Imagen de campaña de Tenreiro en las últimas municipales.
La incesante lucha de sus 'grupúsculos' está acabando con el partido desde dentro
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"No debo ser nacionalista cuando cuestiono las tesis emanadas del todopoderoso aparato político-ideológico y no juzgo al resto de gallegos como enemigos o alienados por el sistema"
"No debo ser nacionalista cuando reniego de sectarismos arcaicos y de exclusiones o defiendo una fuerza política abierta a toda la sociedad gallega"
"No debo ser nacionalista, pues no me emocionan las consignas ni me motiva esa disciplina que algunos confunden con la sumisión"
"No debo ser nacionalista por no entender que el que no está conmigo, está contra mi o por tener amigos que no son nacionalistas ni piensan como yo"
Estas son tan sólo algunas de las ‘puñaladas ' que el ex cargo nacionalista Antón Tenreiro le manda al que fue su partido hasta hace tan solo una semana en el artículo "Non serei nacionalista" publicado en Galicia Confidencial.
Tenreiro fue concejal por el BNG en Oleiros entre 1999 y 2007, año en el que pasó a formar parte del gobierno de la Xunta, como asesor del vicepresidente Anxo Quintana.
Por aquel entonces se movía por el Bloque como pez en el agua, pero ahora que su partido ha perdido el poder y le pronostica un retroceso electoral aún mayor ha decidido bajarse del carro nacionalista y lanzar piedras contra él.
Tras 33 años como militante ha abandonado la formación alegando, en un comunicado oficial, que "esta ha tomado un camino equivocado", una "vuelta atrás" que no comparte; manifestando una desilusión ante la supremacía interna de la corriente Unión do Povo Galego, liderada por Guillerme Vázquez, a la que tacha de "auténtica garantía de la pureza y expendedores de titulaciones de héroes patrióticos".
Su retirada, al igual que la de Henrique Tello en La Coruña, Javier Iglesias en Cambre y Javier López en Betanzos, constituye un claro ejemplo de que los líos internos del BNG, derivados de la incesante lucha entre sus ‘grupúsculos', están acabando con el partido desde dentro.
En palabras del propio Tenreiro "quizás quienes deberían repensarse su nacionalismo sean otros".