André y Dorine - Centro Cultural de la Villa

La compañía Kulunka Teatro se crea en 2010. Para esa fecha, la alemana Familie Flöz lleva al menos una década exponiendo su trabajo en festivales como el de Edimburgo, y ya han estrenado tres de sus más conocidos montajes, 'Infinita', 'Hotel Paradiso' y 'Garage D'Or'. 'André y Dorine' es tan parecida a 'Infinita' que dudábamos de si era la misma. No es malo inspirarse en otros, pero sí lo es no reconocerlo.

Porque 'André y Dorine' es un emocionante melodrama -de la risa al llanto- sobre la terrible vejez, solamente posible de encarar echando mano de los recuerdos de toda una vida. Un melodrama sin palabras, teatro de máscaras en el que bastan los gestos para suplir esa riada hueca, superficial, alienante, que forma el lenguaje humano cuando degenera, cuando es jerga primitiva, sucesión de lugares comunes, jerigonza mareante y verborrea vacía. Como tantas veces ocurre en espectáculos teatrales.

Garbiñe Insausti y José Dault crearon la pieza. Edu Cárcamo se convirtió en inseparable, y así se lanzaron al mundo y llevan siete años recorriéndolo de éxito en éxito. 'Nuestra voluntad fue descubrir un lenguaje más allá de la palabra, un teatro en el que la máscara conduce a una poética visual'. Él es escritor y ella es violonchelista. Viven encerrados en esa incomunicación cotidiana llena de pequeños egoismos, manías e incompresiones que a todos nos amenaza cuano pasamos de los cincuenta, por no hablar de cuando llegamos a los setenta. Tienen un hijo que les sufre lo menos posible sin entenderlos. Y entonces, como suele ocurrir, irrumpe la enfermedad que será terminal, que en su espantosa presencia sin embargo aporta un retorno de humanidad, un remanso cortito y reparador antes de que los ríos de la existencia desemboquen en el mar del morir.

La puesta en escena es correcta en todas sus facetas y eso habla bien del buen hacer discreto del director. No hay despliegues de fantasía ni luminarias de imnaginación, pero pequeños recursos sirven para situarnos en ese salón eterno donde la gente consume su existencia, sólo abandonado en las inevitables visitas médicas. Los tres protagonistas intercambian a veces sus papeles, vuelven a la juventud y hacen de personaje secundarios siempre acertados. la vasca Garbiñe Insausti resulta realmente arrolladora de jovencita y de anciana; Edu Cárcamo consigue de su máscara inmutable con milimétricos movimientos de cabeza una expresividad que no alcanzan la mayoría de los actores; y el aragonés José Dault es ese gruñón insoportable en el que nos estamos todos convirtiendo: hay que reaccionar a tiempo antes de que las desgraciadas circunstancias te obliguen al esfuerzo final.

Hay en el género melodramático algo discutible y a veces reprobable, el uso y abuso de las circunstancias desgraciadas de la vida para hacer reir y así no llorar. Así, el tratamiento hiperrealista en esta pieza de la evolución de la enfermedad que se abate sobre la pareja tiene algo de impúdico, de abusivo y de desagradable que no podemos por menos que comentar. Una enfermedad de cuyo nombre no queremos acordarnos en la que últimamente todo tipo de artilugios de entretenimiento se ceba sin piedad, sin respeto, sin compasión distante.

Cuando se suman siete años de éxito, 300 representaciones en 25 países, cuando se visita por cuarta vez la cartelera madrileña, uno se ve tentado a rendirse sin condiciones. 'André y Dorine' es una gran aportación, aunque no sea del todo original (véase nuestra reseña de 2014 de 'Garaje d'or', de 2017 de Infinita y de este mismo espectáculo en 2011), aunque no se expliquen el por qué de estos nombres franceses y esa música porteña, a pesar de su inmisericorde retrato de la última etapa vital. El público no llenaba la sala -una de las más grandes y la más cómoda de Madrid- pero se mostró realmente conmovido; hubo esas inevitables risas nerviosas a destiempo pero también muchos pañuelos enjugando lágrimas; y un final de larguísimos y entusiastas aplausos bien marecidos. Los Kulunka repiten en unos días con su segunda e inédita producción, con ella podremos redondear nuestro juicio.

Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 8
Trama, 8
Puesta en escena, 8
Interpretación, 9
Producción, 7
Documentación para los medios, n/h
Programa de mano, 6


FERNÁN GÓMEZ CENTRO CULTURAL DE LA VILLA
André y Dorine (Teatro de máscaras)
Compañía Kulunka Teatro
Del 27 de septiembre al 8 de octubre de 2017

Ficha artística:
Director: Iñaki Rikarte.
Reparto: Edu Cárcamo, Garbiñe Insausti, José Dault

Yayo Cáceres - Música Original
Laura Eliseva Gómez - Diseño de Escenografía
Carlos Samaniego “Sama” - Diseño de Iluminación
Ikerne Gimenez - Vestuario
Garbiñe Insausti - Máscaras
Gonzalo Jerez y Manuel D. - Fotografía
Aitor de Kintana - Video
Rolando San Martín - Ayudante de Dirección

Encuentro con el público: Jueves, 5 de octubre (al término de la función).

Horario: Martes a sábado - 20:00 h.. Domingos y festivos - 19:00 h.
Duración: 90 minutos aprox.
Lugar: Sala Guirau
Precio: Venta anticipada: 16€ (50 entradas por función hasta 1 semana antes del estreno)
Entrada general - 20€. Martes y Miércoles - 17€.
Plaza de Colón 4
28001 Madrid.