Vista de la calle de Alcalá de Madrid. Obra de Antonio Joli. 1760.

Ya antes, 'Ventura Rodríguez y Madrid en las colecciones municipales' se expuso entre mayo y julio pasado en el Centro Cultural Conde Duque. Fue la primera y reunió los dibujos y proyectos del artista conservados en el Archivo de la Villa, el Museo de Historia, la Biblioteca Histórica Municipal y el Museo de San Isidro. Ahora llega una segunda exposición organizada por la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en la Real Academia de Bellas Artes. No es lo peor el que no se hayan aunado esfuerzos sino que ni siquiera se mencione el antecedente de hace tan sólo unos meses.

Con motivo del cumplirse tres siglos de su nacimiento, se presenta un recorrido por la obra completa de esta figura de la arquitectura española del siglo XVIII, junto a Sabatini y Villanueva. Es la retrospectiva más completa e intensa llevada sobre este intelectual, enmarcada en su época, un periodo histórico de gran relevancia que desgraciadamente no pudo cuajar.

Buenaventura Rodríguez Tizón (Ciempozuelos, 1717 – Madrid, 1785) hasta sus últimos días fue un dibujante de gran destreza y sensibilidad, autor de numerosos diseños que abarcan una gran variedad de tipologías arquitectónicas, tanto civiles (palacios, cementerios, plazas, fuentes y puentes) como religiosas (templos, conventos, altares y transparentes). Fue un arquitecto de enorme actividad, conociéndose decenas de proyectos suyos tanto para Madrid como para otras ciudades, de Santiago de Compostela a Barcelona, de Valladolid a Málaga), unos construidos y otros que sólo quedaron como deseos o ensayos, y noi pocos frustrados a pesar de su empeño personal.

Si Sabatini introdujo las corrientes italianas y con ellas una nueva dimensión del espacio público urbano, y Juan de Villanueva realizó la adaptación de modelos europeos que abogaban por una instrumentalización neoclásica, Ventura Rodríguez aunó la influencia romana y francesa con la herencia genuina de la arquitectura española. Es justo reivindicar el carácter renovador de sus propuestas, entendiendo la arquitectura como un proceso de transformación de la ciudad, nos dice el comisario de la muestra, Delfín Rodríguez, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid.

Dibujante magnífico, son numerosos sus planos conservados, casi siempre en proyección ortogonal, propia de arquitecto, aunque también los hay en perspectiva, recorriendo así todas las posibilidades figurativas de la expresión gráfica arquitectónica. Su actividad fue clave en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, a la que estuvo unido desde sus orígenes en 1744, llegando a ocupar en su seno cargos de relevancia: en Junta Ordinaria de la Academia del 22 de diciembre de 1765 fue propuesto como Director General por la rama de Arquitectura, superando a Diego de Villanueva por veintitrés votos frente a doce. También desarrolló una actividad teórica que pocas veces ha sido tomada en consideración, cree Delfín Rodríguez, que ha realizado un trabajo muy completo cuyo diseño museográfico ha sido realizado por el arquitecto, Juan Pablo Rodríguez Frade, que llevado por juna visión de especialista ha acumulado demasiados planos y croquis sin suficientes explicaciones para el público generalista.

Formado en las obras de los Sitios Reales y especialmente en el proyecto de Juvarra para el Palacio Real Nuevo de Madrid, luego nuevamente proyectado y construido por Giovanni Battista Sacchetti, se convertiría en un maestro de la arquitectura barroca, radicalmente moderna en la España de mediados del siglo XVIII.

La muestra está estructurada en cinco grandes apartados cronológicos y en buena medida temáticos, desde su periodo de formación y sus primeros proyectos, pasando por el reinado de Fernando VI y las obras con influencia del barroco romano, así como por los años de trabajo más complejos y a la vez afortunados bajo el reinado de Carlos III, hasta su trayectoria final, reafirmada no sólo con los cargos que ya poseía sino, fundamentalmente, en su relación con el infante don Luis de Borbón y su círculo personal integrado por artistas e intelectuales, desde Goya hasta Luis Paret.

Reúne más de ciento cincuenta magníficas piezas originales, algunas de ellas inéditas o nunca expuestas, entre las que pueden destacarse, el lienzo El infante Don Luis Antonio de Borbón de Francisco de Goya; la planta y alzado de la Santa Capilla de la Basílica del Pilar de Zaragoza, realizada por Ventura Rodríguez entre 1750 y 1753; el retrato del arquitecto ejecutado en 1794 por Zacarías González Velázquez; o el Ornato en la Puerta del Sol con motivo de la entrada de Carlos III en Madrid, en 1760, atribuido a Lorenzo Quirós y fechado en torno a 1760-1763. A nosotros el toque ambiental que más nos gusta es el conocido cuadro de Antonio Joly con la perspectiva de una calle de Alcalá ancha como el mar, bordeada de palacios -unos que siguen existiendo, otros muchos que ya no existen-, desembocando en la primitiva Puerta de Alcalá, allá en el horizonte.

Se echan en falta mayores referencias a su obra emblematica del Paseo del Prado, a la que sin embargo atendía extensamente la anterior exposición mencionada, cuyos comisarios fueron los arquitectos Pedro Moleón y Javier Ortega Vidal con el historiador José Luis Sancho. Fue su gran obra el trazado del Paseo del Prado tras los pasos de José de Hermosilla en 1775, con sus fuentes de Cibeles, Neptuno, Apolo (deidades griegas que simbolizan el fuego, la tierra y el agua) o de la Alcachofa (hoy en el Parque de El Retiro). Ninguna otra ciudad, excepto la Roma papal, disponía de unas fuentes monumentales de este valor, no vinculadas a palacios o jardines reales, sino a una vía de uso cotidiano por la ciudadanía. También incluían un plano con sus aportaciones a la ciudad, las que se conservan y las desaparecidas o las que no se llegaron a construir. Entre ellas están el Hospital General (finalmente realizado por Sabatini y actual museo Reina Sofía), la Real Casa de Correos, la iglesia de San Marcos o los palacios de Liria y Altamira.

Esta segunda exposición que se inaugura hoy, se completa para compensar con dos vídeos de gran calidad: la recreación por ordenador del proyecto presentado por el arquitecto en 1748 para entrar la Accademia di San Luca Roca, en torno a una catedral que era una síntesis de sus convicciones barrocas y académicas, obra proyectada y no construida, y un recorrido por la vida del arquitecto breve, ilustradora y conciso.

En enero de 1788, apenas dos años y medio después de su muerte, la Real Sociedad Económica Matritense acogía el elogio al arquitecto leído por Jovellanos: “Dotado de un entendimiento exacto y profundo, de una imaginación fecunda y brillante, y de un carácter reflexivo y grandioso, ni podía ser incierta su vocación, ni tardíos los testimonios de su aprovechamiento”. La calle a él dedicada en el Barrio de las Letras está a poca distancia de la sede de la Real Academia. Ventura Rodríguez trazó el Paseo del Prado entre la diosa Cibeles y el dios Neptuno. Aunque sólo fuera por ello, mecere la pena conocer su vida y su obra, de la que lamentamos no incluir la ilustración preceptiva, pues no nos ha sido facilitada.

Aproximación a la exposición (del 1 al 10)
Interés: 7
Despliegue: 6
Comisariado: 6
Catálogo: 8
Programa de mano: 7
Documentación a los medios: 6

 
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando
Ventura Rodríguez, arquitecto de la Ilustración
21 de diciembre de 2017 - 8 de abril de 2018
-Comisario: Delfín Rodrígiuez
-Diseño de la muestra: Juan Pablo Rodríguez Frade
-Orgamizada por Comunidad de Madrid organiza, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y Real Academia
-Entrada libre
-La exposición va acompañada de un amplio programa de visitas guiadas, destinado a acercar la figura de Ventura Rodríguez a todo tipo de públicos. Se ofrecerán más de 17.000 plazas que requerirán inscripción previa en www.visitasventurarodriguez.es
-Horario
    Del 21 de diciembre 2017 al 7 de enero 2018
    Martes a sábado de 10.00 a 20.00 horas
    Domingos y festivos de 10.00 a 15.00 horas
    Del 9 de enero al 8 de abril de 2018
    Martes a sábado de 10.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 20.00 horas
    Domingos y festivos de 10.00 a 15.00 horas
    Cerrado: lunes, 24 y 31 de diciembre de 2017; 6 de enero de 2018

-Entrada gratuita.