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Escuadra hacia la muerte - Teatro María Guerrero

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Escuadra hacia la muerte

Fue la irrupción dramática de Alfonso Sastre pero hoy resulta periclitada

José Catalán Deus, 12 de octubre de 2016 a las 13:45

Alfonso Sastre estrenó este drama existencial en 1953, una obra embebida de retórica brechtiana, sobre la que el tiempo ha caído implacable. El escenógrafo Paco Azorín la ha elegido para proseguir sus incursiones como director de escena, y el Centro Dramático Nacional acoge y financia con generosidad este 'remake' que abunda en el culto a una historia oficial del teatro español del último medio siglo sin duda necesitada -como el resto de las vigentes- de revisión reposada.

La obra se ha quedado totalmente obsoleta pues su mensaje antibelicista, entonces todavía potente y compartido por una europa y una españa que salían de la guerra, hoy es un convencional latiguillo. Se desarrolla en una hipotética Tercera Guerra Mundial, en la que una escuadra de castigo, con cinco soldados penados dirigidos por un estúpido cabo, son enviados a un puesto de avanzadilla para prácticamente inmolarse cuando ataque el enemigo y hagan estallar los campos de minas. Los soldados terminan asesinando al suoficial Gobán, y a partir de ese momento, cada cual encontrará su propia salida, el arrepentimiento de entregarse para ser condenado a muerte; el suicidio; pasarse al enemigo; o hacerse matar anónimamente. Y hay uno, más bueno que los demás, que encarnará la esperanza de la humanidad y se salvará. O la desesperanza de seguir viviendo, la condena de la existencia, como parece ser la intención original del autor, que esta versión cambia.

Contra lo que es opinión generalizada, la pieza no tiene méritos mas destacables que su audacia en su momento, ni en su construcción dramática, ni en sus diálogos, ni en su clásico planteamiento ni en su previsible final. Paco Azorín no la levanta en la caseta de un guardabosques como en el original, sino que la ambienta en un búnker a dos alturas, que nunca deja de parecer artificioso, con vestuario y utillaje que agravan la incapacidad de hacer medianamente creíble algo de lo que ocurre en noventa minutos que suenan a vistos, oídos y sentidos mil veces. Parecería que este notable escenógrafo, centrado en su tarea de director, hubiera olvidado sus últimos montajes, esa Vida de Galileo de Brecht que Ernesto Caballero ponía en escena en el Valle Inclán en enero pasado (ver nuestra reseña) o esa nueva ópera española, María Moliner, que se puso en abril en el Teatro de la Zarzuela (ver nuestra reseña), con música de Antoni Parera Fons y libreto de Lucía Vilanova.

Y es que el oficio de director teatral es bien complicado y simultáneamente al continente escenográfico hay que atender al contenido y a sus mensajeros, el reparto. Y en este aspecto podríamos decir que los actores sólo se defienden frente a y también debido a unos personajes poco definidos, de parlamentos intercambiables, de reacciones imprecisas. Nos pareció que el personaje Luis y su interpretación por Jan Cornet son lo más discutible, mientras el Javier de Carlos Martos, quizás sea el más logrado. Pedro y Andrés se parecen demasiado, el cabo Goban fluye entre psicópata y simple infeliz, y el Adolfo de Agus Ruiz puede sumarse al lado positivo de la balanza.

El sonido oscila incomprensiblemente y la iluminación no nos ilumina; los rasgueos de guitarra son anecdóticos, apenas apuntes musicales salvo -eso sí- la notable interpretación colectiva final enalteciendo un más que discutible ascenso a los cielos de un joven desnudo y deslumbrante que en la obra original simplemente queda fumando un prosaico pitillo.

Cuando se estrenó la obra, en este mismo Teatro María Guerrero por la Compañía del Teatro Popular Universitario. un 18 de marzo de 1953, en el elenco estaban Adolfo Marsillach, Agustín González, Fernando Guillén y Juanjo Menéndez, y el diario ABC la recibió con una crítica elogiosísima, igual que sucediera en 1949, año del estreno de ‘Historia de una escalera’, de Antonio Buero Vallejo. Ambas serán desde entonces hermanadas en elogios.

Alfonso Sastre ha llegado a los noventa años y ha defendido causas políticas bien discutibles. Suele considerarse entre su amplia producción que lo mejor junto a esta obra, son ‘El pan de todos’, ‘Guillermo Tell tiene los ojos tristes’, ‘Muerte en el barrio’, ‘La cornada’, ‘En la red’ y ‘La mordaza’. En cuanto a sus reposiciones en las últimas temporadas madrileñas, sin ir más lejos en febrero pasado pudimos ver 'Cargamento de sueños', una mediocre pieza menor en versión de José Luis Garci en el Español (ver nuestra reseña de entonces); una excelente 'La taberna fantástica', puesta en escena por Gerardo Malla también para el CDN en el Valle Inclán en 2008 (ver nuestra reseña de entonces), posiblemente lo mejor de Sastre, y la notable '¿Dónde estás, Ulalume, dónde estás?' sobre los últimos momentos de Edgar Allan Poe, interpretada por Chete Lara y dirigida por Juan Carlos de la Fuente en 2007 en el Español (ver nuestra reseña de entonces), escrita por Sasdtre en 1990 como atribulada despedida que no fue.

Para agravar la dependencia de la obra hacia Bertolt Brecht, la versión añade una presencia abrumadora y contraproducente de sus poemas abriendo los doce cuadros en que se divide, también numerados al revés por alguna razón desconocida, como incomprensible nos parece el motivo de tanto cronómetro digital proyectado. Los personajes intentan hablar y comportarse con el mismo distanciamiento intemporal que gustaba al dramaturgo alemán. Pero lo que dicen, hoy se escucha como lugares comunes, y lo que hacen, hoy se ve como un crimen pasional cualquiera, plagado de eximentes y comprobantes. Era el tercer día de estreno -porque ahora el CDN estrena por triplicado- y el público aplaudió con cortedad y sin entusiasmo. Se han programado casi dos meses de funciones y es de temer que resulten demasiadas.

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 5
Texto: 6
Dirección: 6
Interpretación: 6
Escenografía: 6
Producción: 7
Programa de mano: 7
Documentación a los medios: 6


CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL
Teatro María Guerrero
ESCUADRA HACIA LA MUERTE
De Alfonso Sastre
Versión y dirección Paco Azorín
Del 7 de octubre al 27 de noviembre de 2016
Duración: 1 hora y 30 minutos (aprox.)

Reparto (por orden alfabético)
Luis - Jan Cornet
Andrés - Iván Hermes
Javier - Carlos Martos
Adolfo - Agus Ruiz
Pedro - Unax Ugalde
Cabo Goban - Julián Villagrán

Equipo artístico
Escenografía - Paco Azorín
Iluminación - Pedro Yagüe
Vestuario - Juan Sebastián Domínguez
Espacio sonoro y vídeo - Pedro Chamizo
Movimiento - Carlos Martos
Asesor musical - Isaac M. Pulet
Fotos Pedro Chamizo
Coproducción - Centro Dramático Nacional y Metaproducciones
Colabora - Instituto Etxepare, Teatre-Auditori de Sant Cugat

Encuentro con el público
Jueves 5 de noviembre de 2016.



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José Catalán Deus
José Catalán DeusEl editor de la Guía Cultural ha vivido una larga carrera profesional en la que ha alternado puestos de dirección en diarios y revistas (Interviú, El Independiente...) con el trabajo como reportero y comentarista. Durante una década fue corresponsal en Londres y en Roma, y también ejerció el periodismo en estancias en París y Tirana. Ha sido corresponsal en Madrid de CNN Interactive y otros medios americanos. Actualmente, además de ejercer la crítica cultural en 'Periodista Digital', escribe libros regularmente y es analista de temas globales en diversas publicaciones digitales e impresas.
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