Economía
La bandera de la Comunidad Valenciana. VC

El desafío independentista de Cataluña se aleja cada vez más del discurso que sus artífices han pretendido construir, aquel de una Arcadia feliz, al menos para las entidades financieras.

Artur Mas hace muy poco manifestaba que ninguna entidad bancaria saldría de Cataluña por el proceso de independencia. Aseguraba todo lo contrario, acudirían en tropel.

El movimiento que vaticinaba se ha dado, pero en sentido contrario, la mayor parte de las entidades bancarias domiciliadas en la región han salido a la fuga, las aseguradoras se han unido al movimiento, importantísimas casas de gestión de patrimonio cambian también de domicilio social, hasta las fintech catalanas están argumentando que tendrán que salir de declararse la independencia.

Como explica Miguel Ángel Bernal este 13 de octubre de 2017 en 'El Economista', el proceso catalán ha dado un vuelco al mapa del poder financiero, siendo Cataluña la gran perdedora.

Es la gran ganadora

En la nueva geografía que se ha configurado a raíz del procés, la ganadora del movimiento es la Comunidad Valenciana. Han sido tres los traslados de su sede de entidades a esta comunidad: Caixabank, Banco Sabadell y Banco Medialanum.

Los dos primeros, cotizados y dentro del Ibex-35, han elegido el primero, Valencia y el segundo, Alicante. El primero se traslada a la antigua sede del Banco de Valencia, el segundo a la de la Caja de Ahorro del Mediterráneo, dos de los mayores bancos españoles.

Ese movimiento deja a la autonomía levantina como la comunidad con el mayor número de grandes bancos radicados en una misma región. Cantabria tiene al Santander, el País Vasco al BBVA y Madrid a Bankinter.

El número de grandes bancos por autonomía palidece ante la Comunidad Valenciana, que cuenta con tres, la mitad de los seis bancos incluidos en el Ibex. Actualmente, la Carrer del Pintor Sorolla, en Valencia, tiene en el número 2 la sede social de Caixabank, en el 8 el de Bankia.

Se da la curiosidad de que entre los edificios de esa calle y entre ambas entidades hay una oficina del Sabadell, guiños del destino.

En total, los dos bancos valencianos representan una capitalización bursátil de 35.934 millones de euros, 11.650 millones de Bankia y 24.284 millones de la recién llegada Caixabank. Si atendemos a los datos de la comunidad, la valenciana tendría por tanto una capitalización bursátil de sus tres bancos de 45.391 millones.

Esa cifra es la resultante de sumar a la capitalización de los bancos valencianos la capitalización del actualmente alicantino Sabadell, que es de 9.457 millones. A la cabeza de esta clasificación sigue situándose Cantabria, con los 90.560 millones del Santander; seguida de Vizcaya, que con el BBVA ostenta la cifra de 48.363 millones, quedando la Comunidad de Madrid con Bankinter y sus escuálidos 7.138 millones.

Pero el procés nos deja más cambios geográficos en el mundo financiero. Si en el mapa bancario la gran ganadora de la fuga de domicilios sociales de la gran banca española y no tan grande -Banco Mediolanum- es la Comunidad Valenciana, otro cantar es el de la gestión de activos.

En este campo es Madrid la que ostenta ese fortalecimiento. Con la llegada de dos poderosas gestoras por el volumen bajo gestión como son la de Sabadell, Sabadell Asset Management, y la de CaixaBank, CaixaBank Asset Managment, y la mayor casa independiente de gestión catalana, GVC Gaesco Gestión, monopoliza el establecimiento de las sedes sociales de las casas de gestión de activos.

Madrid acapara las gestoras

En este aspecto, el de la gestión de activos y gestoras de fondos, sí que hay centralismo. La capital de España acapara prácticamente la totalidad de gestoras nacionales, tanto grandes como pequeñas, pero es que además fue la ciudad elegida por las grandes casas extranjeras de gestión para establecerse en nuestro país.

Es más, prácticamente todas las firmas de gestión de activos extranjeras no solo dirigen las operaciones y estrategias para todo el territorio nacional, sino que además ostentan la dirección de la comercialización de sus productos en Iberomérica. En este caso, más que reforzar, Madrid, con el proceso independentista, adquiere el monopolio de la gestión de activos.

Quedaría el sector asegurador. Aquí también ha habido movimiento. La importancia de Madrid en este sentido también es predominante. Entre las cinco primeras aseguradoras por volumen de primas emitidas, Madrid cuenta con Mapfre y Mutua Madrileña, segunda y tercera, respectivamente; se une la primera de ellas, que es Vida Caixa.

De momento, cuarta y quinta, Zurich y Allianz, siguen en Cataluña, sin embargo, puede haber movimientos que reconstruyan el mapa asegurador. Catalana Occidente, la sexta por primas, se ha mudado a Madrid; y Axa, la séptima, ya ha anunciado el movimiento de sus filiales de Vida y Pensiones a Bilbao.

Desde luego, el proceso de independencia en el sector financiero configura un nuevo mapa financiero español.