Podemos vende una política económica que no reduce la pobreza a largo plazo, solo aumenta la dependencia de la sociedad al Estado. Pero lo más grave es que si se aplica su programa, trasladamos una carga de deuda a muchas generaciones de españoles con medidas que no traerán un cambio sustancial en la sociedad.

En un desayuno con corresponsales extranjeros en la Moncloa un periodista preguntó al entonces presidente de Gobierno José María Aznar sobre la casi ausencia de las prestaciones sociales de su Gobierno comparado con las ayudas que había en otros países para la familia y los parados.

La repuesta de Aznar debería ser válida para todos los partidos, ideologías, países y sistemas económicos:

"La mejor política social de un Gobierno es la de crear empleo".

Sabemos que la manera en la que se creaba empleo entonces no era sostenible, pero la frase por si es correcta. Habría que añadir dos adjetivos:

"La mejor política social de un Gobierno es la de crear empleo digno y sostenible".

No es más social el que gasta mucho

Para Podemos políticas sociales es igual a prestaciones sociales y garantías de ingresos mínimos para la sociedad -ignorando la productividad-, y crear empleo es gastar dinero público. En paralelo, se sabe que todos los países -Grecia y Venezuela los primeros- que solamente se concentran en el gasto público como motor de la economía tienen muy poco aguante financiero y arrastran a toda la sociedad con su supuesta política social.

La propuesta económica de Podemos para las últimas elecciones contemplaba que en 2019 el gasto público ascendiera al 43,3% del PIB, al menos 32.000 millones euros por encima del 40,1% que prevé el Gobierno del Partido Popular en el Programa de Estabilidad que ha enviado el año pasado a Bruselas.

Si consideramos que ya el Gobierno actual ha malgastado nuestro dinero, un plan que prevé todavía gastar más no puede ser social. ÇEl objetivo de Podemos antes de las elecciones era gastar 11.000 millones más que el PP en Salud, 8.000 millones más en Educación, 11.000 millones euros más en protección social, 3.000 millones de euros más en Medio Ambiente, 2.000 más en vivienda y suministros y 3.000 millones de euros más en Cultura.

Para Podemos los ricos son por naturaleza los malos del sistema, ignorando que el español más rico, Amancio Ortega, ha creado solamente en 2016 casi 3000 puestos de trabajo

Considerando que la deuda pública española en relación con el Producto Interior Bruto, según datos de Eurostat, se ha incrementado desde 2008 hasta alcanzar el 101 % en 2016, el programa económico de cualquier partido debería ser de reducir deuda pública. Más deuda del Estado supone más intereses pagados, al final, por el ciudadano a través de los impuestos. Más deuda resulta en menos libertad para España.
Más social debe significar menos impuestos

Todo este gasto extra se pagaría, según Podemos, con un plan de lucha contra el fraude fiscal y ampliando las bases tributarias. La primera medida es bienvenida y necesaria considerando la todavía alta tasa de economía sumergida en España.

Pero si al final los contribuyentes tienen que compensar la nueva política social pagando más impuestos ¿qué hay de social y progresista en el plan de Iglesias y los suyos?

Para ellos quizás vale con que paguen más los ricos, pero esto no es política social, es economía para tontos.

 Pablo Iglesias quiere una implicación más grande de la parte rica de la sociedad en el gasto público. También porque para Podemos los ricos son, por naturaleza, los malos del sistema, ignorando que el español más rico, Amancio Ortega, ha creado solamente en 2015 más de 4.200 puestos de trabajo en España y en 2016 casi 3.000.

Iglesias quiere poner máximos y mínimos a rentas, pensiones y beneficios, en lugar de iniciar un cambio de pensamiento en España, provocar un cambio cultural en las empresas. En lugar de usar la creatividad fiscal para provocar ciertos progresos como se ha hecho en Alemania con los impuestos a la gasolina y al diésel, y las ventajas fiscales para la búsqueda de soluciones energéticamente más eficientes.

Aunque el análisis de la formación morada sobre la creciente pobreza en las antiguas clases medias y la precariedad del empleo es correcto, sus medidas no lo son.

Alemania es el mejor ejemplo de que un Estado que presta muchos servicios sociales da señales equivocadas a su población y a todos los que buscan un mejor destino fuera de su país. Millones de refugiados han elegido Alemania como destino por todas las ayudas sociales que se ofrecen.

Aunque el país todavía goza de una salud económica muy buena, es cuestionable hasta cuándo puede la sociedad aguantar la creciente inmigración en sus sistemas sociales.

Se pueden cambiar cosas sin gastar más

Está bien garantizar un buen sistema de salud y una buena educación pública, pero se pueden hacer muchas cosas que no cuestan dinero. Por ejemplo, con cambiar los contenidos de los planes de educación y con mejorar la formación de los profesores en la universidad se puede dar un paso adelante en este campo; y con una mejor gestión de los hospitales públicos se puede ahorrar dinero para luego destinarlo a mejores tratamientos, mejores diagnósticos, etc.

Más deuda del Estado supone más intereses pagados por el ciudadano a través de subidas de los impuestos. Más deuda resulta en menos libertad para España

En Podemos ha ganado la vanidad no el sentido común

A pesar de que España es una sociedad basada en colectivos y en un sentido de ayuda dentro de la familia, poca gente y pocos de los políticos actuales tienen un comportamiento de Estado. La mayoría persigue objetivos que eleven su ego. Se busca el poder, no el bienestar común.

Pablo Iglesia es el mejor ejemplo de como la vanidad, al final, lo destruye todo. El buen espíritu del 15M se ha perdido. Podemos ya está al servicio de las urnas y por eso anuncia medidas económicas que son fáciles de entender, pero que a la larga no son sociales. Una sociedad se sostiene por la solidaridad entre generaciones y la generación que ha sufrido crisis no puede dejar en herencia todas sus deudas a las próximas.