Economía
La Pedrera en Barcelona Pixabay

"Bueno, si no tienes dinero para comprar una casa por ahora, vive de alquiler en Barcelona". Esta frase parece que pasará a la historia. Sí, se puede vivir de alquiler aún, pero dependiendo de la ciudad, esto se puede convertir en toda una hazaña, un acto de valentía que sólo unos pocos, los elegidos, se atreven a hacer.

Y es que los precios de los alquileres han subido muchísimo en los años pasados, sobre todo, precisamente, en las grandes ciudades. Los expertos explican que esto se debe, fundamentalmente, a un aumento de la demanda.

Tras la crisis del sector de la construcción que azotó a todo el ámbito inmobiliario y a todos los negocios relacionados con ello, muchos propietarios decidieron no insistir en la venta de sus pisos e intentar alquilarlos. De esta forma, la oferta aumentó hasta un 65% y, en un primer momento, todas aquellas personas que buscaban piso, lo recibieron bien.

Sin embargo, las cosas han cambiado. Dependiendo de los barrios, se pueden encontrar pisos o estudios, de 30 m2 por los que piden 500€. Algo totalmente desproporcionado. Pero el mercado lo paga, entonces se entra en una especie de círculo vicioso del que, a veces, parece imposible salir.

Todo esto se suma al crecimiento de los apartamentos turísticos, las famosas plataformas de las que muchos se sirven - o nos servimos - al viajar a otra ciudad, pero que preferimos que no se usen en la nuestra, para que no se perturbe el mercado y salgan desfavorecidos los inquilinos y los propietarios - aunque éstos últimos en menor medida.

El Ayuntamiento de Barcelona encargó un estudio para identificar cuánto influyen los apartamentos turísticos en el panorama del alquiler en la ciudad condal. Si bien el impacto es menor de lo que se esperaba, sí que lo tiene. El 7,7% de los alquileres en Barcelona pertenecen a apartamentos turísticos, un porcentaje que no puede tomarse como una cifra pequeña si se piensa que esta fórmula de alquiler es más o menos reciente y que, además, genera una suerte de actividad económica no declarada, generando tensión y descontento entre propietarios y hoteleros. La regulación está llegando, pero tiene que terminar de hacerlo.

En la ciudad condal es donde, precisamente, se encuentra el m2 más caro de España. Que siga así o no, eso habrá que verlo. Algunos portales inmobiliarios apuntaban a principios de verano a una caída de los precios en Madrid y Barcelona, no obstante, éstos siguen siendo demasiado altos con respecto a otras ciudades españolas.

A esto, además, se le añade toda la burocracia y requisitos exigidos por parte del propietario para cerrar el contrato de alquiler. A veces, es tan alta la exigencia (dos meses por adelantado, aval bancario, mes corriente...) que los futuros inquilinos se plantean convertirse mejor en futuros propietarios.

La búsqueda de piso, ya sea para una familia o para una pareja o un grupo de estudiantes, debe ser exhaustiva. No conformarse con visitar un único portal. Hay varias plataformas, quizá no tan conocidas, que tienen buenos inmuebles y donde se puede encontrar pisos en el que exista un equilibrio real de calidad y precio. Es cuestión de tener paciencia y saber dónde mirar.