Pessoa. Todo arte es una forma de literatura - Museo Reina Sofía

Usando el mejor reclamo cultural con que cuenta Portugal en estos días -la figura de Fernando Pessoa elevada a casi mito- el Museo Reina Sofía nos presenta un interesante recorrido por la pintura portuguesa de la primera mitad del siglo pasado, con la que el poeta tuvo una cierta y curiosa relación. Es una ocasión inédita de conocer cómo se interpretaron en clave lusitana los vendavales vanguardista que venían de París.
 
Se han reunido centenar y medio de obras de unos veinte artistas, así como abundante documentación (manifiestos, libros y revistas, correspondencia) con el hilo conductor de los escritos de Fernando Pessoa (1888-1935) sobre el tema, y se han organizado siguiendo sus originales propuestas artísticas. Los comisarios creen que este puñado de pintores portugueses nunca fueron miméticos seguidores de las innovaciones surgidas en París, capital de los nuevos lenguajes artísticos desde el siglo XIX. Movimientos por entonces de referencia en Europa como el futurismo, el cubismo o el orfismo fueron vistos con interés en Lisboa pero sus artistas buscaron una senda propia sin adherirse a las corrientes predominantes. Es una tesis discutible, porquer aunque Pessoa inventara nuevas etiquetas para clasificar la obra de sus coetáneos -paulismo, interseccionismo y sensacionismo-, la contemplación de los cuadros señala inequívocamente su conexión profunda con las corrientes en boga, no obstante su gusto por lo popular y típico del país. Los ecos de Braque, Gris, Picasso y otros resuenan por las salas de la exposición pero ello no quita que suponga descubrir artistas bien notables, y obras excelentes de Amaddeo de Souza-Cardoso, José de Almada Negreiros y Júlio dos Reis.

Presidida por un gran retrato de Pessoa realizado por Almada en 1964, la exposición arranca con un espacio muy somero dedicado al pensamiento y figura del poeta en su calidad de motor intelectual de la época, a sus heterónimos Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Álvaro de Campos, a los que dotó de vida propia y hasta -como si de verdad existieran- de cartas astrológicas que pueden verse en la sala. A través de ellos 'actuó como intérprete de excepción de la crisis del sujeto moderno, trasladando a su obra una otredad múltiple que achacó a su desorientación existencial' se nos dice. Una multiplicidad y diversidad presente a lo largo de toda la muestra. Precisamente, la exposición toma su título de una cita de uno del centenar de sus heterónimos más vanguardista y famosos, Álvaro de Campos: 'Todo arte es una forma de literatura'.

El principal espacio de difusión de los postulados estéticos del Pessoa 'vanguardista-a-su-pesar', fueron los dos únicos números publicados de la revista Orpheu, publicación que lanzó en 1915 con el poeta Mário de Sá-Carneiro. En el primero resultaba muy visible la herencia simbolista, destacando como máximo representante de las artes plásticas portuguesas el pintor António Carneiro, autor del tríptico A Vida. Esperança, Amor, Saudade (La vida. Esperanza, amor, nostalgia (1899-1901) una de las piezas más tempranas que pueden verse en esta exposición. Tal herencia estaba también presente en A Renascença (El Renacimiento), una pequeña revista editada en 1914 en cuyo único número apareció el poema Pauis (Humedales), de Pessoa, que dio nombre al primero de sus ismos, el paulismo.

En cierta medida, lo que proponía el paulismo era una reformulación del saudosismo (de 'saudade'), una especie de vertiente regeneracionista del simbolismo; hereda el pesimismo y se define por la asociación inconexa de ideas en las obras de Amadeo de Souza Cardoso sobre papel o lienzo, y de Guilherme de Santa Rita, del que se puede contemplar por primera vez fuera de Portugal Orfeo en los infiernos, una de las únicas dos pinturas que se conservan de él tras morir de tuberculosis a los 28 años y ordenar que todos sus trabajos fueran destruidos.
 
Bajo el término Interseccionismo se reúnen una serie de obras más ligadas a los lenguajes de vanguardia que tienen en común la superposición de planos, guardando afinidad con el futurismo.  Esta corriente representa para Pessoa la simultaneidad mental de la imagen objetiva y subjetiva, surgiendo de la confluencia de sensaciones y percepciones. El segundo número de Orpheu contenía una serie de láminas de obras del ya mencionado Santa Rita, integrante del efímero Comité Futurista de Lisboa. La sección recoge obras también de Eduardo Viana.
 
Para completar el contexto cultural del momento, la muestra comprende también una tercera sección específica que se ocupa de las artes escénicas. Estimulado por las actuaciones de los Ballets Rusos en Lisboa, Almada Negreiros durante su estancia en Madrid diseñó la decoración del Cine San Carlos (actual discoteca Capitol), del que vuelven a la capital española dos bajo relieves de yeso mientras dure la exposición. Con Ramón Gómez de la Serna preparó la escenografía de 'Los medios seres', y colaboró con otros creadores ligados a la efervescente escena vanguardista madrileña. 
 
La muestra aborda en dos salas contiguas el Sensacionismo, el proyecto más sobresaliente del cuerpo teórico estético-filosófico de Pessoa, para quien 'la base de todo arte es la sensación'. A pesar del papel central que tuvo dentro de la vanguardia portuguesa, el proyecto sensacionista pessoano apenas contó con difusión pública. Sus postulados fueron solo parcialmente conocidos por un pequeño círculo de escritores y pintores. Finalmente, la última parte de la exposición introduce el período de la segunda modernidad portuguesa. La muerte prematura de las tres figuras más emblemáticas -Mário de Sá-Carneiro, Amadeo de Souza-Cardoso y Santa Rita- eclipsó prermaturamente el intento, y la llegada al poder de Oliveira Salazar y su  régimen militar dictatorial dificultó que nuevas corrientes pudiesen prosperar, aunque destacaron autores como Mário Eloy, Júlio Dos Reis Pereira, Jorge Barradas y Abel Manta, muy influidos por el expresionismo en auge entonces, o la pintora Sarah Affonso, rara avis dentro de una generación de artistas casi exclusivamente masculina, en cuya obra se incluían múltiples referencias al arte y la cultura popular del norte de Portugal.
 
El catálogo en forma de libro incluye numerosos textos del poeta. En 2010 el Teatro Nacional São João trajo a Madrid un doble programa en el que figuraba la pieza 'Turismo infinito' a partir de textos de Fernando Pessoa y tres cartas de Ofélia Queirós (ver nuestra reseña de entonces) y el año pasado el Círculo de Bellas Artes programó 'Pessoa/Lisboa', un recorrido por los paisajes lisboetas ligados al escritor. En 2014 la Biblioteca Nacional dedicó una exhibición al poeta y en estos días una selección de sus artistas actuales expone en Tabacalera.

Aproximación a la exposición (del 1 al 10)
Interés: 7
Despliegue: 7
Comisariado: 6
Catálogo: 8
Programa de mano: 8
Documentación a los medios: 8

 
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía 
'Pessoa. Todo arte es una forma de literatura'
Del 6 de febrero al 7 de mayo de 2018 
Comisariado: Ana Ara y João Fernandes

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18-28 de abril - 19:00 h. Edificio Sabatini, Auditorio
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