Cyrano de Bergerac - Festival de Almagro

El popular actor de televisión José Luis Gil buscaba un gran papel para afianzarse en el teatro después de su éxito televisivo tras aquella célebre 'Aquí no hay quien viva'. Creyó encontrarlo en este Cyrano que se estrenó hace más de un siglo y que Gérard Depardieu llevó al cine y Plácido Domingo resucitó en ópera. En ello se ha empeñado con una buena interpretación dentro de una notable e imaginativa puesta en escena.

El director, Alberto Castrillo-Ferrer, opina que no hay obra más teatral que Cyrano de Bergerac, y su formación, vivencias y simpatías en y por Francia le han ayudado a emplearse a fondo con una obra de la que opina maravillas. La ha montado brillante de ideas y austera de medios y ha dirigido al reparto con buen criterio. Lo explica así: 'Un montaje de actores y de texto. Todo lo demás suma, pero no molesta. Un montaje que nos permita soñar con mosqueteros y con amores imposibles, con descarados lances y alegres bufonadas, que su verso sea música para nuestros oídos y su ritmo adrenalina para el corazón. Un montaje donde la magia del teatro nos haga trascender de los azares de la vida'.

Todo ello siempre que te guste este drama heroico en cinco actos y en verso del poeta y dramaturgo francés Edmond Rostand, que desde su estreno representa la esencia del chovinismo francés, representado por un valeroso militar, que además de espadachín es poeta, orgulloso y sentimental, y sólo tiene un defecto físico, ese que todos sabemos y le impide ser feliz. Un personaje fantasmón, irreal suma de virtudes entre las que destacan una generosidad impensable con su rival sentimental y una no menos descomunal pero platónica devoción amorosa por su prima, que sólo se explicarían con la hipótesis homosexual que algunos manejan. Un personaje de ficción, idealizado, que poco debe tener en común con aquel Hercule-Savinien, el personaje real que vivió en el siglo XVII y murió con 35 años de edad.

El que nos parezca que tal historia no merece los esfuerzos desplegados por un equipo competente y un elenco notable, no quiere decir sino todo lo contrario, que no vaya ser celebrada por el público tal como lo hizo el día de su estreno en Almagro. Reúne no pocas bazas de éxito entre las que sin duda prima su conocido protagonista. Ayuda una escenografía que ya hemos celebrado, muy sugerente con pocos elementos, que permite pasar de una taberna a un jardín, y de una pastelería al campo de batalla con precisos detalles ambientales. La iluminación y el vestuario dan destacable verosimilitud a la trama, y aunque se hayan visto tantos y buenos, son mejores estos lances de espadas que la mayoría de los que vemos en los escenarios.

La obra es larga y eso podría jugar en su contra. Sobre todo porque da la impresión que el final tarda y que cuando llega se prolonga en un extenso autopanegírico del protagonista que podría ahorrarse. Es un exceso y perjudica al actor que ya ha hecho gala a lo largo de dos horas de todos sus méritos y cualidades. Secundado por Ana Ruiz como su excelsa prima y Álex Gadea como su simpático rival, todo el reparto mantiene un buen nivel en el que destaca Rocío Calvo que no contenta con hacer un curioso Lignière, se ocupa también de Lise, la mujer gruñona del pastelero Ragueneau. Bien también los papeles de Ragueneau y del Conde de Guiche, que con la nefasta costumbre de no identificar en los programas de mano a los actores con su personaje, nos empuja a adivinanzas arriesgadas.

La obra se estrenó en Madrid al año justo que lo hiciera en París y tuvo un éxito parecido. La versión entonces fue muy fidedigna al original y obra de un equipo de tres traductores; nada nos explican ahora la pareja de versionistas de esta puesta en escena sobre los posibles cambios que hayan introducido. A Castrillo-Ferrer le hemos visto dirigir 'Feelgood' en 2013, una sátira del escocés Alistair Beaton contra Tony Blair (ver nuestra reseña), y una notable versión de 'Tristana' de Galdós esta misma temporada (ver nuestra reseña), así como en su faceta de actor, buenas interpretaciones en el Parragón de 'Como gustéis' de Shakesperare, y en el Frank Lubbey de 'Todos eran mis hijos' de Arthur Miller.

Hace cinco años, Plácido Domingo protagonizó, cumplidos los 70, la ópera de Franco Alfano (1875-1954) del mismo título y sobre el mismo personaje (ver nuestra reseña), junto a Ainhoa Arteta y Ángel Ódena, con Pedro Halfter al frente de la orquesta. 'Cuarteto de españoles para una trasnochada exaltación francesa', concluíamos entonces. La partitura ya era un tanto decadente cuando se estrenó en 1936 y al libreto lo caracterizábamos como 'bastante cursi e improbable, con un protagonista difícil de entender e interpretar, un matón cohibido, un rufián acomplejado, un personaje arrogante y compasivo que se humilla ante su rival amatorio hasta extremos inconcebibles'.

Enfín, este Cyrano que ya pasó por Valencia antes, gustó en Almagro y gustará, -allá donde lo lleve la fortuna-, al público que busca un buen rato y no pide peras serias al olmo ufano.

VALORACIÓN DEL ESPECTÁCULO (del 1 al 10)
Interés: 6
Dirección: 8
Interpretación: 8
Escenografía: 8
Iluminación: 8
Vestuario: 8
Producción: 8
Programa de mano: 7
Documentación a los medios: n/h

FESTIVAL DE ALMAGRO
Espacio Miguel Narros
Cyrano de Bergerac, de Edmond Rostand
Versión de Carlota Pérez-Reverte y Alberto Castrillo-Ferrer
Dirección de Alberto Castrillo-Ferrer
Compañía La nariz de Cyrano

7-10 julio a las 22.45h
Ficha Artística-Técnica
Escenografía - Alejandro Andújar, Enric Planas
Iluminación - Nicolás Fitschel
Vestuario - Marie-Laure Benard
Música - David Angulo
Videoescena - Eugenio Vicente, Germán Roda
Maestro de esgrima - Jesús Esperanza
Lucha escénica - Kike Inchausti
Asistente de dirección y producción - Javier Ortiz
Producción - La nariz de Cyrano, Contubernio, Teatro Olympia, Rovima Producciones
Coproducción del Festival de Almagro

Reparto
José Luis Gil
Ana Ruiz
Álex Gadea
Nacho Rubio
Joaquín Murillo
Rocío Calvo
Ricardo Joven

    Precios: 20€, 26€ y 29€
    Duración: 130 min.