Hamilton domina una jornada marcada por una nueva rotura del motor de Alonso
Europa Press
La escuela McLaren se impone en el ADN de Hamilton
Lewis Hamilton posee un talento fuera de toda duda pero la picaresca sin límite de la escuela McLaren donde ha crecido, ha impregnando en su DNA la cultura de lo impúdico, con lecciones históricas como el campeonato del mundo ganado Japón 1976, el caso de espionaje a Ferrari en 2007, el escándalo de Melbourne 2009 o el difusor declarado ilegal con el que Hamilton terminó tercero en el primer Gp de este año en Bahrain.
Desde su llegada a la Fórmula 1 Hamilton se ha visto salpicado por la polémica, no sólo por a que el mismo generó en su duelo fratricida con Alonso en McLaren, sino porque su primer año en la categoría coincidió con el momento en que su equipo espió vilmente a Ferrari.
El año pasado, siendo ya campeón del mundo gracias a otra ilegalidad (esta vez de Briatore y Renault), el arranque de temporada se inició con una nueva prueba de que en McLaren el respeto por el juego limpio es algo ajeno a su forma de competir. Durante el Gp de Australia el equipo y el propio piloto en primera persona dieron “información falsa” (como oficializó la FIA en su sanción) a los comisarios respecto al adelantamiento de Jarno Trulli con su Toyota, quien fue descalificado en primera instancia en base a las falsedades aportadas por el equipo británico. Finalmente la federación excluyeron al equipo y piloto de esa carrera devolviendo el tercer puesto al piloto italiano.
La presente temporada de nuevo McLaren infringió la normativa de la FIA, al presentar un difusor donde el orificio que sirve para introducir el motor de arranque, por parte de los mecánicos, tenía una forma y dimensiones que violaban el “espíritu de la norma” aportando mayores ventajas al funcionamiento del doble difusor. La federación declaró ilegal esta solución pero no hubo pérdida de puntos ni para los pilotos ni para el equipo.
En Malaysia otra vez Hamilton demostró sus dotes de adelantamiento, pero también el juego al margen del reglamento que le caracteriza, al realizar varios movimientos de cambio de dirección (zig zag) en la recta del circuito evitando de esta forma que Petrov con su Renault pudiera adelantarle. El reglamento deja muy claro a los pilotos que tan solo pueden cambiar su trayectoria en una ocasión mientras que el británico lo llegó hacer hasta en tres ocasiones.
En China hubo una aclaración sobre este asunto que “sorprendió” a Hamilton y hasta Bernie Ecclestone se ha pronunciando indicando que no hay que hablar tanto del tema. Con padrinos así de importantes y contundentes Hamilton tiene vida fácil en la Fórmula 1.
Si bien las advertencias en China habían sido claras, parece que desde McLaren les encanta viajar en el filo de la legalidad y durante otra carrera loca, tanto Hamilton como Button volvieron a las travesuras.
Tras el innecesario segundo coche de seguridad, salido para retirar los restos del alerón delantero de Alguersuari, cuando la carrera se iba a reiniciar, Button frenó irregularmente su MP4-25 creando una melé tras de si, en la que Hamilton se vio obligado a pasear por la hierba del circuito para no colisionar con el resto, al volver a la pista, en la curva que da acceso a la recta de meta, todavía en régimen de Safety Car, el británico hace un interior a Webber quedando en paralelo con el y desplazándolo fuera de la pista. Resultado: otra maniobra al límite de lo legal que los comisarios omitieron arruinando las posibilidades del australiano y catapultando a Hamilton hacia lo que será su segundo podio de la temporada.
Bajo el beneplácito de Charlie Whiting, la FIA y Ecclestone McLaren y Hamilton han obtenido un podio en Bahrain con un difusor ilegal, 8 puntos más en Malaysia gracias a su zig zag y otro tercer puesto en China con varias maniobras sospechosas. Total 38 puntos sospechosos de los 49 que tiene en su casillero.
Artículo publicado en el diario LA GACETA