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Mi princesa roja - Teatro Arlequín

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Una princesa roja y el innombrable azul

Un sorprendente y notable musical sobre el fundador de la Falange

José Catalán Deus, 10 de noviembre de 2015 a las 16:50

Para presentar en la Gran Vía de Madrid un musical sobre la vida de José Antonio Primo de Rivera hay que tener valor aunque se vayan a cumplir ya ochenta años de su muerte. Para que alguien se haga cargo del guion, la dirección y la producción de tan arriesgada aventura hace falta creer mucho en ella y aceptar que dará poco dinero y fama. 'Mi princesa roja' es una propuesta contracorriente de Álvaro Sáenz de Heredia que a pesar de sus limitaciones exhibe un guion muy profesional y sin fisuras, una puesta en escena convincente gracias a excelentes recursos audiovisuales y una música y un reparto a la altura de lo que el género exige.

Sáenz de Heredia es sobrino de aquel José Luis que fue el cineasta franquista por antonomasia y su padre hermano de la madre del personaje, por tanto sobrino nieto del mismo José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia. Tiene 73 años de edad y tras una larga carrera comercial se ve que aborda esa gran tarea pendiente que uno encara cuando vislumbra cercano el viaje definitivo. Felicitémoslo por haber podido hacerlo y por haberlo hecho bastante bien.

Para vencer las dificultades de estrenar en un teatro modesto -de pequeño escenario y en calle lateral- ha usado su gran experiencia cinematográfica construyendo una escenografía audiovisual compuesta de 35 proyecciones rodadas en escenarios naturales con actores que complementan a los que actúan en escena. Pocas veces hemos visto esta interactuación cine-teatro resultar tan efectiva y es absolutamente el salvavidas del proyecto. Llega a espectacular incluso en algunas ocasiones.

Sin embargo la base del acierto general está como siempre en un texto muy documentado, de diálogos ágiles, de situaciones creíbles, estructurado como un guión de cine en el que sólo despistan algunos fundidos en negro un tanto bruscos.

Sáenz de Heredia explica que ha recurrido al género del Musical para llegar a la gente joven y para ello ha encargado a dos compositores una banda sonora muy del género, con una treintena de temas en los que priman los compases elementales del pop. Lo lamentamos, porque el resultado no es peor que el de otros musicales españoles de fama, pero siendo digno a ese nivel, es inferior al teatro musical de altura al que debía haber aspirado. La historia del líder de Falange Española fusilado a los 33 años en la cárcel de Alicante el 20 de noviembre de 1936, en los inicios de aquella guerra civil que aún planea sobre nosotros, hubiera merecido una partitura más ambiciosa, más entroncada con las tendencias actuales del nuevo clasicismo, con ambientes sonoros, electrónica, minimalismo, en fin, música de hoy pero música culta. Claro que eso es más minoritario, pero ya minoritario de por sí parece el planteamiento de rescatar la memoria de un supermaldito, incomprendido, tergiversado y vilipendiado hasta extremos vergonzosos. Parece haber tenido más influencia en la partitura de la obra su hijo, Andrés Sáenz de Heredia (baterista en distintos grupos y compositor de alguna banda sonora cinematográfica), que Mario Gosálvez, un compositor con formación y producción clásica.

Lo cierto es que el presupuesto de 325.000 euros, si no ha dado de sí para música más elevada y en directo, sí que ha conseguido un espectáculo con seis cantantes, cinco actores y dos bailarinas, reparto bien generoso en estos tiempos. Juan Carlos Barona ha debido hacerse cargo del papel protagonista a última hora, canta y actúa de forma aceptable, pero le perjudica una figura nada acorde con la muy conocida y tan esbelta de su personaje. Vencido ese primer reparo, convence como convence la protagonista femenina, Elena Mingorance, en el papel de esa aristócrata liberal y enamorada. Destaquemos en el reparto un muy creíble Manuel Azaña a cargo de Paco Prado, y un acertado Lorca en manos de Nacho Brande. Ambos, aunque no sean cantantes profesionales, cantaron sus papeles con un tono intimista que nos convenció más que el alto volumen al que lo hace Sonia Reig, en un papel intrínsecamente envenenado, una personificación de la muerte que incita al político fusilado a rememorar diferentes capítulos de su corta e intensa vida. Cecilia Regino hace una duquesa que aspira y merece compartir protagonismo, muy acertada en toda la primera parte de la obra hasta que desaparece, roto su noviazgo con José Antonio y sustituida en escena por Elizabeth Asquith, la princesa roja.

Todos los papeles secundarios colaboran a dar absoluta verosimilitud a lo que se ve en escena, más centrados Mola y Queipo de Llano, demasiado caricaturizados Largo Caballero y el general soviético Orlov, bien trazado el príncipe Bibesco pero irreconocible Franco. Dentro del equipo técnico hay que destacar elocuentemente el gran despliegue de vestuario a cargo de Inma García, siendo correctos otros aspectos importantes como la iluminación y la coreografía.

Y por encima de todo debemos destacar el gran trabajo de Álvaro Sáenz de Heredia y sus ayudantes en la dirección y producción. Una acertada simbiosis de cine, teatro y música que a pesar de la indudable idealización del personaje consigue bandear las enormes dificultades que encierra aún hoy acercarse a figura tan poco comprendida y menos aún, asimilada. Reconoce haberse inspirado en el libro "El hombre al que Kipling dijo, Si" sobre la vida privada del personaje, escrito por José Antonio Martín Otín: 'Lo que realmente pasó no fue tan sencillo como se nos ha contado, pero muy apasionante. Y eso es lo que pretendo con la ayuda de la música... apasionar durante unos instantes al espectador. Si lo consigo, me daré por contento'. En el Teatro Arlequín este lunes pasado éramos pocos, pero el público parecía apasionado.

Que Azaña encarcelara a José Antonio presionado por la princesa, que temía por su vida y pensaba que preso estaría más seguro, y que tal malentendido propio del argumento melodramático más exagerado propiciara en vez de su salvación, su muerte, no sabemos si está probado. Que Lorca fuera su amigo y el inspirador indirecto del Cara al Sol tampoco está claro. Sí parecen probados -hasta Martínez Barrio se declaró testigo de ello- sus intentos desde la cárcel de desmarcarse del Alzamiento y propiciar un pacto, pues Salvador de Madariaga y Buenaventura Durruti están entre los que creyeron en que su papel de intermediario hubiera ahorrado guerra y venganzas.

El Tribunal Supremo nombró a un magistrado de la Audiencia de Madrid para llevar la causa. Un jurado le condenó a muerte por conspiración, y a su hermano Miguel a cadena perpetua por el mismo delito. La sentencia fue confirmada por la Corte Suprema. El comunista Jesús Monzón, Gobernador Civil de Alicante, trató de retrasar la ejecución, pero la sentencia se cumplió sin esperar el enterado del Gobierno. Fue maniatado y se le disparó a las piernas para prolongar su agonía, hasta que el miliciano cenetista Guillermo Toscano Rodríguez le disparó en la sien. Gritó dos veces "Arriba España" antes de morir, una al ser tiroteado y otra antes del tiro de gracia en la sien. Toscano fue preso y finalmente fue fusilado en la prisión de Granada en junio de 1941, pese a que en su expediente había una petición de perdón de los hermanos de José Antonio.

Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 8
Texto, 8
Dirección, 8
Interpretación, 8
Escenografía, 8
Música, 7
Producción, 9
Programa de mano, 7
Documentación para los medios, 4

Teatro Arlequín Gran Vía
Mi princesa roja
Guión, dirección y producción de Álvaro Sáenz de Heredia

Equipo Técnico
Director, Productor y Guionista : Álvaro Sáenz de Heredia
Compositores : Mario Gosálvez y Andres Sáenz de Heredia
Director de fotografía de fondos : Luis Ángel Pérez y César Maderal
Diseño de sonido : Poty Martín
Coreografía y Ballet : Alex Robles
Iluminación y sonido: Sergio Gracia y Pablo Fuster
Vestuario : Inma García
Infografía : Ruben Dené
Regiduría : Pilar Dios
Diseño Gráfico : Isabel Isla Gayo
Fotografía : Carlos Martín

Equipo Artístico
José Antonio : Juan Carlos Barona
Elisabeth Asquith (Princesa Roja) : Irene Mingorance
Ella (La Muerte) : Sonia Reig
Pilar Azlor (Duquesa de Luna) : Cecilia Regino
Queipo de Llano : Dani Tatay
Manuel Azaña : Paco Prado
Federico García Lorca : Nacho Brande
Duque de Villahermosa / Principe Bibesco : Félix Granado
Orlov : Fernando Álvarez de Lara
Elenco Baile : Ana Escriva, Cecilia Di Stella, Alex Robles,
Julio Mardelo, Dani Tatay, Nacho Brand


c/ San Bernardo nº 5, 28013 Madrid Télf. 915 470 430.



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José Catalán Deus
José Catalán DeusEl editor de la Guía Cultural ha vivido una larga carrera profesional en la que ha alternado puestos de dirección en diarios y revistas (Interviú, El Independiente...) con el trabajo como reportero y comentarista. Durante una década fue corresponsal en Londres y en Roma, y también ejerció el periodismo en estancias en París y Tirana. Ha sido corresponsal en Madrid de CNN Interactive y otros medios americanos. Actualmente, además de ejercer la crítica cultural en 'Periodista Digital', escribe libros regularmente y es analista de temas globales en diversas publicaciones digitales e impresas.
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