Paulino Rivero.
El presidente del Gobierno canario realizó ayer un doble ejercicio de sectarismo y funambulismo político. El primero, tal y como contamos en esta misma sección, fue el de no invitar ni al desayuno ni al almuerzo informativo a una serie de medios molestos para sus intereses, entre ellos Periodista Digital.
La segunda acción, nos cuentan quienes sí acudieron al menos a la sesión matutina, tiene un mérito increíble ya que, en larga hora y media entre cortados, dulcería variada y jugos, Paulino Rivero fue incapaz de hacer referencia, siquiera una vez, al Partido Popular. En cambio, el PSOE fue mentado en más de una docena de ocasiones.
Y es que cuando las elecciones suenan, al candidato de Coalición Canaria le llevan los miedos y los temores a quedarse fuera de juego o, mejor dicho, de la poltrona de la que nunca se ha bajado en las últimas décadas.