Galicia
Miguel Ángel Anxo y su jefe de prensa, Antón Prieto. Instagram

Era un viaje para recoger un premio, pero el cargo político de turno consideró que irse hasta la otra punta del mundo era un poco pesado para hacerlo sin compañía y se hizo acompañar de un nutrido séquito.

El alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores (BNG), el mismo que apoyó la propuesta de PSOE y En Marea de declarar al presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, persona non grata -Los inquisidores declaran a Rajoy 'persona non grata' en su ciudad de adopción-, se fue hasta China para recoger un premio a la movilidad amable y bien 'escoltado' por varios miembros de la corporación, pese a que la invitación era sólo para una persona, en este casi el regidor.

Además de Fernández Lores, la delegación estaba integrada por la concejala de Promoción de la Ciudad, Anabel Gulías, el jefe de la Policía Local, Daniel Macenlle y el responsable de comunicación, Antón Prieto, quien no dudó en dar buena cuenta de su viaje a través de su perfil personal de Instagram y con unos singulares ‘selfies' en los que posa presumiendo de musculatura, y hasta desnudo dentro de la bañera del hotel

Según cuenta este 15 de diciembre de 2016 el digital Okdiario el viaje se convirtió en un ‘tour' de cinco días, que acabó en Pekín, donde el regidor impartió una conferencia sobre el modelo urbano de la ciudad, organizado por la China Fortune Land Development, una empresa dedicada al diseño de nuevas ciudades y que tiene en el modelo pontevedrés un referente para limitar el número de coches que circulan por las vías urbanas.

Fuentes del Ayuntamiento de Pontevedra admiten que corrieron a cuenta del dinero público los billetes de avión de estos tres ‘extras'. En total, y siempre según esta versión, unos 1.800 euros (600 por pasaje de ida y vuelta). También según esas mismas fuentes, tanto el hotel como los distintos desplazamientos internos fueron sufragados por la organización del acto.

El jefe de prensa de las fotos semiporno declaró con un atisbo de chulería que:

Cuando a cualquier trabajador su empresa le desplaza a un lugar para trabajar allí, se entiende que fuera de sus obligaciones, su tiempo le pertenece a él mismo y hace con él lo que quiere, ejerciendo su libertad personal. Hice, hago y seguiré haciendo de mi vida privada lo que me apetezca, tanto en el aspecto presencial como en mis redes sociales.