Lee Lozano. Forzar la máquina - Museo Reina Sofía

Esta mujer estuvo en la avanzadilla de la contracultura americana de los años 60, provocando y reflejando algunos de sus vectores principales, del sexo liberador al uso y abuso de sustancias psicotrópicas, de la introspección psiconanalítica a la física cuántica, aquella gran papilla alternativa que llenó la década y retornaría a finales de siglo con la New Age. Esta es su primera retrospectiva en España y permite ver su acelerada evolución, desde la ilustración obscena al arte conceptual lingüístico pasando por el minimalismo y la abstracción, hasta evaporarse como el humo de un cohete perdido en el horizonte.

La muestra recorre su producción artística concentrada entre 1960 y 1972 a través de una selección de un centenar y medio de pinturas y dibujos agrupados en series. Lee Lozano se llamaba Lenore Knaster y murió en 1999 a los 68 años de edad tras casi dos décadas retirada. Su recuperación actual en el circuito artístico va acompañada de cierta exageración de su malditismo y automarginación para explicar su relativo olvido anterior y su marcada recuperación actual. Pero lo cierto es que su vida discurre paralela a la de otros muchos artistas de su generación y de su país, a los que la caprichosa fortuna dotó de azarosas famas. Se hace hincapié en que es la suya 'una obra profundamente provocadora, impregnada del espíritu reivindicativo y libre que acompañó la eclosión de los movimientos civiles y antibélicos de la época', pero tampoco es para tanto.

Leyó demasiado a Herbert Marcuse y trabajó obsesionada por la capacidad de la pintura de transmitir energía. Teresa Velázquez, comisaria de la exposición 'al 80%' según el otro comisario y director del Museo, destaca tres aspectos en su obra: una sexualidad polimorfa, un interés particular por la ciencia y particularmente la energía, y un empeño constante en fusionar arte y vida.

Comenzó con dibujos pornográficos provocativos en los que abundan penes agresivos y vulvas descaradas, y a través de objetos transformados en órganos sexuales, piezas industriales sobredimensionadas, abstracciones deformes, geometrías frías y elucubraciones matemáticas hasta llegar al reino de la palabra cuando el mundo cantaba el imperio de la imagen.

En las primeras obras practica un estilo figurativo de carácter sexual, con pincelada de los expresionista, inspiración en la viñeta, sarcasmo y agresividad, dibujos con carboncillo y lápices de colores. A partir de 1964 se interesa aún más por un mundo varonil repleto de herramientas que aluden al falo, puntas de destornillador, tuercas, grapadoras, martillos, que mantienen su referencia sexual, pero que la van sustituyendo por la frialdad exacta de las piezas industriales de precisión girando hacia la abstracción y el minimalismo. Es muy amiga en esa época de Carl Andre, y se ve influenciada por su estilo. Quizás merezca la pena recordar la exposición 'Carl Andre Escultura como lugar, 1958-2010', primera retrospectiva en España del escultor norteamericano montada en 2015 en el Palacio de Velázquez del Retiro (ver nuestra reseña de entonces).

Figuras geométricas llenan grandes lienzos, y obras como Big Circle  -segmentos circulares que crean efectos ópticos- la llevan lejos de sus inicios contraculturales hacia una espacialidad que intenta llegar a la cuarta dimensión, mientras investiga en estudios basados en cálculos matemáticos. preciso. Lozano empezó en 1967 sus primeros estudios para Wave Series (Serie de ondas,1969), un conjunto de once pinturas que completó en 1969. Cada una de las onceobras que integran la serie se terminó en una sola sesión, y representa una onda electromagnética compuesta por numerosos riachuelos diminutos de pintura aplicada minuciosamente con peines de acero y cepillos de alambre duro. El momento más álgido de su carrera fue la presentación de esta serie en el Whitney Museum of American Art en 1970, todo un logro para una mujer artista en esa fecha y en ese lugar. Instalada ahora de forma impactante al final del recorrido de esta retrospectiva, es el punto álgido de la exposición y merece reservarle unos minutos. Nuestra artista había recorrido en diez años ese largo camino que lleva de los exabruptos pasionales juveniles a la búsqueda madura de la trascendencia, el camino que condensa una vida en su tramo central, el importante.

La artista se centrará en el registro y documentación de acciones cotidianas en sus cuadernos privados, escritos entre 1968 y 1972. Una serie de obras llamadas Pieces [Piezas] o“piezas lingüísticas”, que le situaron en la vanguardia del arte conceptual que culminó en la exposición de 1971 Infofiction, con las piezas Grass Piece, No-Grass Piece, Masturbation Investigation, Dialogue Piece, Investment Piece), obras de arte que son textos manuscritos, reflexiones en forma de guía de actuación, que terminarán en Dropout Piece (Pieza de la deserción, 1970- 1972), considerado a efectos narrativos su último trabajo.

No está muy claro que su eclipse público fuera solamente voluntario y y firmemente definitivo, porque poco antes de su muerte aceptó exponer en tres galerías diferentes del Soho y un pequeño museo. Nos quedamos con el deseo de saber más de su vida, porque la obra de los artistas siempre remite a la misma, y mientras los expertos la clasifican y catalogan teóricamente, una mayor atención a la biografía podría aclarar muchas lagunas. El catálogo de la exposición, como es frecuente, nada nos dice de la vida de Lee Lozano y apenas publica una foto suya. Todo indica que sí, que forzó la máquina.

Aproximación a la exposición (del 1 al 10)
Interés: 7
Concepción: 8
Despliegue: 7
Comisariado: 7
Catálogo: 7
Documentación a los medios: 8
Programa de mano: 8


Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Lee Lozano. Forzar la máquina
30 de mayo de 2017 – 25 de septiembre de 2017
COMISARIOS: Manuel Borja-Villel y Teresa Velázquez
COORDINACIÓN: Gemma Bayón
Edificio Sabatini, 3ª planta.