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Bruce Davidson - Fundación Mapfre

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Los (mega) reportajes de Bruce Davidson

De lo que pasa cuando un buen fotógrafo trabaja años en un tema

José Catalán Deus, 28 de septiembre de 2016 a las 21:50

Este fotógrafo estadounidense ha pasado medio siglo realizando series en profundidad de temas muy variados, a veces cadentes, otras marginales, intentando captar la esencia de una comunidad determinada, de una ciudad, de una calle, de un café, de una pareja, hasta de una sola persona. Una selección de casi doscientas fotos para una docena de temas. Fotoperiodismo en profundidad, blanco y negro testimonial en el que destacan las personas corrientes captadas en su simple vida cotidiana.

Bruce Davidson, encuadrado en la denominada fotografía humanista, representante genuino de lo que significó la agencia Magnum en el ascenso en consideración del fotoperiodismo, es presentado en un recorrido a lo largo de medio siglo de trabajo continuado, a través de algunas de sus más celebradas series, como las dedicadas a una pandilla juvenil -Brooklyn Gang-, a una calle de Harlem -East 100th Street- o al tortuoso e inacabado proceso de integración racial en su país -Time of Change: Civil Rights Movement-, hasta llegar a sus últimos trabajos conceptuales y casi abstractos dedicados a personales visiones de paisajes urbano: Nature of Paris y Nature of Los Angeles.

Su obra se caracteriza por una visión personal no tanto en imágenes individuales como en un efecto de conjunto. Estamos ante reportajes fotográficos propiamente dichos, pero dada la atención desusada que desplegó, empleando años de actividad en la realización de muchos de ellos, habría que hablar efectivamente de megareportajes, de grandes documentales a foto fija, de crónicas fotográficas en profundidad en las que llega a una intimidad valiosa gracias a granjearse la confianza y el acceso a la vida de las personas retratadas, a menudo temas conflictivos, duras realidades y entornos precarios.

La exposición se organiza en series, tal como trabaja habitualmente Davidson, centrándose por un tiempo que a veces pueden ser años, en un mismo tema. La exposición recoge, por orden cronológico, las más importantes dentro de su abundante producción.

Los Wall, de 1955, es la primera y una de las más impresionates, quizás la que más. Un día de 1955, mientras realizaba el servicio militar en Arizona, se topó con un anciano que conducía un viejo Ford y a quien pidió fotografiar: era John Wall, quien, junto a su esposa Kate, acogió a Bruce Davidson desde ese momento. Por primera vez crea un proyecto personal, desarrollado libremente y con la atención necesaria para transmitir un tema que en cierta manera pertenece a la experiencia privada del fotógrafo y que comparte con nosotros. Con unos contrastes exagerados de claroscuro y un delicado acercamiento a los planos más íntimos, la serie nos introduce en una cotidianidad narrativa, el devenir de los días a través de los pequeños hechos que se repiten monótonamente, en un espacio atemporal, que despide un halo melancólico muy presente en sus primeros años de trabajo.

La viuda de Montmartre, de 1956, es también cautivadora. Cuando tenía 22 años, fue destinado a un campamento militar aliado cercano a París, donde conoció a Madame Margaret Fauché, viuda de un pintor impresionista del montón, Léon Fauché, que había conocido a todos los protagonistas del movimiento. Davidson la visitó durante meses cada fin de semana y la retrató en un ambiente suspendido en el tiempo, en su pequeño y atestado apartamento lleno de recuerdos o en sus paseos por los parques parisinos.

Luego vienen El enano, de 1958, y Bandas de Brooklyn, de 1959. Bruce Davidson leyó en la prensa un artículo sobre una reyerta entre dos bandas callejeras en Brooklyn y contactó con ellos. Dicen los entendidos que la mirada ágil de su Leica, que permitía una visión mucho más discreta, rápida e intuitiva, hace que esta serie tenga más acción que las anteriores, con toques gruesos y expresionistas. Un estilo más gestual, una mirada fugaz, parcial y transitoria que, al estilo de Robert Frank, estaba aportando una nueva complejidad a la fotografía.

Tras Inglaterra/Escocia, de 1960, donde encontramos la fuerte estratificación social del país y el claro choque cultural que supuso para Davidson el encuentro con un país donde aún eran visibles los vestigios de la guerra mundial. En Tiempo de cambio, de 1961-1965 Bruce Davidson acababa de recibir una beca Guggenheim con un proyecto acerca de la situación de la juventud en América y, a la vez, un encargo de The New York Times para cubrir los Viajes por la Libertad, de modo que, de la noche a la mañana, se subió a un autobús lleno de jóvenes voluntarios –protegidos por la Guardia Nacional– que salió de Montgomery (Alabama) con dirección a Jackson (Mississippi). Iban dispuestos a luchar por los derechos civiles: todos sus integrantes fueron arrestados al llegar. Imágenes que sonaran a vistas, que siendo las más ambiciosas, resultan las más triviales vistas hoy día. En Años de viajes, de 1961-1965, se juntan testimonios de Italia, México, Chicago, Los Ángeles, Gales, España, donde debía cubrir el rodaje de una película bélica, Mando perdido (Lost Command, 1966), protagonizada por Anthony Quinn y Alain Delon  que se rodó en Málaga y Almería. Retrató a los niños del barrio almeriense de La Chanca y sólo consiguió un repotaje sensacioalista de los millones que empezan a llenar el mundo.

Calle 100 Este, de 1966-1968, es probablemente el proyecto más conocido de Bruce Davidson. La serie se expuso en el MoMA al año siguiente de finalizarla y el libro resultante se convertirá en uno de los más influyentes de la década. Se aproximó a esta zona maldita, conocida como Spanish Harlem o El Barrio, que se había convertido en un gueto, y como tal lo retrata, negros y latinos que permanecían invisibles para el mundo exterior. Su aproximación no es ni moralizante ni sensiblera. Es fruto de la compenetración y complicidad entre fotógrafo y retratado, verdadera clave para que esa gente se presente ante la cámara con su humanidad intacta.

Luego llegará Cafetería Garden, en 1973-1976. Mientras Bruce Davidson realizaba un documental sobre Isaac Bashevis Singer, ambos solían encontrarse en una cafetería del Lower East Side, la Garden Cafeteria, que el escritor frecuentaba regularmente. Los clientes que allí se reunían eran judíos que habían llegado a Nueva York después de la guerra, algunos supervivientes del holocausto y vecinos que se conocían de toda la vida en el barrio. Davidson, también judío y cuya familia provenía de Polonia como la de Singer, sintió cierta proximidad con estos personajes, a veces solitarios y marcados por un pasado terrible, que le contaban la historia de sus dolorosas vidas en las innumerables visitas que hizo a partir de entonces a esta cafetería para charlar con ellos y fotografiarlos. Ahora, con una cámara pequeña, pero con trípode y flash de nuevo, consigue traer a los personajes a un primer plano. Lo interesante de estos retratos individuales es que son, a la vez, corales. En ellos se van superponiendo las historias personales, las tristezas compartidas, las memorias de un pasado común distante, creando un ambiente denso, como detenido en el tiempo.

Metro de Nueva York, en 1980, y Central Park, en 1992-1995, no conducen al final de la exposición, con Naturaleza de París, 2005-2006 / Naturaleza de Los Ángeles, 2008-2013. Cuando los realizó ya estaba entrado en los setenta años, trabaja con una cámara Linhof de gran formato y una Hasselblad, a veces con un gran angular que hace más irreal un paisaje ya de por sí desconcertante y hostil en el caso de Los Ángeles.

El catálogo que acompaña a la exposición ofrece textos de la comisaria independiente y experta en fotografía Charlotte Cotton, Frits Gierstberg, conservador del Nederlands Fotomuseum, Francesco Zanot, conservador de CAMERA en Turín, Teresa  Kroemer y el comisario Carlos Gollonet, conservador de Fotografía de Fundación MAPFRE.

Bruce Davidson representa una época, mediados del siglo XX, en el que la fotografía descubría cosas, en la que se acuñó aquello de una imagen valen mil palabras. A la vuelta de otro siglo, hemos llegado por saturación a la verdad contraria, que mil imágenes manipuladas conceptual, técnica, ideológica y sentimentalmente no valen ya por una sola palabra.

Aproximación a la exposición (del 1 al 10)
Interés: 7
Despliegue: 8
Comisariado: 7
Catálogo: 8
Folleto explicativo: 8
Documentación a los medios: 8


Fundación MAPFRE
Sala de exposiciones Bárbara de Braganza
Bruce Davidson
Del 22 de septiembre de 2016 al 15 de enero de 2017
Comisariado, Carlos Gollonet
Exposición producida por Fundación MAPFRE 
(C/ Bárbara de Braganza, 13, Madrid)
©Bruce Davidson/Magnum Photos

-Tras pasar por Barcelona y ahora Madrid, la muestra iniciará su itinerancia internacional en Centro Italiano per la Fotografía de Turín, y Nederlands Fotomuseum de Róterdam.
-Esta exposición y su itinerancia internacional han sido posibles gracias a TERRA Foundation for American Art.





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José Catalán Deus
José Catalán DeusEl editor de la Guía Cultural ha vivido una larga carrera profesional en la que ha alternado puestos de dirección en diarios y revistas (Interviú, El Independiente...) con el trabajo como reportero y comentarista. Durante una década fue corresponsal en Londres y en Roma, y también ejerció el periodismo en estancias en París y Tirana. Ha sido corresponsal en Madrid de CNN Interactive y otros medios americanos. Actualmente, además de ejercer la crítica cultural en 'Periodista Digital', escribe libros regularmente y es analista de temas globales en diversas publicaciones digitales e impresas.
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