Inconsolable - Teatro María Guerrero

Llega al teatro precedido de una posición privilegiada en el mundo cultural español como director de la Fundación Juan March, como afamado escritor, articulista y conferenciante, como personaje muy influyente de nuestro Establishment. Y no se le puede juzgar con la indulgencia con que se juzgaría a un autor novel. 'Inconsolable' es el epílogo de su libro 'La imagen de tu vida' y se publicó integró en un periódico hace un año. Convertido en monólogo teatral, el Centro Dramático Nacional lo estrena sin regatear medios y su director en persona se ocupa de la puesta en escena con uno de los actores más cotizados de la cartelera. Por todo ello debemos decir sin ambages que el resultado es notable en lo formal y decepcionante en su contenido: un texto pretencioso, convencional, interminable, artificioso y carente de aportaciones originales y válidas para el espectador medianamente cultivado y maduro.

El autor nos coloca ante sus reflexiones a la muerte de su padre. Muy honesta y medida tiene que ser tal incursión en la propia intimidad para que resulte justificable. En la mayor parte de los casos estas incursiones en la vida íntima suelen ser exhibicionismo sensacionalista y/o simulación manipulada carente de autenticidad. En este caso nos parece innecesario afán de protagonismo, porque nada de lo que se le ocurre deja de ser normal, trivial y hasta habitual en las personas que hacen frente al duelo de la muerte de sus padres, tanto él como ella. Pretende no caer en sentimentalismos, realizar una disección fría de sus disquisiciones intelectuales ante el suceso. En cuanto a lo primero, cae como cualquiera, con la particularidad de no resultar creíble en ningún momento. En cuanto a lo segundo, consigue elevar una prolija acta notarial, ardua, espesa y estéril. El defecto capital de su propuesta es no parecer auténtica en ningún momento, no sonar a verídica, y eso en teatro es grave. Si no te crees lo que ves en vivo y en directo, el espectáculo puede ser una maravilla técnica y desplegar una ingeniosa trama estupendamente escrita, pero te quedas frío... Inconsolable.

Gomá presenta su pieza como 'una exposición íntima, lúcida y conmovedora' sin esperar a que seamos los espectadores quienes juzguemos. Explica la muerte de su padre, todavía reciente, como un cataclismo más allá de la muerte de los padres del prójimo. 'Asombrado ante la magnitud del suceso, que él no había podido ni imaginar, desea compartir públicamente el itinerario de sus primeros cuarenta días de duelo. Escogidas anécdotas de su vida familiar ilustran cada una de las fases del itinerario, sus vueltas y retrocesos inevitables... Combina la inteligencia con la amenidad y no desdeña el sentido del humor'. Él se lo dice todo.

Y continúa: 'Escrita con mundanidad y gravedad a partes iguales, la obra verbaliza con precisión filosófica las profundidades insondables de una experiencia tan personalísima como universal, pues todos somos hijos, llamados a ser huérfanos y a dejar huérfanos'. No es necesaria tanta precisión filosófica para descubrir tales evidencias. 'El monólogo acaba infundiendo consuelo al espectador porque, en una operación de alquimia dramática, convierte la aflicción del duelo en una invitación a una vida digna y bella', termina. En fin, Gomá cae en el feo vicio de auto elogiarse en demasía.

Por ello y por todo lo demás, 'Inconsolable' peca de cierta pedantería. Lo más destacable de la propuesta es su defensa de la excelencia como meta vital para dejar algo perdurable de nuestro paso por esta tierra. Con una profusión de lirismo elemental, no parece que nos estén contando algo realmente sucedido, sino una recreación posterior convenientemente planificada, con distribución estratégica de anécdotas, con despliegue de recursos literarios impostados, una simulación destinada a dar una imagen enternecedora de un personaje que parece incapacitado para sentir por más que nos diga que derrama profusamente lágrimas. Más que para dar una imagen prefabricada de uno mismo -que también-, 'Inconsolable' parece nacida para calmar difusos sentimientos de culpa que nunca serán exteriorizados. Un personal arreglo de cuentas que no necesitaría de altavoces mediáticos ni espectadores teatrales.

Ya decíamos que Ernesto Caballero ha movilizado su saber hacer y los mejores mimbres del teatro patrio -el equipo artístico y técnico del CDN-, al servicio de esta pieza, introducida con extraña urgencia en la programación de la temporada. Por ello, la puesta en escena del monólogo es notable. Ingeniosa aunque ya presente en visitas anteriores de compañías extranjeras, la escenografía de Paco Azorín, con una plataforma horizontal que buscará la verticalidad para agudizar la tensión, y que abrirá un portón a la nada en busca de mayor dramatismo, con una buena iluminación y un buen espacio sonoro.

Fernando Cayo bastante hace en salvar a un personaje tan poco creíble y con aguantar hasta el final un monólogo tan excesivo, tan profuso, tan pesado. Pero no consigue elevarse por encima del buen oficio y en ningún momento lo que ocurre en el escenario deja de ser teatro del fallido, imitación acartonada de la vida. Su sonrisa inicial y sus escaladas finales encierran una faena de aliño en la que tiene aún pendiente dominar completamente el texto.

La obra tiene un falso final que engaña a los aplaudidores vocacionales, seguida de un bucle sobrante y algún artificio, y cuando finalmente-finaliza-finalizando, uno solamente quiere salir corriendo. El debut teatral de Javier Gomá no nos convenció en absoluto. Le estimamos, y hemos estimado durante años su trabajo al frente de la Fundación Juan March, pues ahí están muchas reseñas de la Guía Cultural para demostrarlo. Pero seríamos deshonestos si ocultáramos o disimuláramos los sentimientos y pensamientos que nos ha generado su propuesta. Quizás sea capaz de entenderlo.

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 5
Texto: 6
Dirección: 7
Interpretación: 7
Escenografía: 7
Producción: 8
Programa de mano: 7
Documentación a los medios: 6


CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL
Teatro María Guerrero
INCONSOLABLE
Texto Javier Gomá
Dirección Ernesto Caballero
Del 28 de junio al 23 de julio de 2017

Reparto
Hijo - Fernando Cayo
Voces en off - Emilio Gutiérrez Caba y Tristán Ulloa

Equipo artístico
Escenografía Paco Azorín
Iluminación Ion Anibal
Vestuario Juan Sebastián Domínguez
Música y espacio sonoro Luis Miguel Cobo
Ayudante de dirección Raquel Pardos
Fotos marcosGpunto
Producción Centro Dramático Nacional

De martes a sábados, a las 20:30 h.
Domingos, a las 19:30 h.
C/ Tamayo y Baus, 4
28004 Madrid
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