Economía
Fernando Becker y Román Escolano. EP

A favor de Fernando Becker juega su larga amistad con Mariano Rajoy y su carácter técnico, pero faltan más de treinta días para que se decante la elección de Luis de Guindos como vicepresidente del Banco Central Europeo y las quinielas para sustituirle al frente del Ministerio de Economía son un puro hervidero (La quiniela para suceder a Guindos como Ministro de Economía: Nadal, Escolano, Becker...).

Alejados de la política, y ganando posiciones por su formación técnica, sus conocimientos y el hecho de que su nombramiento no supondría tanto una minicrisis de Gobierno como una simple sustitución, se encuentran Fernando Becker y Román Escolano.

Becker, hasta ahora director corporativo de Iberdrola España, decidió ayer abandonar la energética mediante un acuerdo amistoso, tras una carrera de más de 18 años en la compañía.

El directivo, de 63 años, es doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid y catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid.

Antes de incorporarse a Iberdrola, fue consejero de Economía y Hacienda en la Junta de Castilla y León, presidente ejecutivo del Instituto de Crédito Oficial (ICO) y miembro de los consejos de administración de Argentaria y Banco Europeo de Inversiones (BEI).

Desde su incorporación a Iberdrola desempeñó diferentes cargos ejecutivos. En la actualidad, era director corporativo de Iberdrola España y miembro del consejo de administración de la filial española. Asimismo, era vicepresidente de la Fundación Iberdrola.

En el caso de Román Escolano, fue nombrado en septiembre de 2014 vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para sustituir en el cargo a Magdalena Álvarez, que dimitió en junio de aquel año a raíz de su imputación en el caso de los ERE fraudulentos en Andalucía.

Antes del BEI, fue presidente del Instituto de Crédito Oficial (ICO). Escolano destaca por su perfil técnico y profesional como economista, así como su larga experiencia en temas financieros.

Es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid y realizó un programa de alta dirección de empresas de la escuela de negocios Iese de España. Además, formó parte del Gobierno de José María Aznar desde el año 2000 hasta 2004 como director del departamento de Economía de su gabinete, aunque antes fue asesor del secretario de Estado para las Comunidades Europeas.

Con perfil político

Con un perfil más político, aunque también técnico, aparecen en las apuestas los nombres de los hermanos Álvaro y Alberto Nadal. El primero de ellos es ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital.

Álvaro Nadal, hasta hace un año antiguo jefe de la Oficina Económica del presidente Rajoy, podría ocupar una supercartera que sumara a sus actuales responsabilidades las importantes funciones del ministro de Economía. Miembros del Ejecutivo ponderan su preparación.

En esas apuestas suena también el nombre de su hermano gemelo, Alberto, actual secretario de Estado de Presupuestos. Distinguido por el Gobierno, destacan de él su carácter negociador.

Dentro del Ejecutivo emerge des- de hace días la figura de la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina. Preguntada en Los Desayunos de TVE por un posible cambio de silla dentro del Consejo de Ministros, Tejerina afirmó que le gusta mucho su ministerio y se siente "una persona con muchísima vocación agraria".

De modo parecido se pronunció ayer Cristóbal Montoro ante las preguntas de la prensa. El responsable de Hacienda destaca la relevancia de esta cartera y el nivel de conocimientos y trabajo que exige un cargo de estas caracteríticas, por lo que ve poco serio que se puedan unir Hacienda y Economía, aunque en estos momentos los Gobiernos europeos y occidentales tienden a reducir al máximo sus ejecutivos.

Pablo Zalba (eurodiputado del Partido Popular hasta 2016, y hoy presidente del ICO), Irene Garrido, secretaria de Estado de Economía, y hasta el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñerz Feijóo, completan la larga lista de ministrables, del que solo Rajoy sabe su nombre.