Madama Butterfly - Teatro Real

Ermonela Jaho confirmó lo que ya dijimos cuando la oímos por vez primera: en la senda de Maria Callas. Ha actuado tres veces en las tres últimas temporadas del Teatro Real: como la Violette Valéry de La Traviata en abril de 2015 (ver nuestra reseña), como la Desdémona del Otello en septiembre de 2016 (ver nuestra reseña), y ahora, bordando esta Madama Butterfly de Giacomo Puccini que ha sido acontecimiento histórico, transmitida en directo a 250 auditorios de toda España instalados en plazas, museos y hasta playas, con cerca de 120.000 personas de audiencia -entre ellas el vecino de La Campana (Sevilla) Antonio Oviedo Cadierno, que veía una ópera por primera vez en sus cien años de vida-, y además televisada por La 2 (325.000 espectadores) y transmitida a través de Facebook Live (34.952 reproducciones). Frente al Real, en la Plaza de Oriente, la vicepresidenta del Gobierno y tres ministros sentados entre el público. En los 21 distritos de la ciudad también pudo verse en directo.

Esta misma producción, estrenada hace quince años, vuelve por tercera vez al Teatro Real (en 2007 empuñaba la batuta Plácido Domingo, ver nuestra reseña de entonces). La dirección de escena de Mario Gas se mantiene vigente a pesar de que los dos recursos fundamentales del montaje -ambientar la trama como si del rodaje de una película de los años 30 se tratara, y recurrir a una plataforma giratoria (sobre la que se eleva el palacete japonés que desde lo alto de una colina domina el puerto de Nagasaki)- han sido repetidos incontables veces en montajes teatrales desde entonces. La escenografía de Ezio Frigerio y los figurines de Franca Squarciapino mantienen plenamente su excelencia.

La dirección musical de Marco Armiliato ofreció buena parte del primer acto en absoluta confusión que rozó en muchos momentos el desafinado y un desajuste notable entre voces y orquesta. Todo se arregló en el dúo final del primer acto, y en el resto de la representación fue de notable desempeño. La Orquesta estuvo correcta, sin grandes alardes, y el Coro pasó desapercibido, aunque hay que destacar que contribuyó al reparto con seis de sus miembros en papeles secundarios.

La soprano albanesa Ermonela Jaho realizó una interpretación vocal y actoral de máximo nivel en un papel de los más exigentes que existen en el repertorio; por extenso, por cambiante, por dramático, un desafío al que han acudido todas las grandes sopranos de la historia, que no sólo exige una técnica depuradísima sino que necesita de unos matices emocionales de excepción, todo ello para llegar plena de fuerzas a un final de tremendo esfuerzo. Ermonela había anunciado que daría prioridad a la expresión de una vulnerabilidad creíble sobre la perfección de ejecución, al sentimiento humano sobre el rigor purista: 'Intentaré controlarme hasta el final, no dejarme arrastrar por el personaje, pero no me fío de conseguirlo', nos dijo.

Puede decirse que lo consiguió, pues aunque su Madama rozó la truculencia final -atravesándose la garganta con un puñal, agonizando largamente, forzando al máximo el sensacionalismo de la escena- no flojeó en momento alguno en el cumplimiento vocal de su cometido, ovacionada en dos intervenciones clave a lo largo de la pieza, ejerciendo un protagonismo de gran diva que culminó en una muerte tan verista que necesitó de ayuda para resucitar. Son tres 'madamas' sucesivas, la adolescente geisha, la esposa abandonada vestida a la occidental, y finalmente la desesperada suicida. Si en la primera resultan un tanto excesivos sus modales de muñeca japonesa, y en la tercera ya hemos dicho que se cargan las tintas, es a nuestro gusto la segunda la mejor interpretada, la que mejor se ciñe a su justo término.

Junto a ella, el marino yanqui B. F. Pinkerton nunca adquiere en la partitura vuelos de verdadero protagonista, salvo en ese dúo sublime del primer acto que para el tenor canario Jorge de León es uno de los más largos y difíciles de todo el género, en el que el altivo e inmoral personaje sucumbe al amor verdadero antes de retomar su premeditada trayectoria cruel. El tenor no vuelve a escena hasta el final del acto tercero y lo hace tan desdibujado como inicia la ópera. Un papel ingrato, de poco lucimiento, con el que Jorge de León luchó con resultados discutibles.

De León accedió en 2010 a protagonizar una función de la ópera Andrea Chénier en este mismo Teatro Real (ver nuestra reseña de entonces), y a partir de ello ha protagonizado un cierto salto a la fama. Ese mismo año cantó la Misa de Requiem de Verdi en este mismo escenario junto a Lianna Haroutounian, Violeta Urmana e Ildebrando D’Arcangelo (ver nuestra reseña), lo que dio ocasión a que Teodor Currentzis, el director musical del evento, dijera que había encontrado "tenores con  una bellísima voz pero con poco cerebro y al revés, pero que Jorge tiene los dos atributos. Canta tal como está escrito. Puede ser la primera vez en la  historia que un tenor interprete correctamente esta obra", anunciaba para segurar a continuación que va a ser "el sucesor de los  grandes tenores románticos españoles del pasado". En el tiempo transcurrido no se ha cumplido la predicción. En la piel de Pinkerton estuvo solamente aprobado tanto vocal como actoralmente.

Sobresalientes estuvieron en los dos papeles secundarios la mezzo también albanesa Enkelejda Shkosa como la fiel Suzuki y el barítono Ángel Ódena como el conciliador cónsul Sharpless. La función del viernes día 30 era de especial responsabilidad, vista la audiencia prevista, y todo salió a la perfección. El aforo del Real, repleto a rebosar, respondió con entusiasmo, elevó a la Jaho a la categoría de gran diva y premió al reparto, a la orquesta y el coro y a todo el equipo artístico con prologadas ovaciones, sin olvidar a los figurantes y especialmente al niño Saúl Esgueva que demostró ser ya un gran actor a sus pocos años, en un papelazo largo y difícil, en el que tiene que mantener una presencia fundamental, aguantar torrentes vocales en la corta distancia y ser cogido en brazos por los cuatro protagonistas en sucesivas ocasiones.
 
Ermonela y sus colegas vivieron una jornada especial en la que, por encima de todo, el verdadero protagonista fue el público, medio millón de españoles viendo una ópera al mismo tiempo: ¡vaya pedazo de país que tenemos!

Posdata.- Entre el 22 de junio y el 27 de agosto se puede visitar en el Museo Thyssen-Bornemisza la pequeña pero exquisita exposición Madama Butterfly y la atracción por Japón, que pone de relieve la fascinación por Japón que recorrió Occidente en el último tercio del siglo XIX a través de pinturas, carteles, estampas, porcelanas, fotografías, complementos de moda y libretos teatrales. El acceso es gratuito.

Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 8
Dirección musical: 7
Dirección artística: 7
Voces: 8
Orquesta: 7
Coro: 7
Interpretación actoral: 8
Escenografía: 8
Producción: 8
Programa de mano: 9
Documentación a los medios: 8


TEATRO REAL
Madama Butterfly, de Giacomo Puccini
Tragedia giapponese en tres actos
Libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en la obra de teatro Madame Butterfly, de David Belasco, inspirada en un relato de John Luther Long
Estrenada en el Teatro alla Scala de Milán el 17 de febrero de 1904
Producción del Teatro Real
27, 28, 30 de junio, y 1, 3, 4, 6, 7, 9, 12, 13, 15, 16, 19, 20, 21 de julio

Director musical Marco Armiliato
Director de escena Mario Gas
Escenógrafo Ezio Frigerio
Figurinista Franca Squarciapino
Iluminador Vinicio Cheli
Director del coro Andrés Máspero
Encargado de la reposición Justin Way
Asistente del director de escena Marco Berriel
Asistente de la figurinista Francesca Petrocco

Reparto
Cio-Cio-San -Ermonela Jaho (27, 30 de junio, 3, 6, 9, 12, 15, 19, 21 de julio)
    - Hui He (28 de junio. 1, 4, 7, 13, 16, 20 de julio)
Suzuki - Enkelejda Shkosa (27, 30 de junio, 3, 6, 9, 12, 15, 19, 21 de julio)
    - Gemma Coma-Alabert (28 de junio, 1, 4, 7, 13, 16, 20 de julio)
B. F. Pinkerton -Jorge de León (27, 30 de junio. 6, 9, 12, 15, 19 de julio)
    - Andrea Caré (28 de junio. 3, 7, 13, 16, 21 de julio)
    - Vincenzo Costanzo (1, 4, 20 de julio)
Sharpless -Ángel Ódena (27, 30 de junio. 3, 6, 9, 12, 15 de julio)
    - Vladimir Stoyanov (28 de junio. 1, 19, 21 de julio)
    - Luis Cansino (4, 7 , 13, 16, 20 de julio)
Goro - Francisco Vas
El príncipe Yamadori - Tomeu Bibiloni
El tío Bonzo - Fernando Radó (27, 30 de junio. 3, 15, 19, 21 de julio)
    - Scott Wilde (28 de junio. 1, 4, 6, 7, 9, 12, 13, 16, 20 de julio)
Yakusidé - Igor Tsenkman*
El comisario imperial - Elier Muñoz*
El oficial del registro - José Julio González*
Kate Pinkerton - Marifé Nogales
La madre de Cio-Cio-San - Rebeca Salcines*
La tía - María Fidalgo*
La prima - Míriam Montero*
El niño - Saúl Esgueva, José Luis Olmedo

Coro* y Orquesta Titulares del Teatro Real
Duración aproximada 3 horas
Acto I: 55 minutos
Pausa de 25 minutos
Actos II y III: 1 hora y 35 minutos.