La ciudad rusa de Berezniki, ubicada en la región de Perm, está hundiéndose lentamente bajo tierra. Ese es el precio que está pagando la localidad por estar situada en un territorio donde hace doce años se produjo un accidente en una empresa de fertilizantes.

Berezniki se ha hecho famosa en los últimos años por sus devastadores sumideros, que han obligado a sus habitantes a abandonar grandes zonas.

A medida que distintas partes de la ciudad comenzaron a desaparecer, miles de personas tuvieron que ser evacuadas y muchas escuelas y líneas de transporte tuvieron que ser cerradas.