Compensa los excesos de las fiestas incluyenda las preciosas cereales a tu dieta
Dentro de nuestra planificada dieta desintoxicante, después de los pasados excesos festivos, hemos fichado a un delicioso mix salutífero. Pétalos de cereales, fruta fresca y un elemento lácteo componen ese irresistible smoothie que se hace en un santiamén y se consume a más velocidad todavía. Una receta que prueba que cuidar del sufrido tránsito intestinal y deleitarse en absoluto está reñido. Se hace en 10', triturando en el vaso de la batidora (tecla "smoothie") cinco cucharadas soperas de cereales Fitness con cubitos de piña natural, un mango, una manzana y una pera pelados, vaciados y troceados y medio litro de leche desnatada. Consumir enseguida. Las proporciones están previstas para tres personas.
Las cereales tienen una protectora divina, la rubia Ceres (de ahí su nombre), fecunda diosa romana de la agricultura y guardiana del codiciado Cuerno de la Abundancia. Conviene dar a ese importante grupo de alimentos un sitio privilegiado en nuestra dieta, ya que brinda al organismo proteínas, sales minerales, vitaminas esenciales como la E, oligo elementos tal el hierro y sobre todo, las buenísimas fibras, imprescindibles para acelerar el tránsito de los alimentos y obviar el doloroso estreñimiento de la esfera intestinal.
Ideales, sabrosos y listos para nuestro disfrute a cualquier momento del día, fácilmente consumibles, pocos calóricos si los sabes elegir (los hay que son auténticas golosinas y cuyo exceso de azúcar no cumple por consiguiente con la meta deseada), los copos de cereales son amigos fundamentales de nuestra salud y destacan por su gran poder saciante y nutritivo. No te prives de ellos, hágalos un hueco cotidiano, acompáñalos siempre de un vasito de agua, té, leche o de tu infusión predilecta para acentuar su acción de barrido y verás el bienestar profundo que experimentarás.
Niza, Francia, 1951, Por tradición familiar y gusto personal orienté muy temprano mis intereses intelectuales hacia la cruel, fabulosa e instructiva historia del hambre y de la alimentación, tan penosa desde el encontronazo de Dios con la rebelde Eva y la consiguiente última maldicción bíblica. Es evidente que bajo cualquier latitud, el fundamental y primoroso papel del alimento es satisfacer una acuciante necesidad fisiológica cotidiana, el hambre. Empero los contrastes climáticos y recursos naturales modelan el patrimonio identitario de cada pueblo, determinan su territorio, progreso, estructura social... Y nunca olvidar lo que George Bernard Shaw dijo: "No hay amor más sincero que el amor a la comida".