Galicia
El padre del niño asesinado en Oza-Cesuras (La Coruña). EC
Existen dos denuncias presentadas por la madre del niño contra el arrestado, ninguna de ellas reciente

Un electricista coruñés de 43 años acabó de forma bestial y gratuita en la noche del pasado domingo 7 de mayo de 2017 con la vida de su único hijo, un chaval de solo 11 años.

Según la reconstrucción de los hechos que el acusado realizó este lunes en presencia de los investigadores, en vez de devolver al pequeño a su madre en el punto de encuentro acordado se dirigió con él a una zona boscosa del municipio de Oza-Cesuras donde, atendiendo a su confesión, le asestó un golpe en la cabeza con una pala, para matarlo. El impacto, un único golpe, resultó fatal.

La alerta la dio la madre del menor, que denunció ante la Policía que su expareja -en tratamiento psiquiátrico- no había acudido a la cita prevista a última hora del domingo.

Como relata Patricia Abet en 'ABC' este 10 de mayo, os agentes activaron las pesquisas y localizaron al hombre en un hostal de La Coruña.

Fuentes próximas al caso informaron a ABC de que en la habitación encontraron una maleta preparada con ropa y utensilios de aseo, por lo que no se descarta que el hombre estuviese ultimando los detalles para fugarse.

En este mismo escenario, los agentes lograron que el filicida se derrumbase y les contase qué había hecho con el menor y dónde estaba su cuerpo, tras lo que fue inmediatamente detenido.

El martes, el autor confeso de los hechos regresó al hostal para repasar de nuevo la noche del crimen.

Por el momento se desconocen la causas que desencadenaron el suceso, pero todo indica que quería hacer daño a su ex mujer, a espera de que el hombre pase a disposición judicial y responda a las preguntas de la magistrada encargada de las actuaciones, del Juzgado de Instrucción número 7 de La Coruña.

Denuncias por amenazas

Lo que sí se ha confirmado es que existen dos denuncias presentadas por la madre del niño contra el arrestado, ninguna de ellas reciente. La primera data de 2008 y se resolvió con una sentencia condenatoria por un delito de coacciones.

En la segunda, presentada en 2013, la mujer denunció que estaba siendo amenazada a través de las redes sociales, pero fue sobreseída. En la actualidad no constaba ninguna orden de alejamiento cautelar ni ninguna otra medida.