EL PARTIDO POPULAR DENUNCIA QUE CABALLERO SE HA QUEDADO EN BLANCO
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La cumbre celebrada este miércoles 15 de febrero de 2012 en Vigo entre Abel Caballero y Gerardo Conde Roa, el alcalde anfitrión y el alcalde de Santiago de Compostela, es un retrato de España y de Galicia. Nunca unos simples alcaldes pudieron soñar con llegar a más, y nunca un Estado, una Comunidad Autónoma, pudieron sospechar que podrían llegar a menos.
El alcalde de la capital de Galicia le presenta al alcalde la ciudad de Vigo un plan para que algunas de las líneas del hipotético AVE gallego lleguen a las mismísimas entrañas del aeropuerto de Lavacolla.
El alcalde de Vigo escucha con atención y cordialidad a su colega santiagués y va negando con educación versallesca con la cabeza. Dos estadistas municipales están decidiendo sobre el futuro del AVE, sobre la logística de transportes, sobre la política aeoroportuaria, sobre las puertas de entrada del turismo en Galicia, sobre parte de la vida y milagros de los gallegos en la próxima década.
Podría parecer el mundo al revés, pero los medios de comunicación gallegos contemplan y asumen la esperpéntica escena con normalidad cotidiana.
Incluso durante la rueda de prensa posterior, cuando Abel Caballero contesta a los argumentos de Conde Roa: "Lo voy a decir de una forma muy educada: no se va a hacer nunca", nadie se inmuta, a pesar de que frases como esa, en la Europa en la que estamos viviendo, parece que sólo están al alcance de Ángela Merkel.
Estas cosas ocurren porque Mariano Rajoy está muy ocupado mirando hacia Europa. Y porque Alberto Núñez Feijóo tiene la cabeza en las agencias de calificación y las políticas de financiación autonómica de Montoro. Y porque Pachi Vázquez está como pasmado, vigilando amenazadores fantasmas por todas partes.
En el vacío de poder que están dejando la crisis económica y la crisis política, todo dios se pone el mundo por montera.
Un alcalde dice que quiere llevar el AVE hasta Lavacolla, el otro, con la autoridad que le ha sido conferida, contesta que "no se va a hacer nunca", y La Voz de Galicia y el Faro de Vigo, el norte y el sur de papel, siguen a su bola, echando pulsos de nunca acabar que ni siquiera dejan vencedores y vencidos. ¡Quién gobierna aquí!
La "cumbre de Vigo" ha sido un esperpento periodístico digno de Valle Inclán.