El sermón del bufón - Teatros del Canal

El director artístico de los Teatros del Canal en los últimos siete años se despide sobre las tablas, que es donde le gusta más estar, aunque no es donde lo hace mejor. El Sermón del Bufón es un psicoanálisis beatífico de un señor que tiene 73 años, que desde los 19 hace teatro, que desde hace una década vive exiliado de Cataluña y que ya entrado en la fase en que hay que hacer balance, parece estar razonablemente satisfecho de su vida y dedicar sus última energías a vengarse con humor y sutileza de sus muchos enemigos.

Nos presenta su monólogo de cien minutos como 'un acto insólito en la historia de nuestro teatro, el relato directo y real de un artista expresando sus pensamientos y representando situaciones auténticas de su propia vida'. Quizás no sea insólito pero sí es la versión más que autorizada de su biografía profesional con un prólogo de vivencias infantiles y dos sensacionales apuntes, uno de ellos inesperado. Si su reconstrucción del diálogo que mantuvo con Jordi Pujol en su despacho de Banca Catalana, -el día que le fue a pedir clemencia para una letra en vencimiento-, es desternillante aunque no sepamos si es más fidedigno que recoroso, la de su visita a La Zarzuela convocado por Juan Carlos I a pasar un rato charlando, es probablemente lo mejor que haya hecho en toda su trayectoria escénica.

Súmense exagerados exabruptos contra el arte contemporáneo y justificadas ridiculizaciones de la crítica teatral y el mundillo de la farándula, puntazos contundentes contra Francisco I, Tapiès, Wagner y otros intocables, y un bombardeo sistemático y contumaz al separatismo catalán y a esa burguesía calculadora que lo impulsa, para entender que no es un espectáculo al so, sino un desafío premeditado y alevoso a la dictadura de lo políticamente correcto que nos asfxia, y a su verdadero responsable, la izquierda oficial salida de la Transición que ha disfrutado de una dictablanda jugosa para ellos y opresora para el resto, que convirtió al juancarlismo en una caricatura de la auténtica democracia que esperábamos y por la que algunos lucharon, y quee ajhora recibe el justo castigo a sus pecados, la irrupción de una nueva generación de izquierdistas quizás más tontos, quizás no, que los está enterrando como casta caduca en el cementerio implacable de la historia.

Albert Boadella, para hacer más ameno su exabrupto, se desdobla en esas dos personalidades que todos tenemos, su Albert más primario y visceral, y su Boadella más serio y trascendente. Como se nos orienta en el resumen oficial, 'entre el indómito y el cívico, entre el histriónico y el reflexivo'. Un predicador subido al púlpito y un bufón correteando por los pasillos.

Proyecciones de fragmentos relevantes de sus obras sirven de amenos entremeses. Trozos escogido de Gabinete Liberman, Vaya Día, Teledeum, La increíble historia del Doctor Floïd & Mister Pla, No-Do, La Torna, Virtuosos de Fontainebleau, Ubu President, El Nacional, Daaalí, Semos Europeos, Don Carlo, Omena-G, Una noche en el Canal, Amadeu y El Pimiento Verdi, resumen su trayectoria, la de un bufón moderno, la de un juglar incómodo, quizás burdo y truculento en su gramática escénica, quizás más oportuno de lo que él piense, pero siempre eficaz conocedor de los instintos básicos del público, del poder de la provocación, de la fascinación por lo histriónico.

Una cuidada puesta en escena defiende con eficacia un espectáculo de duración rayana en lo peligroso, con excesivo uso del incensario en algunos momentos, como en el historial represivo de Teledeum o su peliculera fuga tras La Torna, como ese tosco repaso a la prensa que le ataca y le ensalza (faltan las referencias precisas a los autores de las frases, pues la cita de Periodista Digital, por ejemplo, podría entenderse que proviene de quienes nos dedicamos a la crítica cultural en este diario, algo inconcebible, inaceptable y molesto), pero en conjunto válido, valiente, nada frecuente y muy necesario. Si hubiera que elegir entre Boadella y el objeto polifacético y omnipresente de sus críticas, por aquí no dudaríamos un instante.

Cuatro únicas funciones con entradas agotadas los días 8, 9, 10 y 11 de marzo han servido de estreno absoluto. Después el espectáculo va al Teatro Talia de Valencia del 21 al 26 de marzo, y volverá a Madrid para asentarse en el Teatro Marquina a partir del 19 de abril.

Despidamos a Boadella diciendo que como gestor de los Teatros del Canal no ha merecido menos de un sobresaliente, y deseándolo lo mejor en su nueva etapa. Da la impresión de estar fascinado por el poder de la música clásica incorporada a montajes escénicos actuales y no sería de extrañar que ya ande cavilando en futuras andaduras por esos parajes. Hasta que Boadella y otros muchos no puedan vivir y trabajar en Cataluña con normalidad, para nosotros esa comunidad seguirá en pecado mortal de lesa humanidad.

Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 9
Texto, 7
Escenografía, 7
Producción, 8
Documentación para los medios, n/v
Programa de mano, 5


Teatros del Canal - Sala Negra
El sermón del bufón
Albert Boadella
Entre el 8 y el 11 de marzo de 2017

Guion, dirección y escenografía: Albert Boadella
Ayudante de dirección: Martina Cabanas
Iluminación y dirección técnica: Bernat Jansà
Asesora artística: Dolors Caminal
Vídeo escena: Alex Romero (Project2)
Arreglos de sonido: Rai Segura
Construcción escenografía: Ana Mª Serpa

Durante la obra se utilizan proyecciones de: Gabinete Liberman, Vaya Día, Teledeum, La increíble historia del Doctor Floïd & Mister Pla, No-Do, La Torna, Virtuosos de Fontainebleau, Ubu President, El Nacional, Daaalí, Semos Europeos, Don Carlo, Omena-G, Una noche en el Canal, Amadeu y El Pimiento Verdi.

Coproducción de los Teatros del Canal y del Teatro Marquina. Este espectáculo se representará en el Teatro Marquina entre el 19 de abril y el 21 de mayo.


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