Economía
La Eurozona. UE
La tasa de inflación se encuentra estable por debajo del 2% y el último superávit por cuenta corriente ha sido históricamente elevado

El 'renacimiento' de la Eurozona está siendo fuerte, no parece albergar grandes desequilibrios y da pocas señales de estar perdiendo ritmo.

Los economistas están tomando nota y revisan al alza sus previsiones para el bloque, que poco a poco sigue reduciendo los recursos ociosos (del factor trabajo y capital) a la par que mantiene un fuerte superávit por cuenta corriente (capacidad de financiación al resto del mundo).

En la encuesta mensual de Bloomberg, la primera del año, los encuestados han incrementado su perspectiva de crecimiento para 2018 hasta el 2,2%, cerca del ritmo del 2,4% estimado para el año pasado, el máximo en una década.

El optimismo contrasta con la visión tibia que tenían los expertos a comienzos de 2017. Los economistas en ese entonces consideraban que el impulso se estaba ralentizando, pero han tenido que actualizar las proyecciones una y otra vez para mantenerse al día con el rendimiento de la economía.

Antes era la 'Vieja Enferma'

La Eurozona comenzó el año con una serie de datos positivos, entre ellos un dato de confianza empresarial muy sólido en Alemania y Francia, sus mayores economías. Después de que la zona del euro se haya librado del calificativo de 'Vieja Enferma' que se le puso durante mucho tiempo, las mejoras han dado un nuevo ímpetu a los halcones del Banco Central Europeo para poner fin al estímulo monetario de la era de la crisis, según destacan desde Bloomberg.

"El ciclo actual tiene mucho combustible en el tanque", explica Angel Talavera, economista de Oxford Economics en Londres.

"El rebote en los indicadores proporciona una imagen de crecimiento más consistente para la Eurozona". El BCE ha reconocido la recuperación, y ha señalado en comentarios publicados la semana pasada que ve una expansión "cada vez más autosuficiente".

Además, en las actas del BCE se han dejado entrever signos de que la orientación sobre acciones futuras en materia de política monetaria podría revisarse a principios de este año.

No obstante, dado que la inflación aún está por debajo del objetivo del BCE de justo por debajo del 2%, cualquier cambio será gradual. Los economistas prevén un crecimiento de los precios al consumidor de un promedio del 1,5% este año y el 1,6% en 2019, y ningún aumento en las tasas de interés hasta 2019.

A medida que la economía mejora, el euro ha recibido un impulso importante, y ya ha subido un 1,6% este año, después de la apreciación del 14% en 2017. Existe el riesgo de que esto incida en el crecimiento y reduzca la inflación general.

La producción industrial de la zona del euro ha subido más de lo previsto en noviembre y el desempleo continúa disminuyendo lentamente.

La tasa de paro está en el 8,7%, el nivel más bajo desde 2009. Esto sucede con la inflación por debajo del 2%, lo que podría permitir que el crecimiento económico sea sostenible durante más tiempo sin erosionar la competitividad del sector productivo de la Eurozona.

Todo este crecimiento interno no está deteriorando la posición exterior del área euro. El superávit por cuenta corriente de la Eurozona fue de 129.000 millones de euros en el tercer trimestre de 2017, frente a los 94.000 millones del mismo trimestre de 2016.

Este vasto superávit de la balanza por cuenta corriente indica que la Eurozona está produciendo mucho más de lo que consume e invierte a nivel interno a pesar del fuerte crecimiento económico y de la intensa creación de empleo. La producción que 'sobra' se exporta, lo que junto a la balanza de rentas y de transferencias crean este superávit.

Gran confianza en Alemania

En Alemania, la economía más grande de la región, la confianza empresarial está cerca de máximos históricos. Esto se produce a pesar del estancamiento político que ha hecho que la canciller Angela Merkel sea incapaz de formar un nuevo gobierno de coalición desde las elecciones de septiembre. Sin embargo, ha habido cierto progreso en este asunto, y su partido ha llegado a un acuerdo preliminar con los socialdemócratas a finales de la semana pasada.

"El crecimiento en la zona del euro se ha acelerado, pero ¿está en auge la economía? Comparado con el ascenso en Gran Bretaña durante la década de 1980 y en los Estados Unidos en la década de 1990, el llamado euroboom parece modesto. Y eso es bueno: es menos probable que el crecimiento dé lugar a un colapso repentino, producto de una expansión insostenible", aseguran Jamie Murray, David Powell y Maxime Sbaihi, analistas consultado por Bloomberg.

Los pesos pesados de la Eurozona

Las últimas predicciones son que Alemania, Francia y España crecerán un 2% o más este año. En Italia, donde las elecciones son uno de los riesgos clave, la expansión puede desacelerarse a un 1,4% desde un 1,6%, aunque todavía está muy por encima del promedio de los últimos cinco años.

La fortaleza de las principales economías de la Eurozona parece incluso que va a ayudar a Grecia, el país más afectado por la crisis de la deuda de la región.

El operador turístico alemán TUI AG señala que las reservas para Grecia aumentaron un 16% este año, una señal de que el sector turístico continuará impulsando la economía mientras esta espera la entrada de flujos como agua de mayo. Los economistas proyectan que el producto interior bruto griego crecerá un 2,2% este año.

En NordLB en Hannover, Christian Lips predice actualmente una expansión por encima del consenso del 2,5% para la zona del euro, gracias en parte al apoyo del BCE, aunque no descarta posibles dificultades.

"Somos optimistas para 2018 y esperamos que la recuperación continúe con un impulso similar", comenta. "Sin embargo, el sentimiento corporativo y de los consumidores actualmente positivo no debe ocultar el hecho de que la previsión para 2018 está sujeta a considerables riesgos, incluidos los conflictos geopolíticos, los riesgos políticos, Grecia y las elecciones en Italia".