Economía
Vivienda, inversión, hipoteca, casa, inmobiliario. PD

Volvemos a lo de siempre. Malasaña, Chueca, Salamanca... La locura por la vivienda ha vuelto a la capital. Los precios crecen el 20%, las casas se pagan al contado y la escalada del alquiler por el 'efecto Airbnb' expulsa a los vecinos a barrios de la periferia.

Escribe José Luis Bajo Benaya en 'El Economista' este 11 de febrero de 2018 que el centro de Madrid experimenta estos días una coyuntura esquizofrénica con la vivienda similar a la que vivía España en los prolegómenos de la crisis.

Por un lado, la situación real: precios que escalan más del 20 por ciento en barrios como Malasaña, Chueca, Chamberí o Salamanca; alquileres impagables para una mayoría de rentas; retroceso drástico de la oferta; expulsión de inquilinos para reconversión de casas en pisos turísticos de alquiler...

Por el otro, la situación legal, muy por detrás de la real, con los políticos mirando de reojo el fenómeno y abordando muy de perfil el panorama, a la vista de los réditos económicos que los grandes inversores inmobiliarios y el turismo de masas generan en el entorno céntrico urbano.

Los expertos creen que esta situación se está replicando en los cascos antiguos de varias ciudades (Barcelona, Zaragoza o Valencia experimentan situaciones similares) al albur de la recuperación, que tira de los precios al alza; y del fenómeno de las viviendas para alquiler vacacional, si bien en este extremo hay división de opiniones.

Pero hay un hecho incontestable: en la almendra central la oferta de pisos por Airbnb supera la disponible para alquiler.

Pero, por partes. Casi ninguno de esos expertos se atreve a hablar de burbuja. O al menos, no de burbuja al estilo de la que sacudió al país antes de la crisis.

Es difícil determinar si el encarecimiento brutal del Centro de Madrid revertirá o no. La economía se basa en vaivenes, los tipos de interés apuntan a futuras subidas y las dificultades para hipotecarse crecerán, por lo que lo esperable es que el ritmo comience a moderarse.

Aún así, todos ellos recuerdan que el valor de la vivienda "está expuesto a ciclos", por lo que todas las opciones -futuras subidas, bajadas o mantenimiento de precios- son posibles.

Pedro Soria, de Tinsa, añade que a día de hoy planea en Madrid "la imposición de nuevas regulaciones" sobre plataformas como Airbnb, otro aspecto determinante para intentar arrojar luz al escenario que se abre a partir de ahora.

De cualquier manera, parece complicado que los centros de las grandes urbes españolas vuelvan a recobrar a corto y medio plazo el esquema que imperó durante la crisis, con precios más moderados para compra y alquiler.

Madrid y Barcelona tienden a equipararse ahora a París o Londres, donde adquirir una vivienda resulta prohibitivo para una mayoría de rentas en las zonas más demandadas y a la moda.

Estas grandes capitales experimentan ahora aumentos de precio más moderados y accesibles en barrios periféricos sin atisbo de burbuja. En Madrid comienza a suceder algo similar. Incluso hay barrios (Villaverde, Concepción) en los que los costes siguen bajando.