Shake - FOP - Teatro de la Abadía

Veníamos de una sequía pertinaz, así que esta tormenta de teatro bien llovido nos ensanchó el alma. Qué adaptación, qué dirección y sobre todo qué interpretación. Chapeau! Dan Hemmet merece su buena fama porque es irreverente y divertido siendo fiel y respetuoso. Su troupe funciona como un reloj con incorporación estupenda de la hora española. No tenemos suficientes puntos para puntuarles y sólo queda agradecerles esta sensacional puesta en escena del clásico shakesperiano.

Shake significa sacudir. Y es lo que hace esta versión libre del director británico afincado en Francia Dan Jemmett sobre la gran comedia Noche de Reyes, de William Shakespeare, 'Shake' en diminutivo, como si dijéramos 'Cervan' o 'Calde' en castizo. Tras una violenta tormenta, los gemelos Viola y Sebastián naufragan en la costa de Illyria en dos lugares diferentes. Disfrazada como un hombre bajo el nombre de Cesario, Viola entra al servicio del Duque Orsino, de quien se enamora locamente, pese a no poder mostrárselo por temor a revelar su identidad. Orsino, creyéndole su fiel confidente, le pide que le entregue un mensaje de amor a la Duquesa Olivia, su vecina, quien, engañada por la apariencia varonil de Viola, se enamora instantáneamente de sus encantos juveniles. Las cosas se tornan todavía más complicadas con la llegada de Sebastián, que logra sobrevivir al naufragio gracias a la ayuda del capitán Antonio.

Dicen que es la comedia más absurda del dramaturgo inglés, y también la más inteligente, una historia enrevesada, un desfile de actitudes muy humanas en un escenario de fábula. Fue escrita para una época en la que los hombres interpretaban los papeles femeninos y, en ella, el travestismo se lleva a un segundo nivel cuando un chico vestido como una chica debe interpretar el papel de un hombre. Cuando la comedia llega a su fin, el subtítulo de la obra, “What You Will”, se vuelve más relevante: ¿se trata de un chico o una chica? “Lo que quieras”, concluye Shakespeare.

La primera versión que Jemmet hizo de esta pieza ya pudo verse en Madrid, también de la mano del Festival de Otoño, en el año 2002. Ahora, el reputado director regresa con una revisión probablemente, como dice la fórmula tradicional, corregida y aumentada. Este buen hombre que no votaría el Brexit, tiene los 50 de edad y lleva la mitad de su vida instalado en Francia junto a su esposa y su suegro, Irina y Peter Brook. Trabaja en  la Maison des Arts de Thonon-Evian, una población de 30.000 habitantes en las estribaciones de los Alpes, un lugar centroeuropeo que no debe estar mal para hacer teatro o cualquier otra cosa, en la orilla francesa del lago Ginebra, frente a Suiza.

Cinco rústicas casetas de playa en el proscenio es todo lo que necesita para montar este trabajo de magia. Cinco casetas con las que interactúan continuamente cinco actores sobresalientes, de los que tres resultan magistrales: Delphine Cogniard en el doble papel de los gemelos náufragos, Vincent Berger manejando una marioneta para desdoblarse en Sir Toby y Sir Andrew, y sobre todo uno de los mejores actores españoles (y de los menos visibles en su país), Antonio Gil Martínez, interpretando simultáneamente a Orsino y Malvolio de tal manera que no te darás cuenta hasta que él te lo diga. No se quedan muy atrás Valérie Crouzet en una Olivia delirante y Geoffrey Carey en un Feste que rompe todos los esquemas con sus chistes de doctores. Hay que decir más, sin embargo. Y es que su presencia en escena -movimientos, gestos, dicción- resultan un decálogo actoral del buen hacer que nos llega en el momento oportuno, cuando en nuestros escenarios -al menos en los madrileños- retrocedemos prestancia contaminados por la nefasta influencia cinematográfica y estilo teleserie. Un recital interpretativo memorable que ojalá sirva de acicate, acompañado de la 'master class' del pasado viernes, a los más inquietos e intrépidos de nuestros actores para seguir la senda de este Gil Martínez, un cincuentón extremeño-sevillano que resultó el gran descubrimiento de una velada estupenda, en la que por una vez las dos horas de duración no pesaron como una losa, en la que por una vez el francés no sonó cursi y amanerado, y en la que el público tributó un homenaje final de los vibrantes.

Excelente producción, y nada cara por cierto. Ejemplo de trabajo risueño y no convencional con los sagrados clásicos. Modelo de adaptar sin destrozar. Visto a continuación del Sueños de Gerardo Vera para la CNTC (ver nuestra reseña) es un poderoso ungüento reparador, uno de los mejores montajes de la temporada, un detalle que agradecemos de corazón a este irregular FOP que ojalá no descarrile.

Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 10
Versión, 9
Dramaturgia, 9
Dirección, 9
Interpretación, 9
Escenografía, 8
Producción, 9
Documentación para los medios, 8
Programa de mano, 8


Festival de Otoño a Primavera (FOP)
Teatro de la Abadía
Sala Juan de la Cruz
Shake, Basada en Noche de Reyes, de William Shakespeare
Del 6 al 9 de abril de 2017

REPARTO
Vincent Berger (Sir Toby y Sir Andrew),
Delphine Cogniard (Viola y Sebastián),
Valérie Crouzet (Olivia)
Antonio Gil Martínez (Orsino y Malvolio)
Geoffrey Carey (Feste)

Director  Dan Jemmett
Escenógrafos  Dan Jemmett y Denis Tisseraud
Diseño de iluminación  Arnaud Jung

Diseño de vestuario  Sylvie Martin-Hyszka
Producción  Eat a Crocodile
Producción delegada  Le K Samka
Coproducción  Théâtre de Carouge-Atelier de Genève, Theatre National de Nice - CDN Nice Côte D’azur y Maison des Arts Thonon-Evian

Duración apróximada: 2 horas (sin intermedio)
Idioma: francés y español (con sobretítulos en español).