Economía
Mariano Rajoy, Emmanuel Macron y Angela Merkel. EF

La Comisión Europea volvió este 6 de diciembrte de 2017 a probar que, aunque en algunas capitales como París o Madrid usen la lírica al hablar sobre Europa, a ella le toca gobernar en prosa.

En la UE, la prueba del algodón para ver la distancia entre las expectativas de unos y las realidades de otros, sobre todo una Alemania con el nein siempre en la boca, es la creación de una verdadera unión fiscal.

Como explica Jorge Valero en 'El Economista', pese a las esperanzas que despertó la llegada de Emmanuel Macron a la presidencia francesa, la Comisión muestra que sigue sin llegar el momento de soñar con robustos presupuestos para una Eurozona que blinde la solidaridad entre los socios frente a shocks repentinos.

El Ejecutivo comunitario desveló ayer su enésimo megapaquete de iniciativas para completar la unión económica y monetaria, incluyendo la transformación del Mecanismo Europeo de Estabilidad en un Fondo Monetario Europeo. La única modificación significativa será que el nuevo fondo se convertirá en prestamista de último recurso para el Fondo de Resolución Único, el instrumento de la unión bancaria para resolver de manera ordenada entidades.

Así, los socios se garantizan que en grandes crisis bancarias siempre haya una red de seguridad, una vez se agoten los 55.000 millones de euros estimados con los que contará el FRU una vez esté totalmente dotado en 2024.

La batería de medidas incluyó propuestas menores, como el refuerzo de instrumentos financieros para ayudar a los países a que adopten reformas estructurales, o para apoyar a aquellos fuera del euro para que reúnan los criterios para ingresar en la moneda común.

Sin embargo, el colegio de comisarios se arrugó en el principal campo de batalla para Macron, Rajoy, y otros líderes con pulsiones más federalistas: la creación de un presupuesto para la eurozona. Porque, como llevan tiempo alertando los economistas, una unión monetaria requiere una unión fiscal, no sólo con reglas que mantengan bajo control las cuentas, sino también sólidos mecanismos de solidaridad.

El presidente Rajoy sorprendió ayer en el 39 aniversario de la Constitución Española, que se celebró en el Congreso de los Diputados, con una de las principales apuestas del Ejecutivo, que no es otra que "la gran reforma de Europa".

El presidente adelantó que se pondrá del lado de quienes postulan una política de defensa común, un presupuesto europeo, un ministro de finanzas que tenga potestad sobre las cuentas de todos los estados miembros, así como los eurobonos.

Por su parte, bajo su visión de una "Europa que protege", Macron propuso un presupuesto de "varios puntos del PIB" de la región, que pondría bajo la responsabilidad de un ministro de Finanzas para el euro, quien rendiría cuentas ante un parlamento de la eurozona.

A la espera del borrador

Pero la Comisión esquivó ayer la patata caliente de una capacidad fiscal para la eurozona; dio algunas pinceladas sobre los poderes que podría tener este superministro, y descartó totalmente la idea de una cámara para los socios del euro.

Según indicó el comisario de Presupuestos, el alemán Günter Oettinger, no es el momento de hacer la propuesta sobre la "función estabilizadora", nombre dado por la Comisión a su versión aguada del presupuesto para el euro. Habrá que esperar a mayo de 2018, cuando presentará su borrador para el presupuesto multianual (2020-2027) y se tendrá más idea del dinero que los estados están dispuestos a aportar a la hucha comunitaria, y los gastos a largo plazo.

Pero este miércoles Oettinger rebajó las expectativas. Aunque "en gran parte" la Comisión está de acuerdo con las propuestas de Macron, respecto al presupuesto europeo "sé que para algunos estados miembros, doblar o triplicar los pagos, nunca sucederá".

La Comisión no sólo se amputó las alas en el músculo que tendrá este fondo, sino también en su uso. Porque, por ahora, descarta utilizarlo para respaldar los seguros de desempleo nacionales en caso de batacazo, una de las opciones barajadas más ambiciosa y compleja.

En su lugar, su nueva función estabilizadora se destinaría para mantener la inversión pública cuando las economías atraviesen turbulencias. El vicepresidente para el euro Valdis Dombrovskis argumentó que esta opción, que protegerá inversiones en marcha y así el dinamismo económico, "es la manera más rápida para avanzar" con la aplicación de la nueva capacidad fiscal.

Creación de un FMI europeo

La principal novedad sería que este nuevo fondo actuaría como prestamista de último recurso para asegurar una resolución ordenada de entidades bancarias, incluso en casos de grandes shocks financieros.

Integración del 'pacto fiscal' en los tratados

El acuerdo intergubernamental, firmado en 2012, en plena crisis, introdujo el freno a la deuda en las constituciones europeas. La Comisión asegura que su inclusión en el corpus legislativo comunitario no dañará la flexibilidad que se aplica al interpretar el Pacto de Estabilidad.

Sin presupuesto para la Eurozona

La Comisión no desvela la cantidad que destinará a su alternativa: una función de estabilización para la eurozona incluida dentro del presupuesto global de la UE. La cifra llegará en mayo de 2018, cuando se presente el borrador para el presupuesto multi-anual (2020-2027).

Superministro de Economía y Finanzas

El ejecutivo comunitario plantea que el nuevo cargo, que uniría los puestos de presidente del Eurogrupo y vicepresidencia de la Comisión, podría vigilar las cuentas de los estados y coordinar los instrumentos financieros, sobre todo los destinados a apoyar reformas estructurales.