predicciones del FMI y la OCDE, lo cual apunta a la ya ligera desaceleración del PIB prevista por el Gobierno y los servicios de estudios para el año próximo.

El Ejecutivo aventura un avance del 3% este año y del 2,6 el próximo en su último cuadro macroeconómico, ello a expensas de la revisión al alza que prevé acometer el próximo mes de septiembre, como ya ha anunciado el ministro de Economía, Industria y Competitividad, Luis de Guindos.

Lo cierto es que España tiene capacidad productiva suficiente para generar un volumen de PIB de 1,2 billones de euros, frente al entorno de 1,05 billones actual.

Este año nuestra economía coronorá el tercer ejercicio con avances por encima del 3% y se acercará al objetivo. Como explica Santacruz, bastaría con que acelerara unas décimas, al 3,4%, dos años más para que el país alcanzara su máximo nivel de actividad.

Algo que representa la fortaleza con que España ha entrado en la senda de la recuperación, máxime si tenemos en cuenta que la grave crisis económica propinó una fuerte erosión a nuestra capacidad, dejando el PIB a un 10% de distancia de su máximo crecimiento posible.

El país pasó de acumular una sobrecapacidad del 4,7% hasta 2007, que fue desmantelada por el impacto de una doble recesión. Ambas rachas de tasas negativas trimestrales en el PIB derivaron en una anemia productiva que tocó fondo en 2013. Es decir, el país ha pasado en cuatro años de la convalecencia a la recuperación.