Economía
Entrada a Presidio Terrace, la calle más cara de San Francisco. SF

Los dueños de mansiones de más de 30 millones de dólares, los que viven en Presidio Terrace, una calle en forma de U con seguridad privada y control de entrada, acaban de llevarse una sorpresa.

Su calle no es suya y tampoco del ayuntamiento. Una pareja acaba de adquirirla en una subasta por 90.000 dólares y quieren hacer negocio con ella.

En lo obvio se encuentra cobrar por aparcar, por hacer fiestas en la calle o por mantener a los curiosos a salvo.

A la calle, con forma de óvalo, está restringido el acceso por seguridad privada, para que los curiosos no puedan entrar a ver el barrio en el que se alojaban la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi o el exalcalde Joseph Alioto.

La calle salió a subasta pública después de que los inquilinos de la zona no pagase durante 30 años un impuesto de propiedad de 14 dólares al año, algo a lo que están obligados los propietarios de los inmuebles ubicados en las 181 calles privadas de la ciudad.

La subasta la ganaron Tina Lam y Michael Cheng, que abonaron 90.100 dólares por la vía pública, en abril de 2015. Llevan desde entonces consultando a abogados especializados para conocer cómo pueden sacar rendimiento económico a esta compra.

En declaraciones al diario San Francisco Chronicle, Cheng ha apuntado que podrían pedir "un alquiler razonable" a los actuales inquilinos por las 120 plazas de aparcamiento con las que cuenta la calle. O incluso abrir la zona para que los vecinos de fuera de la urbanización puedan aparcar en una zona tan exclusiva.

Por su parte, los inquilinos del área que no pagaron sus impuestos han demandado tanto a la pareja como a la ciudad, intentando bloquear cualquier operación económica vinculada a la calle. Alegan que la ciudad tenía que haber avisado del impago a los vecinos, pero los responsables municipales alegan que se cumplió con todo lo que la ley requería y que "el 99% de los propietarios de San Francisco" pagan sus impuestos "a tiempo".