Choir of Gonville & Caius College - Iglesia de San Miguel de Cuenca

El quinto concierto de este año en la SMRC recordaba el fallecimiento de Alonso Lobo de Borja un 5 de abril de 1617, un compositor renacentista sevillano, mucho menos conocido que Tomás Luis Victoria, aunque este en sus tiempos lo consideraba su igual en méritos. Su música combina la suave técnica del contrapunto de Palestrina con la sombría intensidad de Victoria, y fue muy considerado hasta un siglo después de su fallecimiento. Autor de tres Pasiones, misas y motetes, lamentaciones, salmos e himnos, no se le conoce música secular alguna. “Et tenebrae factae sunt”. Toda una celebración del canto religioso en su faceta más austera.

El programa presentado por el Choir of Gonville & Caius College de la Universidad de Cambridge para el concierto del Miércoles Santo, incluía la música compuesta por el compositor para ser cantada en la Pasión según San Mateo junto con muestras de sus partituras de canto llano. Se añadía la oportunidad de escuchar música del archivo de la Catedral de Cuenca recientemente editada,  obras de compositores que trabajaron allí en el siglo XVII. Y se completaba con la aportación de los visitantes de varias partes de una de las misas más famosas del coetáneo compositor inglés William Byrd.

José Luis de la Fuente Charfolé escribe en las notas al programa que la costumbre del cantus passionis fue mantenido por los Cabildos hasta bien entrado el siglo XVIII y su ceremonial era similar en las diferentes iglesias hispanas. El desarrollo de la Pasión es realizado alternatim entre sus diferentes intervinientes, una vez terminada de cantar la Profecía; los personajes son el Cronista (evangelista, generalmente encomendado a un tenor que lee el texto), Sinagoga o turba polifónica (el coro de cantores realiza un versillo compuesto en estilo de fabordón), y el Cristo (siempre encomendado a un voz de timbre grave, barítono o bajo), haciendo cada uno por su orden el texto que les corresponde, y realizando el coro las intervenciones polifónicas correspondientes a la Turba. Según Felipe Rubio Piqueras “las composiciones responden todas a la nombradía de sus autores; son de un misticismo y de una austeridad que nos hacen recordar a los grandes escritores místicos de aquella época en que la polifonía y la literatura mística parecían cosa más bien ultraterrena que no de este mundo”.

Dos calificativos bien apropiados a esta Pasión de Lobo, misticismo en el texto y a la melodía, y austeridad absoluta en la parte polifónica. Esta sobriedad inquietante junto a la longitud de la pieza no la hicieron fácil para los que no vinieran informados y pensaran que todas las pasiones según san mateo van a sonar como la celebérrima de Bach. Nada que ver, pero sin que ello desluzca en absoluto esta contribución casi completamente desconocida de la polifonía española renacentista.

La segunda parte del programa dirigido por Geoffrey Webber estaba acotada entre dos obras del Liber Primus Missarum (Madrid, Tipografía Regia, 1602) de A. Lobo. La pieza de comienzo es Versa est in luctum cithara mea, el conocido motete a seis voces compuesto para las exequias de Felipe II (1598). Según el dictamen del experto redactor de las notas citadas, presenta un juego de movimientos escalares contrarios, donde el factor dialéctico descenso-ascenso ocasiona un muy frecuente cruzamiento entre voces: cuando una voz desaparece en el registro grave, otra agudísima surge en ese mismo instante, en una voz adyacente, debido al movimiento gradual progresivo y contrario, causando un bellísimo efecto de fundido, de claroscuro místico y sugerente.

El contenido central de la segunda parte eran esas tres -amenas a la par que de elevada espiritualidad- obras recuperadas del Archivo de la Catedral de Cuenca, a las que siguieron las tres partes más destacadas de una misa ferial a cinco voces del célebre compositor y organista inglés de la era isabelina, William Byrd; fue escrita hacia 1595 y resulta francamente deslumbrante, sin duda y sin caer en comparaciones la parte más excelsa de tan excelso programa, con momentos sin duda de gran interés armónico y belleza sonora. Su Agnus Dei fue protagonista del bis de la velada.

El concierto se cerró con el Ave Maria a ocho voces de Alonso Lobo “una de las obras maestras de Lobo por su complejidad contrapuntística”, según palabras del experto Javier Marín citado por De la Fuente Charfolé que habla a su vez de un tejido sonoro siempre cambiante a base de reproducir elementos unitarios mínimos: una textura típica del Renacimiento tardío tanto en la disposición en dos coros como en la práctica expresiva caso fronteriza con el madrigal, con tácticas que afectan directamente al estrato armónico y, por extensión, a la expresión general de la obra, como choques disonantes, falsas relaciones, intervalos aumentados o disminuidos, o pasos cromáticos, entre otros recursos.

La figura de Alonso Lobo ha sido ya completamente rescatada y hoy día se le ubica entre los mejores polifonistas europeos del Renacimiento tardío, con recuperaciones discográficas de La Grande Chapelle, Hilliard Ensemble y otros destacados conjuntos corales.

Tuvo lugar tan inusitado espectáculo en el mundo actual, en la iglesia desacralizada de San Miguel, en uno de los parajes más hermosos de la impresionante ciudad de Cuenca, una plataforma en la hoz del río Júcar, junto a la antigua muralla. Fue una de las parroquias más antiguas de la ciudad y fue cedida por el obispado a mediados del siglo XX como sala de conciertos. Con tal marco y tal música el cambio de frecuencia cerebral estaba asegurado. Las ondas alfa del estado meditativo acallaron a las ondas beta de la actividad diaria permanente y frenética. Y la Semana de Música Relgiosa de Cuenca entró en su ecuador buscado, un remanso para mentes inquietas como las suyas, amables lectores de esta Guía Cultural.

Cristóbal Soler, el nuevo Director artístico de la Semana de Música Religiosa de Cuenca, cita a Arthur Schopenhauer (1788-1860) para recibirnos: “En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad.”

Es la 56º edición de la Semana lo que idea de su solera. Ha tenido como cada año un estreno mundial -Cantos, del compositor Francisco Coll, interpretada por el Cuarteto Casals, y el estreno en España de la última ópera de cámara de José María Sánchez-Verdú: Il giardino della vita, semblanza espiritual del arquitecto Antonio Gaudí. La Orquesta Sinfónica y Coro de Radio y Televisión Española (RTVE), se hará cargo del Stabat Mater de Gioacchino Rossini y del Réquiem alemán de Johannes Brahms, contando para esta última gran cantata con la participación del Coro de Comunidad de Madrid, además de interpretar en un concierto extraordinario a beneficio de Cáritas, el Cantico espiritual, música de Amancio Prada y textos de San Juan de la Cruz.

Estarán también la Missa Pro Victoria, para doble órgano y doble coro, una de las obras más importantes de Tomás Luis de Victoria, y tres nuevos ciclos de cámara: La música religiosa en el lied, centrada en Franz Schubert; La música religiosa en la música de cámara, dedicada a Franz Joseph Haydn y Francis Poulenc, y La música religiosa en las fanfarrias, con las Fanfarrias litúrgicas de Tomasi. Todo ello, complemento ideal del repertorio para las grandes formaciones sinfónico-corales. Habrá Rutas barrocas, dedicados a Georg Friedrich Haendel, Johann Sebastian Bach y el Barroco italiano, así como mesas redondas de compositores, musicólogos, ensayistas y críticos musicales de nuestro país. Un ciclo de Grandes Oratorios, que tendrá su sede en la Iglesia de San Miguel, tendrá continuidad durante todo el año. Y se ha creado la Academia de perfeccionamiento de la SMRC, con las disciplinas de práctica orquestal, coral y vocal, que conformarán la orquesta, coro y solistas del festival: un centenar de jóvenes talentos llegados de todo el país. Solistas vocales, coro y orquesta interpretarán el oratorio Lazarus, de Franz Schubert.

'El objetivo final que deseo conseguir es que la SMR de Cuenca trascienda la propia Semana Santa y mantenga su presencia a lo largo todo el año y en diferentes ciudades de la Comunidad de Castilla-La Mancha, para desarrollar en la población una mayor sensibilidad y compromiso con la música. No conviene pues, circunscribirse solo a una semana. Será labor de sedimentación a lo largo de todo el año y en diferentes espacios, contextos y estratos de la sociedad, si queremos que la música nos eleve hacia lo espiritual y ayude a educar en valores. El poder de la música trasciende si, al igual que con un instrumento musical, afinamos todos los días nuestra sensibilidad y compromiso'.

CONCIERTO 5

Geoffrey Webber - Director
Choir of Gonville & Caius College
Michael How - Órgano
Luke Fitzgerald - Órgano
Miércoles Santo
12 de abril de 2017. 19:30 horas
Iglesia de San Miguel

ALONSO LOBO (400º Aniversario de su muerte)
-Passio Domini nostri Iesu Christi secundum Matthaeum (Pasión de Nuestro Señor Jesucritso según San Mateo, Toledo, hacia 1600, Cantoral de Toledo, Canto llano)
ALONSO LOBO (Polifonía)
-Voces turbarum, a cinco (Polifonía)
-Versa est in luctum (a 6)

JUAN NAVARRO (1530-1580)
Ave Maris Stella*
AUTOR INCIERTO [¿Gabriel Gálvez? (1510-1578)]
Jesu dulcis memoria*
AUTOR INCIERTO [¿Ginés de Boluda? (1550-1592)]
Confitebor tibi Domine*
* Obras pertenecientes al Libro de Polifonía 7
del Archivo de la Catedral de Cuenca
Estudio, recuperación y edición de José Luis de la Fuente Charfolé

WILLIAM BYRD
(1543-1623)
Misa (a 5)
Kyrie
Sanctus
Agnus Dei

ALONSO LOBO
Ave Maria (a 8).