Economía
Billetes de 500 euros. PD
Hay una difusa pista sobre dos mujeres españolas que podrían haberse deshecho así de un antiguo depósito

La policía de la ciudad suiza de Ginebra lleva varias semanas tratando de esclarecer el origen de grandes masas de billetes de euro cuidadosamente triturados con tijeras que atascaron los inodoros de un banco y tres bares de la ciudad.

Lo único que han logrado hasta el momento es un montón de papel mojado equivalente a decenas de miles de euros y una difusa pista sobre dos mujeres españolas que podrían haberse deshecho así de un antiguo depósito.

De acuerdo con la información publicada por La Tribune de Genève, la primera alerta saltó poco antes del verano en una sucursal del banco UBS, concretamente en los inodoros de la planta en la que reposan las cajas fuertes individuales de los clientes.

Días después, atascos similares inutilizaron los baños de tres bares de la ciudad ante el estupor de empleados y clientes. La policía se hizo cargo de las investigaciones, aunque sin acusaciones concretas, ya que la destrucción de moneda no es delito en Suiza.

La fiscalía tiene en el radar a dos mujeres españolas propietarias desde hace años de una caja de seguridad en el banco de Ginebra que fue escenario del primer incidente. Un abogado acudió a declarar en su nombre a comisaría, pero no proporcionó ninguna información.

Eso sí, pagó religiosamente todos los gastos de fontanería ocasionados en los cuatro establecimientos, cifrados en varios miles de francos suizos.

Fuentes de la investigación citadas por La Tribune de Genève vinculan el episodio con la nueva legislación bancaria que entró en vigor este año en el país helvético sobre intercambio de información sobre depósitos con la Unión Europea, y que comenzará a ser efectiva a partir de 2018.

Es probable que las mujeres, cuya identidad es también un misterio, quisieran deshacerse de una gran cantidad de dinero opaco antes que declararla al fisco, pero llama la atención el método supuestamente usado para ello y la participación de cómplices para tratar de hacer desaparecer el dinero en los inodoros.

Al menos uno de ellos fue un hombre a quien las cámaras de seguridad de uno de los bares grabaron con paquetes en los bolsillos.

¿Pudieron haber elegido otro método? Probablemente. Y los viandantes menos favorecidos de la ciudad se lo habrían agradecido si hubieran optado por un discreto reparto de billetes sin trocear.

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